Manu Ginóbili cotiza como una criptomoneda... pero puede tener respaldo en oro

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Cuatro anillos de la NBA: desde un camino diferente, Manu Ginóbili completó todos los requisitos para entrar en el Salón de la Fama
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El 16 de junio de 2003 Manu Ginóbili se consagró campeón de la NBA. En la Argentina no se habló de otra cosa. La noticia generó euforia y la conquista tomó una dimensión superior a lo que representó su verdadera influencia en San Antonio, en ese primer campeonato del bahiense. Después ganó otros anillos con una intervención mucho más decisiva que en aquél. Pero la novedad arrasa. Siempre será así. Su reciente nominación para ser incorporado en el Hall of Fame es, en la valoración de su carrera, un logro que merece mayor cotización, aunque para la opinión pública resulte menos resonante.

Aquí no hay un video viral que resuma en una volcada o en un triple la gesta deportiva que suele alimentar al clickbait. Esto no acepta planos reduccionistas o para el entretenimiento. Es para la vastedad de los libros.

Lo que ocurrió con la inclusión en la lista de los candidatos para el Salón de la Fama de Springfield, es un reconocimiento mucho más amplio a su jerarquía individual dentro de un deporte colectivo. ¿Ya se lo había reconocido? Puede ser. Fue dos veces All Star… pero siendo suplente. Eso, en los Estados Unidos, fue un logro para muchos objetable. Incluso cuando varios analistas prestigiosos trataron de explicarlo una y otra vez: resignó protagonismo para hacer mejor a los Spurs. Perdió su lugar en el cartel de promoción y, por ende, también resignó dinero.

Durante mucho tiempo se dijo que era una cuestión cultural en los Estados Unidos. La realidad demuestra que en nuestro país también comenzó a relativizarse su magnitud. Tal vez por la repetición y la constancia de sus logros. Se volvió cotidiano, se naturalizó.

Vale un solo ejemplo. En 2008, Manu fue seleccionado entre los tres equipos All-League de la NBA. Es una distinción fabulosa, que ningún otro argentino alcanzó todavía. Sin embargo, si se revisan los registros, en nuestro país ese año el premio Olimpia de Plata al mejor jugador de básquetbol fue para Luis Scola.

Hace unos meses, la mejor liga del mundo sumó 25 glorias a su listado de mejores jugadores, con motivo de celebrarse los 75 años de la competencia. Algunos creyeron que allí podía estar Ginóbili. Pero la realidad es que eso hubiera sido algo forzado .

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El nivel de exposición de las grandes estrellas puede resumirse en el impacto de sus acciones en momentos puntuales. La foto del campeón. El protagonista principal. En la historia de San Antonio, la foto fue casi siempre para Tim Duncan, o para Kawhi Leonard.

El recorrido para llegar al sitial de los grandes es, en este caso, bastante más arduo que los promedios de puntos en un campeonato o la noche excepcional que termina con las pitadas al habano.

De ahora en más, se requiere, para que la exaltación se concrete, que los electores acepten esta argumentación. Algunos de los promotores del argentino serán exagerados. Como ocurrió con Zach Lowe, que comentó en la cadena ESPN: “ Fue uno de los jugadores más inventivos de todos los tiempos. Se habla del Euro step. Debería ser el Argentina step. Es un movimiento argentino. Es un movimiento de Ginóbili”. La realidad es que el movimiento se efectuaba varias décadas antes de que lo hiciera Manu. Pero lo perfeccionó, lo llevó a un nivel de practicidad diferente.

Pero está claro que necesitará de esos “lobistas”. Porque aquella foto como el dueño principal del show no existe. Manu nunca fue el mejor del mundo. Pero eso no significa que no merezca estar en la misma lista en la que está Michael Jordan y en la que estará LeBron James. Son otros elementos los que tienen que convencer. Y es todo un desafío lograrlo.

Si se tratara de una comparación en el mercado financiero, las acciones de Ginóbili pueden tener buenos comentarios, pero los números no son tan contundentes. Sus estadísticas, por las razones explicadas, no llegaron a la altura de las grandes estrellas de todos los tiempos. Como las promesas de las criptomonedas, el buen negocio de un momento puede, también, ser considerado algo volátil por la falta de avales. Esta designación para el Hall of Fame (y su posible selección el año próximo), le darán respaldo en oro. Para toda la vida.

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