TVE no podía ganar con Manolo Saiz... pero tenía que intentarlo

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Former Liberty Segura's cycling team director Manolo Saiz arrives at a court house in Madrid on January 28, 2013. Spanish Doctor Eufemiano Fuentes, accused of masterminding a vast doping network that rocked the sporting world and snared top cyclists went on trial along with four alleged conspirators. The case centres on a sophisticated network which was blown wide open on May 23, 2006 when Spanish police seized around 200 bags of blood in an investigation dubbed
Manolo Saiz llega al juzgado en el marco del juicio por la Operación Puerto en 2013 (AFP PHOTO/ DANI POZO)

Dieciséis años después de su detención tras estallar la Operación Puerto, Manolo Saiz volvió a una retransmisión de La Vuelta a España en TVE. Vale que fue en Teledeporte y una vez acabada ya la etapa, es decir, quedó un poco escondida tras un día de emociones muy fuertes en la carretera, pero algo es algo. La pregunta ahora es si la entrevista llegó demasiado pronto o demasiado tarde. Si se debería haber ventilado de esa manera -diez minutos genéricos sobre dopaje y punto- o si un personaje como Saiz tiene sitio en una televisión pública directamente.

Yo tiendo a pensar que sí, que tiene sitio... y que incluso es justo que pueda dar su versión, sobre todo ahora que todo aquello ha quedado tan lejos. También tiendo a pensar que entrevistar a un tramposo tiene que tener algún tipo de fin informativo: "estas fueron sus trampas" o hasta cierto punto redentor, que el propio entrevistado confiese sus crímenes y pida perdón por ellos. Algo que Saiz no iba a hacer en una televisión ni de broma. En ese sentido, TVE tenía muy poco que ganar, aunque es indudable que tenía que intentarlo. Las redes sociales se dividieron entre los que aplaudieron ver a Saiz de nuevo, parte inseparable de nuestra adolescencia ciclista, y los que se indignaron por su sola presencia. Puedo entender a ambos.

La entrevista, además, fue rara. Parecía que se hablaba sobre algo de lo que no se hablaba del todo. Era una sucesión de sobreentendidos en la que Carlos de Andrés y Manolo Saiz sabían perfectamente de lo que hablaban, pero callaban demasiado, dando por hecho que el espectador podría llenar los huecos con su memoria. No hay que pedir tanto o las cosas se quedan a medias. Saiz estuvo elusivo, victimista y molestamente hipócrita. No creo que en ningún momento Carlos de Andrés pretendiera hacer un lavado de imagen, pero al final no le quedó más remedio que aceptarlo. Ni se iba a enfrentar a la cultura del dopaje científico que va desde los ochenta hasta nuestros días.... ni tenía tiempo para hacerlo.

Saiz dijo muchas medias verdades que a veces fueron rebatidas y la mayoría de las veces, no. En el aire quedó que a Saiz se le vetaba de forma gratuita. Incluso, y eso sí que partió del presentador, que "pagó" por haberse enfrentado a la UCI, argumento que al cántabro, obviamente, le encantó, incluyendo a ASO -organizadora de Tour y Vuelta- en la conspiración. Dejemos las cosas claras: Saiz, como su exdiscípulo Bruyneel, son sospechosos y poco bienvenidos por razones evidentes, aunque al menos al cántabro no le ha caído una sentencia de por vida. Sería interesante saber qué hubiera pasado si la ONCE fuera un equipo estadounidense.

28-02-2002: Vuelta Valenciana, 3. etape - Gianpaolo Caruso, Once - sportsdirektoer Manolo Saiz. (Photo by Lars Ronbog/FrontzoneSport via Getty Images)
Manolo Saiz durante sus días como director del equipo ONCE. Foto: Lars Ronbog/FrontzoneSport via Getty Images

De hecho, el US Postal, básicamente continuaba aquellos métodos del ciclismo de principios de los 90 y los perfeccionaba. Saiz insistía mucho en que hasta 2003 ningún corredor de la ONCE se había hecho una transfusión en carrera. Esto lo dijo gritando, muy enfático. Cuando le preguntaron qué pasó a partir de 2003, ya bajó el tono y musitó un tibio "no lo sé", como si todos fuéramos tontos. Las transfusiones de sangre para mejorar el rendimiento se utilizan en ciclismo al menos desde que el doctor Conconi las probara con Francesco Moser, consiguiendo que, a sus 32 años y tras una temporada de claro declive físico, el italiano lograra en 1984 batir el record de la hora de Merckx, ganarle el Giro al mejor Fignon de la historia e imponerse en San Remo.

Cuando habla de Eufemiano Fuentes directamente roza el ridículo y ahí es donde Carlos de Andrés, tan incisivo en todo lo que tuviera que ver con ASO, tendría que haberle dicho un par de cosas. Según Saiz, su única relación con Fuentes era indirecta: los corredores le preguntaban si podían colaborar con él y, en fin, bueno, él prefería mirar para otro lado. A ver, Manolo, que Fuentes fue el médico de la primera ONCE, la de 1990... y no es que fuera un desconocido entonces, que ya había colaborado con SEAT-Orbea, con Reynolds... aparte de ser uno de los médicos preferidos de la Federación Española de Atletismo, con presencia en Seúl 1988, donde su mujer, Cristina Pérez, batió el récord de España en los 400 metros vallas.

Saiz habla de Fuentes como si hablara de Conconi, Ferrari, Cecchini o cualquiera de los médicos italianos a los que también acudían sus corredores, pero a los que quizá el cántabro no conociera en persona, aunque es casi imposible que así fuera. Saiz y Fuentes eran íntimos. O lo fueron hasta que se enfadaron, porque Saiz acabó enfadado con casi todo el mundo, debido a ese carácter mercurial marca de la casa y sin el que probablemente no habría ganado todo lo que ganó.

Con todo, limitar la relación de Saiz con las polémicas por dopaje a Fuentes es absurdo. En el Tour de 1998, el médico de la ONCE, Nicolás Terrados, fue detenido por la gendarmería francesa después de que Alex Zülle, por entonces en el Festina, detallara, con pelos y señales, cómo supervisaba el consumo masivo de EPO durante los cuatro años que el suizo estuvo en el equipo. Terrados salió absuelto de todo aquello y ha construido después una fructífera carrera de medicina deportiva, colaborando con muy prestigiosos deportistas españoles.

En fin, el problema de remover el pasado es que el pasado huele muy mal. Por supuesto, hay que hacerlo, y en eso TVE acierta... pero bueno sería hacerlo con rigor y datos, y en eso TVE se equivoca. En quince minutos y con un entrevistador que sabe a la fuerza mucho más de lo que puede contar sin meterse en líos, es muy complicado. Había que intentarlo, claro, pero pretender que saliera bien era pedir demasiado. Salió interesante, supongo. Si uno no sabe nada de nada, incluso reivindicativo, pero ni siquiera veinte medias verdades forman una verdad entera. Y la televisión pública debería aspirar a algo más que eso. Ni se informó sobre la verdadera relación de Saiz con el dopaje ni desde luego hubo redención: "Tendría alguna responsabilidad, pero lo he pagado". Alguna, dice. Estupendo.

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