Escasez de árbitros por violencia verbal y física

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Entre 2018 y 2021, aproximadamente 50.000 árbitros de escuelas secundarias —cerca del 20 por ciento— renunciaron. (Brian Kaiser, The New York Times)
Entre 2018 y 2021, aproximadamente 50.000 árbitros de escuelas secundarias —cerca del 20 por ciento— renunciaron. (Brian Kaiser, The New York Times)

Los jugadores de fútbol de 13 años de un equipo de Cincinnati habían estado todo el partido jalándole las camisetas a sus oponentes. Rhiana Garcia levantó su bandera una y otra vez, señalando las faltas. Sin embargo, un entrenador se molestó con su arbitraje esa noche de octubre de 2020.

Los insultos que le profirió a Rhiana, que en ese momento tenía 14 años, se intensificaron a lo largo del partido; Rhiana afirmó que el hombre la había acusado de ser daltónica y le había gritado improperios y un insulto racista. Para el momento en que sonó el silbato final, el entrenador ya había sido expulsado de la cancha. Rhiana, conteniendo las lágrimas, le envió un mensaje de texto a su jefe: “No sé si pueda seguir haciendo esto”.

Según algunos oficiales deportivos, este tipo de comportamiento indisciplinado es lo que ha impulsado una escasez de árbitros juveniles a nivel nacional.

El déficit ha persistido por años, ya que los padres, entrenadores y jugadores groseros han creado un ambiente tóxico que ha alejado a los árbitros y obstaculizado el reclutamiento de nuevos oficiales, según los árbitros. La pandemia solo empeoró la situación: la cancelación de juegos y temporadas enteras en los últimos dos años aceleró el éxodo de viejos árbitros que decidieron que no querían los bajos salarios, los gritos de enojo, o la posibilidad de una infección.

Ahora que los partidos juveniles están de vuelta, muchos árbitros están decidiendo no regresar.

Entre 2018 y 2021, aproximadamente 50.000 árbitros de escuelas secundarias —cerca del 20 por ciento— renunciaron, informó Dana Pappas, directora de servicios de arbitraje de la Federación Nacional de Deportes de Escuelas Secundarias Estatales. Nuevo Hampshire perdió una cuarta parte de sus árbitros de hockey entre 2018 y 2022, mientras que la Liga Atlética de Escuelas Públicas en la ciudad de Nueva York notificó que le faltaban unos 90 oficiales en Brooklyn.

“Esta es una pesadilla recurrente en todos los deportes”, aseguró Pappas.

Tyrek Greene trabaja como juez de línea en un partido de fútbol juvenil en Fairfield, Ohio, el 9 de abril de 2022. (Brian Kaiser, The New York Times).
Tyrek Greene trabaja como juez de línea en un partido de fútbol juvenil en Fairfield, Ohio, el 9 de abril de 2022. (Brian Kaiser, The New York Times).

En todo Massachusetts se han cancelado cientos de juegos de hockey esta primavera porque no ha habido nadie disponible para arbitrarlos, afirmó Eugene Binda, quien administra y asigna árbitros juveniles en el estado. En Indiana, se les pidió a los padres que oficiaran algunos juegos de fútbol. Y en la ciudad de Nueva York, varios torneos de baloncesto de postemporada fueron suspendidos debido a la escasez, afirmó Angela Halasy, quien gestiona árbitros de baloncesto femenino para la Liga Atlética de Escuelas Públicas de la ciudad.

Los casos raros en los que los árbitros han recibido golpes durante los juegos por padres, entrenadores o jugadores han llamado la atención sobre el problema. Este año, los árbitros han reportado incidentes en los que han sido seguidos hasta sus autos, atacados por jugadores en la cancha y recibido golpes con objetos que lanzan los espectadores, afirmó Pappas. Binda, el gestor de árbitros en Weymouth, Massachusetts, dijo que uno de sus árbitros había sido golpeado por un jugador y arrojado al hielo durante un partido de hockey en febrero. Y apenas este mes, un árbitro de baloncesto en el condado de DeKalb, Georgia, fue perseguido, pateado y golpeado por varios jugadores, según un reporte de WSB-TV en Atlanta.

Está alejando a mucha gente del arbitraje”, dijo Binda. “Realmente estamos en una situación muy, muy mala en términos de la permanencia de oficiales”.

Officially Human, una organización que promueve el trato respetuoso hacia los árbitros, realizó una encuesta a casi 19.000 oficiales en 2019. Cuando se les preguntó cuál sería la razón principal para renunciar, el 60 por ciento respondió que el abuso verbal por parte de padres y aficionados. Según una encuesta de 2017 a más de 17.000 árbitros realizada por la Asociación Nacional de Oficiales Deportivos, el 39 por ciento afirmó que los padres causaban la mayoría de los problemas en cuanto a la conducta deportiva (los entrenadores fueron segundos con el 29 por ciento).

Sienten que tienen el derecho de recriminarles a estos jóvenes árbitros”, afirmó Chris Rousseau, supervisor de oficiales de la Asociación de Hockey Amateur de Nuevo Hampshire. “En algunos casos los he visto hacer llorar a esos niños”.

El problema es que a medida que los padres dedican más tiempo y dinero en los deportes de sus hijos, las familias “llegan a estos eventos deportivos con expectativas de nivel profesional”, afirmó Jerry Reynolds, profesor de trabajo social en la Universidad Ball State que estudia la dinámica de los deportes juveniles y el comportamiento de los padres. Una encuesta de Harris Poll de 2019 reveló que 1 de cada 4 padres notificó haber gastado alrededor de 500 dólares al mes en deportes juveniles.

Ese nivel de expectativa ha tenido un impacto en la permanencia de oficiales, dijo Reynolds, quien describe la situación como un círculo vicioso: un nuevo árbitro más joven recibe gritos e insultos por no acertar en todas las decisiones. Ese árbitro renuncia. Un nuevo árbitro llega, recibe gritos, y renuncia.

Algunos de los que no han renunciado, como Tyrek Greene de Dayton, Ohio, están siendo más selectivos con respecto a los trabajos que aceptan. Greene, de 21 años, recordó haber sido árbitro en un partido de fútbol para niños de 9 años en el que una madre se molestó con él por no pitar faltas contra su hijo. Greene contó que la madre se levantó de las gradas, caminó hacia el campo y le gritó en la cara antes de dirigirse hacia su hijo y decirle: “¡Entonces patea tú también a los otros jugadores!”.

“Me niego a trabajar en partidos de niños pequeños solo porque el comportamiento de los padres es absurdo y se toman el juego de manera demasiado extrema”, afirmó Greene, quien tiene cinco años trabajando como árbitro.

En Cincinnati, Rhiana, quien ahora tiene 16 años, sigue trabajando como árbitro. Afirmó que se ha acostumbrado al ajetreo del puesto y está mejorando su habilidad de ignorar el abuso, aunque a veces todavía se encuentra a ratos “atrapada en mis propios pensamientos porque siento que todos desean mi ruina”.

Rhiana contó que un amigo había dejado de arbitrar después de una temporada, y que sus primos también se habían dedicado a otra cosa. Sin embargo, Rhiana aseguró que seguirá siendo árbitro, al menos durante una o dos temporadas más.

Aun así, advirtió, “todos tenemos un límite”.

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