El Madrid de Laso vuelve a creer en sí mismo

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Madrid, 21 abr (EFE).- La victoria ante el Maccabi en el primer partido del playoff de la Euroliga, además de encarrilar el posible pase a la final a Cuatro de Belgrado, ha devuelto la fe a jugadores y afición y demostrado que el equipo de Pablo Laso vuelve a creer en sí mismo.

Tras un inicio de temporada espectacular, con balance de 34-4 en Liga y Euroliga liderando ambas competiciones, la llegada del nuevo año supuso una auténtica catarsis en el equipo, propiciada por las lesiones, la profusión de partidos, las bajas por Covid-19 y, sobre todo, la pérdida de la final de la Copa del Rey ante el Barcelona.

Las mieles de la victoria desaparecieron y llegaron las hieles de las derrotas. Muchas, demasiadas para lo que está acostumbrado un equipo campeón como el Real Madrid.

Y, para colmo, llegó la implosión del equipo con el affaire de Trey Thompkins y Thomas Heurtel y su salida nocturna, con llegada diurna, en Atenas, que les apartó del equipo, en un principio, y que, de momento, les mantiene viendo los partidos desde la banda.

Desde hace semanas, Laso tiene varias palabras mantra como "solidez", "equipo" y "continuidad en el juego" que parecen haber aflorado en su mejor versión contra el Maccabi.

La caída a los infiernos del Real Madrid ha sido larga en el tiempo y profunda en los resultados y será difícil que el reseteo carezca de dudas y traspiés, pero el primer paso importante ya está dado.

El Maccabi quiso acabar con el dominio reboteador que tuvo el Madrid en Tel Aviv hace un mes y colapsó la zona, dejando abierta la línea de 6.75 metros, en la que el equipo de Laso parecía estar más que fallón en los últimos meses. La respuesta madridista fue un 16 de 29 en triples con un 55.2 por ciento de acierto.

No hay dos partidos iguales y el viernes, el Maccabi deberá decidir, según la teoría de la manta, si quiere taparse los pies o el cuello, si quiere proteger la zona o el tiro exterior.

El Real Madrid vuelve a creer en sí mismo, pero las salidas de las crisis no suelen ser lineales y tienen altibajos, que el equipo deberá gestionar de la mejor manera posible si quiere alcanzar la Final a Cuatro de Belgrado.

Ricardo Molinelli

(c) Agencia EFE

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