Los Mach Riders no desentona con sus instrumentos

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Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, junio 12 (EL UNIVERSAL).- Subirse al ring para luchar es un reto que pocos sortean, igual sucede en un escenario musical, los Mach Riders lo han hecho. Con llaves y castigos en el enlonado, armados con instrumentos en los conciertos, se las han arreglado para hacer ruido.

Anto Akm es el líder del concepto, vocalista en el grupo, entrón sobre el cuadrilátero. "La lucha libre es un gran deporte espectáculo y sentíamos que hacia algo que faltaba, somos personajes en nuestras dos facetas y lo gozamos", comparte con El Gráfico.

Anto se la sabe y acepta que sacó ventaja del dominio escénico que tiene de cara a la gente, "hay que saber identificar al público".

Rifarse en ambas facetas en una misma cita los llena, aunque prefieren hacerlo por separado. "Con la empresa WFS grabamos un videoclip, pero es muy cansado, acabas con la lengua de fuera".

Su carnal, Drako Akm, quien castiga sin reparo a la batería y a sus enemigos, recuerda que la lucha es algo que llevan en la sangre. "Pero también tenemos por ahí una línea artística y decidimos mezclar la teatralidad de la lucha libre con los escenarios musicales".

Dos mundos que tienen lo suyo, "la lucha libre es más desgaste físico, pero si a la música la descuidas regresas desencanchado, los dos te exigen mucho, estar siempre entrenando y ensayando". A él, la lucha y la música lo transforman. "Soy alguien serio pero en el escenario, atrabancado".

George Díaz toma el bajo y desde ahí ataca, "en ambas la meta es conquistar al público y lo hemos ido logrando con un gran respeto. A mi me sirvió la música para llegar a la lucha, ser más extrovertido, lograr esa conexión, en el escenario me transformo en el personaje".

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