Luna Mágica sigue su aventura

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 14 (EL UNIVERSAL).- A Luna Mágica le gustaría que un día la recuerden como una luchadora que defendió su escuela, "pero también como alguien que nunca le temió a ninguna rival, por más grande que fuera", presume.

Nacida en Ciudad Madero, Tamaulipas, la gladiadora tampoco descarta que su recuerdo perdure en el ring a través de su hija, aunque no es su deseo. "Le quiero enseñar y ella quiere aprender, no lo hace mal, trae madera, no me gustaría que fuera luchadora pero si lo hace que sea bien preparada".

Así construyó ella a Luna Mágica, un pasado que no piensa traicionar. "La lucha libre es parte de mi vida, me atrapó y con ella pude sacar toda la energía guardada, encontré libertad a mis 12 años".

Sepultó al miedo con cada maroma, en cada lance, fortalecida por los castigos, "era aventada, porque no para todos es la lucha libre. Esto es más que un equipo o una cara bonita", advierte.

A 14 años de edad, siendo todavía una niña se lanzó a la aventura, la Arena México la esperaba para ponerla a prueba: La Diabólica y Lady Apache serían sus sinodales. "Fue impactante, porque nada se compara a un entrenamiento en la Arena México. Después, en una función en la Pista Revolución me dieron una zarandeada".

Fue el primer intento, pero era menor de edad y tuvo que volver a casa. Regresó años más tarde. "Ya tenía 24 entonces, y logré quedarme".

Han pasado más de dos décadas desde su primera vez sobre el enlonado, y sin mirar atrás, aprecia lo que su gremio ha logrado. "Las mujeres nos hemos esforzado por un lugar, porque antes lo queríamos, pero no había cómo justificarlo. Hoy es distinto".

Tal vez demasiado en algunos casos. "Las chicas se confían mucho, ya no entrenan. Me gustaría que regresara el estilo clásico, cuesta más esfuerzo, pero siempre he dicho que es lucha libre, no callejera. Yo no soy maestra, pero comparto mi experiencia".