Lucas Janson se metió en la historia de Vélez en el electrizante 3 a 2 sobre Talleres, por los cuartos de final de la Copa Libertadores

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Janson celebra a upa de Ortega su segundo gol sobre Talleres, en el electrizante 3 a 2 de Vélez, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores
Janson celebra a upa de Ortega su segundo gol sobre Talleres, en el electrizante 3 a 2 de Vélez, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores - Créditos: @JUAN MABROMATA

Para Lucas Janson, esta Copa Libertadores ya es inolvidable. Ocurre que en el electrizante 3-2 de Vélez sobre Talleres, por la ida de los cuartos de final, el autor de un doblete en Liniers se convirtió en el máximo goleador del Fortín en este torneo.

El delantero, de 27 años, lleva 10 festejos en la Copa, con los que dejó atrás a Patricio Camps y al uruguayo Santiago Silva, ambos con 8. Con un dato más, que evidencia su gran presente: 7 fueron en esta realización.

Con un salto bien elástico, el exhombre de Tigre conectó en el momento justo un gran centro a la carrera enviado por Leonardo Jara desde la derecha. Y así abrió el marcador a los 6 minutos, con toda la serenidad que eso conllevó para el local. Nada pudo hacer Guido Herrera para evitar el tanto. A los 28 del complemento, la fórmula se repitió para establecer el 2 a 0 parcial. Ya son 10 por esa vía de los 33 que el oriundo de Olavarría lleva con la V azulada sobre el pecho.

No es algo nuevo esto de ser el chico de la tapa. Janson había marcado el único gol de los 180 minutos ante River, por los octavos de final, también en Liniers.

Antes, había sido fundamental para la clasificación. Disputadas cuatro fechas del Grupo C, Vélez apenas sumaba dos puntos. Y entonces, el delantero estableció el 1 a 1 ante Nacional en Montevideo, que le permitió al equipo de Liniers edificar un triunfo 3 a 2, clave para sus ilusiones.

Seis días más tarde, un doblete suyo encaminó todo a la goleada 4-0 sobre Estudiantes en Liniers que le permitió al equipo treparse al segundo puesto y meterse entre los 16 mejores de América, algo impensado apenas una semana antes.

Un final electrizante

En relación al partido de anoche, fue un planteo arriesgado el que presentó Alexander Medina. Además del número 11 jugaron desde el arranque Walter Bou y Lucas Pratto, dos hombres habituados a inflar redes rivales.

Talleres vendió cara su derrota. Lejos de derrumbarse por el rápido 1 a 0, los dirigidos por Pedro Caixinha se adelantaron en el campo de juego e inquietaron a Vélez, gracias al despliegue de Valoyes. En más de una ocasión lo hizo trastabillar al Fortín, que logró pasar ese sofocón, que no duró más de 20 minutos.

Sobre el final del primer tiempo se dio una jugada polémica. Orellano metió un pase en profundidad en el área cordobesa, Suárez se arrojó al césped para despejar, y cuando lo estaba haciendo se entrometió Bou entre él y la pelota. El delantero velezano cayó y se tomó el tobillo derecho, y el VAR llamó a Wilmar Roldán, que después de 20 repeticiones desestimó la chance de posible penal y no alteró su decisión inicial.

El final fue espectacular. Dramático. Electrizante y cambiante. A los 35 minutos del segundo tiempo, el partido lo ganaba Vélez 2 a 0. Y parecía que ampliaba la ventaja y sentenciaba el pase a semifinales. Sin embargo, en una ráfaga de 9 minutos aparecieron tres goles, que primero llevaron angustia a los hinchas locales y luego desahogo. Porque Talleres descontó a los 36 (Michael Santos, de cabeza) y lo empató a los 41 de la segunda parte con un golazo de Rodrigo Garro desde afuera del área. Y cuando todo era desazón en las gradas del José Amalfitani, Julián Fernández estableció el 3 a 2 para los locales.

Todo se dio en un escenario de alegría de ambos equipos. El Fortín, feliz por el resultado ante un estadio efervescente como hacía tiempo no se sentía. Y Talleres, con la ilusión y el entusiasmo del que sabe que está construyendo historia. Nunca antes había llegado tan lejos en la Copa Libertadores, y tuvo una actuación que le permite soñar con una noche épica en Córdoba, el miércoles próximo.

Hubo, antes de que la pelota comience a rodar, un lindo reconocimiento del plantel visitante a Alexander Medina, actual DT del Fortín. Ocurre que fue precisamente bajo la conducción del Cacique que la T hizo la gran campaña que le permitió llegar hasta la final de la Copa Argentina y meterse en esta Libertadores. El abrazo fue con cada uno de sus ex dirigidos.

Talleres tiene que soñar en grande. Sabemos que Vélez es un equipo con mucha historia y es candidato en esta serie, pero si jugamos con el alma podemos avanzar a semifinales”, había declarado en la previa el presidente Andrés Fassi al sitio Marketing Registrado. Y sobre esos cimientos edifica su ilusión, más allá del 3-2 en contra que se llevó de Liniers.

Vélez, en tanto, viajará a Córdoba con la confianza de saberse en ventaja, aunque sea ínfima. Pero consciente de la frescura que aportan los juveniles del plantel y de la voracidad de Janson, con el arco entre ceja y ceja y con ganas de seguir ampliando su récord.

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