Luca Langoni y Miguel Merentiel, la pareja de ataque que en Boca les da pelea a Villa y Benedetto

Luca Langoni y Miguel Merentiel celebran el 1-0 de Boca ante Vélez, en Liniers; lo generaron ellos y suman puntos en la consideración del DT Ibarra
Luca Langoni y Miguel Merentiel celebran el 1-0 de Boca ante Vélez, en Liniers; lo generaron ellos y suman puntos en la consideración del DT Ibarra - Créditos: @Mauro Alfieri

En Boca hay una dupla que empieza a armar lío. A los rivales, pero también a sus sanos competidores. Se conocen hace poco más de tres semanas, pero hacen creer que la sociedad se formó hace años. Entre Luca Langoni y Miguel Merentiel no es indispensable que se miren para entender qué va a hacer el otro. Por eso, cuando la pelota infla la red del arco de Vélez, lo primero que hace el juvenil es señalarlo para reconocer su asistencia, mientras que el uruguayo lo abraza, le pone el pie y lo hace caer para seguir festejando sobre el césped. La química es fuerte. Se palpa, apenas con tres encuentros compartidos. Y causa la sensación de que, por primera vez en un año, puede hacer peligrar el otro dúo que supo abastecerse mutuamente: Sebastián Villa-Darío Benedetto.

También fue como si les tocaran el orgullo en simultáneo. “Sé lo que Luca nos dio el año pasado, pero vamos a llevarlo despacio. De a poco…”, lanzó Hugo Ibarra cuando igualó sin goles ante Central Córdoba y no lo tuvo en cuenta. El que confió en Langoni y éste se lo retribuyó siendo la gran figura del título en la última Liga, de repente optaba por no consolidarlo.

Frente a los santiagueños sumó sus primeros minutos Merentiel, en un contexto en el que Benedetto estaba suspendido y Nicolás Orsini (ahora desgarrado) no hizo goles mientras lo suplantó. Entonces, el Mundo Boca esperaba el retorno de Pipa: si bien la incorporación entusiasmaba, no tener un nombre rutilante también forja la mirada de reojo. Además, las palabras del técnico –en aquella conferencia de prensa– apuntaron a la cautela: “Es un jugador importante, pero se tiene que sumar a un grupo que ya se conoce”.

Al siguiente encuentro, en Córdoba ante Talleres, Ibarra se dio cuenta de sus impresiones erróneas. Ambas. El destino, a veces, así lo quiere. Orsini se lesionó a los cinco minutos y Merentiel entró en acción. No pudo hacer demasiado porque fue un mal partido de Boca: el DT debió retractarse rápido, pese a exponer su confusión, y utilizó a Langoni todo el segundo tiempo para que intente solucionar los problemas colectivos con alguna chispa. Por más que no alcanzó (1-2), los dos dejaron un primer entendimiento: faltando ocho minutos, la Bestia recibió, esperó al chico con una pisada y asistió al jugador de 21 años, que definió de primera.

Así empezó un ataque que ya es furor. Bromeando, algunos hinchas asemejan sus celebraciones a las que han hecho Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto. No obstante, es un claro síntoma de que gusta e ilusiona lo que se observa. Es que también sucedió ante Platense y, este domingo, en Liniers. Con el Calamar no produjeron un gol juntos, pero casi: el arquero Arce le tapó a Langoni el fuerte disparo mano a mano, aunque su compañero de ataque convirtió en el rebote.

Boca vs Velez.
Hugo Ibarra. DT Boca Juniors.
Boca vs Velez. Hugo Ibarra. DT Boca Juniors. - Créditos: @Luciano Gonzalez

¿Qué decir ante Vélez? En un partido que había iniciado complejo, Merentiel hizo genialidades a los 31 minutos: presionó, recuperó, gambeteó, aguardó la diagonal de “Langosta” (así lo apodan) y, ante el pase, éste no dudó en patear cruzado para abrir el marcador. Un gol que fue mucho más que eso: la ratificación de que los dos están en buena forma, con una jugada le dan el gol a Boca y ponen en aprietos a Villa y Benedetto.

No es casualidad que el DT haya modificado el discurso para avisar, con una sonrisa cuando venció a Platense, que tiene en cuenta a todos satisfactoriamente. Es decir, la sensación fue previa al golazo que armaron juntos en el José Amalfitani, algo que aumenta la consideración: “Me gusta que me compliquen. Después queda en mí resolver a quién poner en la cancha. Los que entran exigen a los que venían jugando. La competencia sana genera eso”, dijo, en referencia a que Norberto Briasco también convirtió un golazo la noche del 3-1.

El colombiano y Pipa están prácticamente obligados a responder rápido para no perder más crédito. La ecuación cambió y, lejos de esperarlos, el hincha necesita ver qué tienen para ofrecerle a la ofensiva: ¿Se ganarán el apoyo o le darán ventaja al ataque que está rindiendo ahora?

Lo inmediato sería en Santiago del Estero, todo un examen justo para el N°9 y el 22: en principio, Ibarra les dará la oportunidad de volver a ser titulares nada menos que en la disputa de la Supercopa Argentina ante Patronato, en lo que –de conseguirlo– significará el segundo título del ciclo.

También supieron funcionar. En el primer semestre de 2022, con Sebastián Battaglia al mando, entre los dos habían hecho 11 (7 de Benedetto y 4 de Villa) de los 19 goles xeneizes. Incluso, también proporcionaron asistencias el uno para el otro, sin abundar. Y si bien el segundo semestre de ambos no fue resaltante, entre sequías y lesiones, cerraron el año contabilizando 27 de los 74 tantos que convirtió el equipo en la temporada. Villa, además, había asistido a compañeros en 15 oportunidades.

Gol de Langoni frente a Velez
Gol de Langoni frente a Velez - Créditos: @Mauro Alfieri

Sin embargo, el nivel de los dos es bajo hace rato. Boca, muchas veces, se limita a ser Villadependiente: gran parte porque así lo desea, pero también porque el colombiano se encapricha en no resolver más fácil: con su desequilibrio, sus números podrían crecer. Y si hace cosas como la expulsión que se ganó ante Talleres, todo es peor.

Al acecho están Langoni y Merentiel. Una sociedad que parecía tener que esperar por juventud y adaptación, en orden. Empezó a explotar y suma méritos para estar en el equipo. Aunque depende de Ibarra. Y, también, de Benedetto y Villa.