Aunque Lolita se siente en desventaja, no regala su trabajo

Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 10 (EL UNIVERSAL).- Alejarse de la lucha libre por más de cuatro años, le ha costado a Lolita un gran esfuerzo para recuperar el sitio que tenía antes de guardar su equipo de gladiadora.

La pandemia frenó su intento y la explosión de las redes sociales la pusieron contra la lona, ya que era una desconocida para el nuevo público.

"Tuve esa desventaja porque mi nombre no estuvo en exposición. Hay mucho público reciente que piensa que soy una luchadora nueva", lamenta la esteta que lució hace unos años en las carteleras de la Triple A.

"Surgieron muchas luchadoras y a veces el promotor en lugar de llevar calidad escoge cantidad. Cada quien sabe lo que cobra y lo que vale su trabajo, antes solo era en las empresas el favoritismo, pero ya se da también en el terreno independiente", acepta la gladiadora mexicana, quien aprendió que elegir a sus rivales no le da categoría a su carrera. "Cuando el promotor me pregunta con quién quiero trabajar, yo respondo que trabajo con la que sea porque tengo las bases para responder. Soy una persona seria, hago mi trabajo y me voy. No soy mucho de entablar amistades con los promotores", valora.

Además, lidia en cada combate con un rival gigante que habita las gradas de las arenas. "La afición no permite un detalle mal en mi trabajo, el público me ‘come’, lo que no pasa con otras luchadoras, así que estoy obligada a hacer un trabajo casi perfecto".

Pero Lolita no se rinde y apunta a ser la campeona femenil de la empresa IWRG.