Lionel Messi, retratado con suelo de su Rosario natal por Jorge “Coqui” López: “La tierra que pisamos es el archivo de nuestras vivencias”, afirma el autor

Jorge "Coqui" López pusa junto al retrato que hizo de Lionel Messi, con tierra de su casa natal y de las primeras canchas donde jugó el rosarino.
Jorge "Coqui" López pusa junto al retrato que hizo de Lionel Messi, con tierra de su casa natal y de las primeras canchas donde jugó el rosarino.

Lionel Messi mira hacia el horizonte. Serio. Concentrado. Parece estar escuchando el himno nacional argentino. Sus ojos apuntan al futuro, a los próximos desafíos personales y profesionales, luego de la consagración de su vida: levantar la Copa del Mundo como capitán de la selección argentina. Es una obra de arte. Pero la realización de Jorge “Coqui” López transmite mucho más que eso. Porque permite viajar a su pasado. A sus inicios. A sus primeros sueños.

Ocurre que el método empleado por el artista plástico utiliza elementos originales de la tierra que pisó el crack rosarino en su casa natal y en las primeras canchitas donde corrió detrás de una pelota. Por eso lo hace un retrato diferente a todo, casi mágico, del que habla con LA NACION.

¿Por qué Messi?

–Rosario es el lugar donde flameó por primera vez nuestra bandera. Y 200 años después, Messi es hoy nuestra bandera. Y salió de esa tierra. Cuando viajamos para recolectar los elementos por utilizar en la obra sentí lo mismo que cuando fuimos a Fiorito, a la casa natal de Diego [Maradona] y al potrero donde hizo sus primeras magias. Fue muy emocionante recoger esa tierra. Muy impactante.

¿Qué tiempo te demanda un retrato así?

–Desde que fuimos a Rosario a buscar los materiales hasta que terminé la obra, aproximadamente tres meses.

¿Qué sentiste en ese viaje a Rosario?

–Cosas muy fuertes. Porque yo tengo el concepto de que la tierra que pisamos guarda esa memoria. Si a uno se le cae una lágrima en la tierra, esa lágrima queda ahí. Y lo mismo sucede con los ruidos, como el retumbar de una pelota. La tierra es eso. De hecho, los antiguos pobladores de este suelo decían que era su madre: la Pachamama. De ahí venimos y ahí vamos. No es poca cosa.

La producción del cuadro de Messi

¿Messi vio la obra?

–No lo sé. Ojalá algún día la vea. Sería un orgullo.

¿En qué momento personal estabas cuando iniciaste este cuadro?

–Estaba pasando por un proceso difícil de salud, y esto me ayudó a transitar ese momento porque puse toda la energía ahí. Por suerte ya está todo bien.

Para la imagen, ¿te enfocás en una foto? Porque parece que Leo estuviera cantando el himno...

–Parece, ¿no? Tiene una mirada de mucha concentración, y también mucho amor. Se fue siendo un niño de 12 años y creo que nunca perdió su identidad. Nunca habló como un español o un catalán. Hay personas que se van dos o tres meses a España y ya hablan con el “tío” o algún otro modismo. Él siempre volvió para las Fiestas. Parece que nunca se hubiese ido.

¿Qué opinás de Messi?

–Que es un genio, como tantos otros que ha dado la especie humana. Y gente que no es genial lo ha discutido. Es como si un jamaiquino dijera “que Usain Bolt no corra más por Jamaica porque corre mal”. ¿Estamos todos locos? ¿Desde qué posición podés decir esa barbaridad? Y con Messi ha pasado. No entiendo cómo nos permitimos semejante locura.

¿Por qué se dieron esas críticas?

–Francisco Toledo, un gran pintor mexicano, siempre citaba a Pablo Picasso, que decía: “No todas las horas se es un buen brujo. Los brujos no siempre curan, no siempre consiguen el impacto esperado. Porque no es posible, pues. Son momentos de inspiración”. Y con Messi es igual: no todos los días va a pasar a cinco rivales o a hacer genialidades. Desde hace 15 años es el mejor jugador del mundo, y lo normalizamos. Entonces, cuando no juega 10 puntos se lo critica. Y eso es muy injusto. Yo creo que con la copa ganada se terminaron todos los cuestionamientos.

La realización del retrato de Maradona

Después de los retratos de Diego y Leo, ¿cuál es el próximo?

–Hay muchos proyectos, que tienen que ver con los retratos y con otras cosas. Estamos preparando una expo acá, y también hay un proyecto internacional para llevar las pinturas al exterior. Además, en estas semanas me pasó algo: vi el Mundial en mi casa; estaban el cuadro de Diego, el televisor y el cuadro de Leo, y en esa habitación faltaba alguien. Me guardo el nombre, pero ojalá pronto pueda hacer y presentar esa nueva obra.

¿Cuándo empezaste a utilizar esta técnica?

–Como artista plástico llegué al concepto de que la tierra es como material y archivo de nuestras vivencias. Yo nací en San Pedro, en una casita muy humilde en la barranca, a pocos metros del río. Como todo chico, estaba muy cerca esto de jugar con la tierra y con el barro. Todas cosas que con el tiempo uno va perdiendo y de las que va alejándose en todo sentido. Y en mi arte fui metiéndome con el óleo y otros elementos. Fui alejándome de aquello y acercándome a lo más tradicional.

¿Y entonces?

–Hice experiencias artísticas que están lejos de mi cultura. Hasta que un día, a orillas del río y cerca de donde me había criado, me di cuenta de que ésa era la textura que quería para mis cuadros. Me encontré a mí mismo, empleando un material que hablaba de mí y por mí.

La obra, de cerca

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¿Cómo lográs que todo ese material no se despegue del cuadro?

–A esa mezcla, que es barro, le agrego pinturas y otros productos para que no se caiga. Y a la vez le agrego elementos que tienen que ver con el entorno del personaje. El retrato de Messi tiene césped del campito donde jugó cuando era un niño.

¿Cuándo empezaste a darle forma al cuadro?

–Había hecho uno de Maradona que había inspirado a otros artistas digitales a crear un rezo colectivo y virtual, llamado “Santuario de Dios”. Y casi todos los que prendían esa vela digital pedían lo mismo: que Messi levantara la Copa. Parece muy loco, pero se dio. Los amigos de ese santuario virtual me pidieron la pintura de Diego con tierra de Fiorito para que estuviera en un altar. Ellos me dieron el empuje final para hacer esta obra de Messi. Y la terminé antes del Mundial.

¿Cuándo te diste cuenta que tenías la facilidad de hacer retratos tan vívidos?

–No es facilidad. Hay muchísimo trabajo detrás. Muchas técnicas aprendidas y experimentadas. Las cosas no salen tan fáciles. Hay que lucharla. Todo tiene su esfuerzo.

¿Qué sentís al ver expuesta tu obra?

–El cuadro quedará expuesto hasta el lunes 2 de enero en el Hard Rock de Puerto Madero. La gente puede apreciarlo allí. Al tenerlo enfrente se puede disfrutarlo de manera muy distinta a hacerlo detrás de una pantalla. Sobre todo, por el tamaño y la textura. Acá uno está delante de la misma tierra que pisó Messi y sobre la que jugó. Es una sensación muy fuerte.