Kylian Mbappé desnuda a la prensa deportiva

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Soccer Football - Ligue 1 - Paris St Germain v Metz - Parc des Princes, Paris, France - May 21, 2022 Paris St Germain's Kylian Mbappe poses for a photo with Paris St Germain president Nasser Al-Khelaifi after signing a new contract REUTERS/Christian Hartmann
Nasser Al-Khelaifi y Kylian Mbappé. (Foto: REUTERS/Christian Hartmann)

Podríamos decir que el presunto fichaje de Kylian Mbappé por el Real Madrid ha sido un ridículo sin precedentes para la prensa deportiva española, pero si algo hay son precedentes. Algo similar padecimos en el verano de 2021, en especial durante los últimos días de mercado, y podemos concluir que de aquel otro gatillazo informativo se ha aprendido más bien poco, por no decir que nada.

Aprovecho esta columna, que muchos periodistas leen e incluso comparten —pocas veces en público, eso sí, a ver si os animáis— para felicitar al grueso de la profesión. Desde el sábado, cuando se confirmó eso que muchos tachan de traición, vengo leyendo y escuchando a varios profesionales que se ratifican en lo que nos han contado, con la manida excusa de que se han limitado a informar de una historia cuyo final estaba por escribirse, con virajes insospechados para cualquiera, incluidos los protagonistas. Si ellos creen que lo han hecho todo bien, insisto: enhorabuena.

En mi opinión, sería un buen argumento de no ser porque el periodismo siempre se empeña en ir un poco más allá. ¿Cuántas veces nos han contado que el Madrid y Mbappé ya habían sellado su unión? ¿Recuerdan cuando se nos hablaba de una cláusula de penalización? El sábado, de repente, se dejó de hablar de esa supuesta indemnización, de hasta nueve dígitos según las versiones más optimistas.

Una vez más, comprobamos que el gran show de la información deportiva y su numerito estrella, los grandes fichajes, tienen los pies de barro, por no decir abiertamente que son una enorme farsa. Mbappé ha desnudado a la prensa. Muy pocos periodistas manejan muy poca información en un espectáculo en el que muchos periodistas tienen que fingir que saben no mucho sino todo. Se van retroalimentando entre ellos: basta que uno suelte lo de la cláusula para que vayamos todos detrás, como si hubiéramos tenido el contrato en la mano. No nos quedemos sólo en los estrellones mediáticos que nos dijeron —en EXCLUSIVA, por supuesto— que Mbappé ficharía por el Madrid sí o sí. Miremos a toda una industria, desde los presentadores que se han hecho millonarios a los recién llegados, que llevan años vendiendo humo por encima de sus posibilidades, manufacturando todo tipo de contenidos —en radio, televisión, papel, web, streaming…— a partir de meras hipótesis, porque eso de contrastar es una puñeta que impide contar noticias. Es mucho más práctico engancharse a una fuente y encomendarse a los actos de fe.

Desde que comencé con La Libreta de Van Gaal en 2004 siempre he intentado armar mis críticas con ejemplos concretos, con nombres y apellidos. Hoy me vais a permitir que no lo haga. Nombrar a cuatro o cinco, incluso a los que se creen los mayores gurús de esto, resultaría injusto. El mal es sistémico y no parece que nadie pueda permitirse otra cosa más que plegarse a él.

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