Lautaro Martínez: la pieza sin copia que convierte, asiste y no pierde la cabeza con el Mundial

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El último toque: Lautaro Martínez sella la acción que generó Leonel Messi y abre el marcador frente a Italia en la Finalissima en Wembley; el Toro llegó a los 20 goles con la selección
ADRIAN DENNIS

Goleador, el rol regular y sin reemplazo natural en el ciclo Scaloni, pero también un jugador de equipo. Lautaro Martínez empujó la pelota en el área menor para abrir el marcador ante Italia en Wembley, después de una excelente maniobra de Messi, y más tarde actuó de intermediario en una acción colectiva que enseñó concentración y actitud para que la Argentina aumentara el resultado en la Finalissima. Con el arco siempre en la mira, característica imprescindible para todo artillero, y la entrega para participar en la recuperación y la elaboración del juego, el Toro se estableció como una pieza indiscutible. En un conjunto versátil y reconocible en nombres, detrás suyo no creció ningún otro N°9 en la selección.

La Argentina acumula la mejor racha histórica, con un invicto de 32 partidos. Ninguna selección tiene un registro tan contundente en la actualidad en el mundo: no pierde desde las semifinales de la Copa América 2019. Aquella caída con Brasil, 2-0 en el Mineirao, fue una desilusión, pero también el punto de partida para un grupo que encaraba una renovación y entre los apellidos que se ofrecían para rehacerse figuraba Lautaro Martínez. En aquella jornada triste de julio fue socio en el ataque de un histórico como Sergio Agüero y con el Kun fuera de juego, retirado a la fuerza por una arritmia cardíaca que se le detectó en 2021 cuando jugaba en Barcelona, el atacante del Internazionale es el faro, la referencia de área, y también un actor sobre el que la pelota descansa.

“No tiene precio esto. Felices por el presente y el juego, por lo que es este grupo: es interesante lo que pasa adentro”, comentó en la transmisión de TV Lautaro Martínez, sobre una nueva conquista, que se suma después de levantar la Copa América en 2021 y con la que rompió el hechizo de 28 años sin títulos para la selección. Exigente e inconformista desde los días en que era un juvenil, evitó treparse al carro de los excesos y el triunfalismo. Consultado si por la actualidad y después de la actuación frente a Italia para la Argentina no sería ideal que el Mundial de Qatar comience ahora y no en noviembre, el bahiense fue cauto: “Sería hermoso el mundial ahora, pero hay que ser consciente que falta un par de meses y tenemos que corregir muchísimas cosas”.

Con el gol, Lautaro Martínez suma 20 goles en 38 partidos y se enseña como el 14to máximo artillero de la Argentina. Demasiado lejos de la marca de Lionel Messi -acumula 81-, pero a tiro de Ángel Di María, que con 24 es el segundo en actividad. Con el festejo frente a Italia igualó a un histórico: Mario Alberto Kempes. Los aplausos para el Toro cuando Scaloni determinó que era el tiempo de un descanso y de ofrecerle rodaje a Julián Álvarez la estrella forjada en River que fue transferido a Manchester City, el reconocimiento del público, pero también del seleccionador. “Hermoso sentir el cariño, pero es desde que arrancamos este proceso. Estar cerca de la gente ayuda, es un plus”, señaló, sobre ese lazo y ese vínculo que se recompuso después de mucho tiempo entre los simpatizantes y la selección. Wembley explotó de hinchas argentinos, al igual que las calles de Londres.

Ángel Di María se suma al festejo de Gio Lo Celso, Leonel Messi y Lautaro Martínez, autor del primer gol de la Argentina frente a Italia en la Finalissima; el artillero marcó 21 goles en Internazionale en la reciente temporada del calcio
ADRIAN DENNIS


Ángel Di María se suma al festejo de Gio Lo Celso, Leonel Messi y Lautaro Martínez, autor del primer gol de la Argentina frente a Italia en la Finalissima; el artillero marcó 21 goles en Internazionale en la reciente temporada del calcio (ADRIAN DENNIS/)

Con contrato hasta 2026 en Internazionale, mucho se mencionó sobre una posible salida en el mercado de pases. Un rumor que se hizo costumbre en cada ventana, porque su apellido se lo conectó en el pasado con Barcelona, en los días en que Messi era la guía de los blaugranas. La cotización ronda los 80 millones de euros y en la fila de interesados aparecieron Manchester United y Arsenal, de la Premier League, y Atlético de Madrid, de la Liga de España. Pero lo más cercano para el goleador es la continuidad en el conjunto Neroazzurro, con el que se consagró campeón de la Copa Italia, luego de superar en tiempo suplementario a Juventus, y como subcampeón del calcio, aunque detrás del rival de siempre: Milan. Si la idea de los dirigentes es hacer caja -entre las salidas, el croata Ivan Perisic se marchó libre a Tottenham-, Lautaro Martínez desconfía de ensayar un cambio, con el Mundial a la vuelta de la esquina. Acoplarse a un nuevo equipo, adaptarse a un nuevo grupo, acomodarse a una nueva ciudad necesita un espacio y el Toro no desea gastar energías.

El impulso que trae y la confianza que destila en el fútbol italiano y en la selección se refleja en la cancha: definió en ese espacio en donde el goleador se siente cómodo, con la intuición de acompañar la jugada que armó Messi -la recuperación entre y Tagliafico y Lo Celso, que sacó un pase rápido- y no fue egoísta para habilitar a Di María, cuando el primer tiempo se consumía, para que el rosarino marcara el 2-0. “Lo vi que levantó la cabeza y yo pude desprenderme rápido de los dos centrales [Bonucci y Chiellini], que no me siguieron y definir; en el segundo gol tardé en darle el pase a Ángel porque Chiellini venía cerrándome el espacio, pero por suerte tuve tiempo para que no entrara en offside. Después el gol es todo de él”, las definiciones de las dos jugadas que lo tuvieron como mayor protagonista en la noche de Wembley.

El golpe de Giovanni Di Lorenzo sobre Lautaro Martínez, una acción que el árbitro no sancionó
BEN STANSALL


El golpe de Giovanni Di Lorenzo sobre Lautaro Martínez, una acción que el árbitro no sancionó (BEN STANSALL/)

En un segundo tiempo en el que Italia se descompuso, los cambios le aportaron mayor confusión, tuvo la seguridad para rematar de media distancia, combinar con Messi en un intento para que Leo anotara, ganar posiciones yendo contra el cuerpo del rival, descargar con simpleza o proteger la pelota a la espera del respaldo del compañero y hasta ser víctima de un golpe en el rostro de Di Lorenzo, el lateral italiano que estaba amonestado y el árbitro no expulsó. No tiene un doble de cuerpo Lautaro Martínez, porque la selección no descubrió una alternativa natural para en centro-atacante. Detrás suyo hay nombres como el de Joaquín Correa, al que Scaloni utilizó en varios pasajes del ciclo, Nicolás González y Julián Álvarez; en el camino parecen haber quedado Gio Simeone, Mauro Icardi y Lucas Alario. El Toro convierte y juega, cumple los requisitos fundamentales del goleador y se eleva como una pieza indiscutida camino al sueño de Qatar.

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