“Lady Tiger”: la historia de Marian Trimiar, un cinturón mágico y una vida de película

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Mirian Trimiar a punto de cumplir 70 años, Roy Jones y su asistente Carmen
Mirian Trimiar a punto de cumplir 70 años, Roy Jones y su asistente Carmen

La estadounidense Marian Trimiar está a punto de cumplir setenta años. Prefiere que la llamen e identifiquen por su apodo “Lady Tiger”, tal la presentaban en el ring en sus tiempos de oro, cuando se coronó campeona mundial de los livianos, en un período en que el pugilismo femenino compartía lo clandestino con lo reglamentado; la abolición y la búsqueda (1975-1985).

Es coqueta y detallista como todos los morenos. Le incómoda que sus compañeras de vida –una silla de ruedas electrónica y dos bastones de roble que la ayudan a trasladarse– tarde o temprano salgan en las fotos. Ya no pesa 61 kilos y aquella figura felina de una mujer de raza negra rapada y con mirada desafiante se esfumó en el pasado. Ahora lucha contra el sobrepeso y pide asistencia de maquillaje y peinado a Carmen, su hija del corazón, para cada entrevista.

Brindó un reportaje a LA NACION en las horas previas a su ingreso al International Boxing Hall of Fame (IBHOF) de Canastota –inducción 2021–, el sábado último, confesándonos acerca de una insatisfacción interior que por obra y gracia del destino –esa misma noche– se convirtió en uno de los episodios más felices de su existencia.

Marian Timiar con Mauricio Sulaiman del Consejo Mundial de Boxeo
Marian Timiar con Mauricio Sulaiman del Consejo Mundial de Boxeo


Marian Timiar con Mauricio Sulaiman del Consejo Mundial de Boxeo

“Luché tanto por la aprobación de nuestro boxeo en el estado de Nueva York y muy pocos lo recuerdan. Y sabe una cosa, cuando gané el título mundial en San Antonio, Texas, nunca me pusieron el cinturón de campeona. Jamás tuve una foto mostrando mi faja. Me voy a morir con ese dolor”. Así comenzó su dialogo con nosotros.

“Lady Tiger” boxeó entre 1975 y 1985. Creció en el Harlem español en pleno Manhattan y sus palabras favoritas son: “¡Que pasó!” y “Culo” . Debutó como profesional el 22 de diciembre de 1975 batiendo por puntos a Debra Bavín en Canadá. Efectuó el combate femenino inaugural en el estado de Pensilvania, ante Gemini Fildel con resultado de… sin decisión por falta de reglas que fue comentado en el New York Times como un hecho excluyente de 1976.

Su récord estimado es de 18 victorias (5 KO), 4 reveses y 2 sin decisión. Peleó en Filadelfia, en los estadios Olimpic y Sport Arena de Los Ángeles y Canadá. Ganó la corona de los 61.237 kg. ante Sue Carlson, en 1979 en San Antonio, Texas, con una paga de 400 dólares y se retiró en 1985 tras batir a Diane Clark.

Marian Trimiar, cuando pesaba 61 kilos y peleaba por sus derechos en el boxeo y los derechos de la mujer
Marian Trimiar, cuando pesaba 61 kilos y peleaba por sus derechos en el boxeo y los derechos de la mujer


Marian Trimiar, cuando pesaba 61 kilos y peleaba por sus derechos en el boxeo y los derechos de la mujer

Le dolía el corazón y nos repreguntaba una y otra vez: “¿Puedo sentirme campeona sin haber tenido el cinturón puesto alguna vez?”. Su lamento no tuvo mucho eco, pero llegó a oídos del mexicano Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y su asistente Jill Diamond, quienes le prepararían una gran sorpresa: entregarle el emblema “verde y oro” sin que nadie lo supiese.

Cuando se la premió, ante la ovación de los asistentes a la ceremonia del (IBHOF) en el Turning Stone Casino, de Verona, Nueva York –área con leyes indias cerca de Canadá– y con la complicidad de grandes figuras como sus compatriotas Floyd Mayweather, Roy Jones y Bernard Hopkins, recibió la faja del CMB como por arte de magia. Todos la abrazaron, lloró durante treinta minutos y sólo atinó a decir: “¡Ahora sí, soy campeona!”. Se aferró al mismo oprimiéndolo hacia su corazón y no dejó de acariciarlo en toda esta gala. Tal fuese un sueño de Cenicientas.

Marian Trimiar en sus tiempos de boxeadora
Marian Trimiar en sus tiempos de boxeadora


Marian Trimiar en sus tiempos de boxeadora

Su obra y su lucha

Trimiar pujó como nadie por la aprobación del boxeo femenino en estado de Nueva York. Debió someterse a los exigentes guanteos ante hombres, de igual a igual, en el popular gimnasio Bobby Gleason. Jimmy Jacobs, un fuerte hombre del negocio pugilístico la impulsó hacia lo mejor en ese período, pero se sintió frustrada por la oposición impuesta por el ex campeón mundial pesado Floyd Patterson, por entonces presidente de la Comisión Atlética del estado de Nueva York. Finalmente, junto a sus colegas Jackie Tonowanda y Cat Davis, recibieron las primeras tres licencias, el 19 de septiembre de 1978.

“Tuve el número 2 por una sola razón: el color de mi piel. Era de buen estilo, cintura y golpes curvos. Le gustaba a la gente. No nos preguntábamos si había dinero, sólo queríamos combatir y romper barreras”, reflexionó ante nuestra pregunta sin mostrar rencores. Sobre sus mejores relaciones en el boxeo, nos dijo: “Muhammad Alí me escuchó en su momento, me orientó varias veces . Me recibió en su casa y es increíble porque tengo fotos con su hija Laila, cuando era muy pequeñita y ahora nos condecoraron al mismo tiempo en el Hall de la Fama. ¿Sabes también quién me ayudó? Mike Tyson . Estuvo a mi lado cuando hice una huelga de boxeadoras en Las Vegas, en 1987, para recibir una paga digna en las puertas de los casinos. Y Mike se plegó a nosotras. Conocí de todo. Buenos y malos, pero siempre hice lo que me gustó”.

El programa del hall of Fame
El programa del hall of Fame


El programa del hall of Fame

Su postergada inducción al (IBHOF) de la clase 2021 fue junto a celebridades como: Floyd Mayweather, Wladimir Klitschko –quien envió un emotivo mensaje desde Kiev– Andre Ward, Laila Alí, Ann Wolfe y la doctora Margaret Goodman.

Su historia se reflejó en el libro “Lady Tiger”, escrito por Silvia Cruz Lapeña, que señala en uno de sus párrafos: “Decide que, al menos, va a ser dueña de lo único que posee, que es su cuerpo y lo reivindica como una herramienta de trabajo que no pasa por la prostitución. Es fascinante porque reúne esas tres heridas: ser mujer, pobre y negra. Y a ella se le une ser boxeadora”.

Un sueño hecho realidad. Un cinturón mágico y el final feliz en un guión de vida real.

Marian Trimiar con Jil Diamond del Consejo Mundial de Boxeo
Marian Trimiar con Jil Diamond del Consejo Mundial de Boxeo


Marian Trimiar con Jil Diamond del Consejo Mundial de Boxeo

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