La evolución de las faltas en el baloncesto y las modificaciones en el reglamento de la NBA

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Reggie Miller, un miembro del Salón de la Fama considerado uno de los mejores tiradores en la historia de la NBA, era hábil metiendo tiros profundos y provocando faltas a su favor con su infame movimiento: la pierna extendida. (Anthony Gentles/The New York Time)
Reggie Miller, un miembro del Salón de la Fama considerado uno de los mejores tiradores en la historia de la NBA, era hábil metiendo tiros profundos y provocando faltas a su favor con su infame movimiento: la pierna extendida. (Anthony Gentles/The New York Time)

Cuando James Naismith inventó el baloncesto, propuso 13 reglas, las cuales publicó en 1892. Naismith estipuló en una regla que “no se permitirá empujar con el hombro o con las manos, agarrar, hacer tropezar o golpear de ninguna manera la humanidad de un oponente”. Estas acciones terminarían siendo conocidas como faltas en la NBA.

Más de un siglo y múltiples versiones del juego después, esa definición se ha mantenido, en gran medida. Pero la regla sobre las faltas de Naismith está en constante evolución. ¿Qué constituye exactamente un “golpe” o un “empujón”?

Las faltas son faltas. Excepto cuando no lo son. O son un cierto tipo de falta. A menos que no lo sean. En 1984, durante las finales de la NBA, Kevin McHale de los Celtics de Boston le hizo un “perchazo” (que consiste en extender el brazo de manera horizontal para que el oponente choque con él a la altura del rostro, cuello o pecho) a Kurt Rambis de los Lakers de Los Ángeles, estrellándolo contra el suelo. En aquel momento, eso se consideraba una falta común. No una flagrante. No una que ameritara expulsión ni suspensión.

El reglamento de la NBA ha conservado la idea básica de lo que constituye una falta a lo largo del tiempo, mientras al mismo tiempo le ha agregado interpretaciones y niveles —el concepto de falta flagrante se popularizó en la década de 1990— y ha cambiado el énfasis de los árbitros a medida que el baloncesto ha evolucionado.

Faltas flagrantes

En ese Juego 4 de las finales de la NBA en 1984, Rambis recibió un pase en un contraataque veloz y trató de hacer una bandeja. Nunca llegó al aro. McHale, de Boston, puso el brazo rígido extendido, Rambis chocó con él en el área del cuello y terminó en el piso, boca arriba. La peligrosa jugada hizo que los banquillos de ambos equipos se vaciaran, listos para pelear. El incidente se convirtió en un emblema del tipo de juego físico que se permitió en esa década.

Esa falta impulsó muchos cambios en las reglas”, dijo en una entrevista Rambis, quien en la actualidad es asesor especial de los Lakers.

El reglamento de la NBA ha conservado la idea básica de lo que constituye una falta a lo largo del tiempo, mientras al mismo tiempo le ha agregado interpretaciones y niveles --el concepto de falta flagrante se popularizó en la década de 1990-- y ha cambiado los énfasis de los árbitros a medida que el baloncesto ha evolucionado. (Anthony Gentles/The New York Time)
El reglamento de la NBA ha conservado la idea básica de lo que constituye una falta a lo largo del tiempo, mientras al mismo tiempo le ha agregado interpretaciones y niveles --el concepto de falta flagrante se popularizó en la década de 1990-- y ha cambiado los énfasis de los árbitros a medida que el baloncesto ha evolucionado. (Anthony Gentles/The New York Time)

Antes de la temporada 1990-1991, la NBA aumentó las amonestaciones para ese tipo de faltas. Si un jugador cometía una falta en especial grave, podría considerarse flagrante. El jugador no necesariamente sería expulsado por ella, pero el equipo perjudicado tendría ahora derecho a dos tiros libres y a recuperar la posesión del balón.

“Con suerte, tendremos menos de estas faltas absurdas, en la que los jugadores ni siquiera les importa si lastiman a alguien o no”, dijo en aquel momento Rod Thorn, un alto funcionario de la liga de la época. “El juego se está poniendo demasiado violento”.

El tirador ha aterrizado (la regla Zaza Pachulia)

En 2017, durante el primer juego de las finales de la Conferencia Oeste, Kawhi Leonard de los Spurs de San Antonio hizo un tiro en suspensión frente a la marca de Zaza Pachulia, de los Warriors de Golden State. El defensor estaba tan cerca que Leonard aterrizó sobre el pie de Pachulia y se dobló el tobillo por segunda vez en ese juego. El entrenador de los Spurs, Gregg Popovich, calificó la jugada como “peligrosa” y “antideportiva”.

Después de este incidente, la NBA introdujo lo que se conoce coloquialmente como “la regla Zaza”, que establece que si un defensor no le da espacio a un tirador para que aterrice, los árbitros pitarán una falta flagrante en vez de una falta común.

Pachulia fue sancionado con una falta común, y Leonard anotó los dos tiros libres. Pero Leonard no regresaría a jugar esa serie y Golden State terminaría por barrer a los Spurs en su camino a ganar el campeonato.

En el otoño de 2020, Pachulia dijo en un pódcast que la lesión de Leonard “desafortunadamente fue un terrible y extraño accidente”, y que “se sintió mal con lo sucedido”.

“Yo también soy atleta. Mis hijos juegan baloncesto”, dijo Pachulia. “No quiero que nadie pase por eso”.

Monty McCutchen, vicepresidente sénior del programa de capacitación de árbitros de la NBA, dijo que el cambio de esa regla había estado planificándose desde antes de esa jugada y se debió en gran parte a que los jugadores estaban realizando cada vez más tiros en suspensión, en particular después de un paso atrás. Incluso aunque los jugadores se hayan vuelto expertos en crear espacios, su movimiento natural de tiro los impulsa hacia adelante, por lo que necesitan espacio para aterrizar.

Esa innovación del juego nos hizo darnos cuenta de que los jugadores se estaban lesionando”, dijo McCutchen. “Estaban aterrizando sobre los pies de otros jugadores y quedando fuera de acción durante dos, tres, cuatro semanas”.

La NBA se aleja del ‘Hand-Checking’

Durante gran parte del siglo XX, el baloncesto favoreció a los jugadores más altos, que hacían la mayor parte de sus anotaciones debajo del aro. A los defensores se les permitía hacer “hand-check”, es decir, utilizar sus manos para frenar a los oponentes. Eso puso a los bases y a los escoltas, quienes por lo general son los jugadores más bajos, en desventaja. Pero los Bulls de Chicago de 1990, liderados por Michael Jordan y Scottie Pippen en el perímetro, cambiaron los cálculos de la NBA.

Para 1994, Jordan y Pippen habían ganado tres campeonatos juntos, pero Jordan se había retirado y la liga estaba buscando a una nueva estrella del perímetro que llenara el vacío. La NBA le ordenó a los árbitros que comenzaran a pitar faltas para la mayoría de los “hand-checking” en el perímetro, lo que le facilitaría a los escoltas y bases anotar puntos.

“Ofensivamente será genial”, dijo Pippen en aquel momento. “Pero del lado defensivo, tomará tiempo acostumbrarse. No es algo que yo en realidad haga mucho, pero si lo has hecho durante mucho tiempo, será difícil recordar que ya no lo puedes hacer”.

Su compañero de equipo Steve Kerr, agregó: “No sé cómo alguien va a marcar a tipos como Kevin Johnson o Tim Hardaway”, refiriéndose a los jugadores de los Suns de Phoenix y los Warriors de Golden State, respectivamente, dos de los mejores bases de la liga.

La aplicación de sanciones de la NBA a las faltas por “hand-checking” fue inconsistente. Se permitieron diferentes niveles de uso de la mano en la defensa hasta la temporada 2004-2005, cuando la liga prohibió casi todo contacto restrictivo con el jugador ofensivo.

“Se había vuelto tan frecuente en la liga que en la práctica ya no podías moverte bien con el balón”, dijo McCutchen.

Las anotaciones pasaron de un promedio de 93,4 puntos por partido en la temporada 2003-2004 a 97,2 en la 2004-2005, quizás como resultado del mayor énfasis en evitar el “hand-checking” y otros cambios en la regla que formaron parte de un cambio progresivo para favorecer a los jugadores ofensivos. La aplicación estricta de las faltas de “hand-checking” les abrió la puerta a jugadores como Stephen Curry de Golden State, que luego se volverían dominantes desde la línea de 3 puntos y en el ataque a la canasta.

Libertad para moverse

Antes de la temporada 2018-2019, la NBA amplió la eliminación del “hand-checking” para enfatizar la “libertad de movimiento”, incluso para los jugadores sin balón. Ahora todos los jugadores podían cruzarse o moverse con libertad por la cancha, sin ser obstaculizados por los oponentes con movimientos como abrazos o empujones.

“El forcejeo y los agarres se habían vuelto tan fuertes que el baloncesto, que es un deporte de fuerza y rapidez, se había convertido en una métrica desequilibrada donde la fuerza era lo que dominaba”, dijo McCutchen.

Cuando jugadores como Curry u otros grandes tiradores, como por ejemplo Joe Harris de los Nets de Brooklyn, corren alrededor de las cortinas, los defensas rivales no pueden bloquearlos con la cadera, embestirlos o agarrarlos para frenarlos. Eso le da ventaja a los jugadores veloces, como De’Aaron Fox de los Kings de Sacramento, quienes son difíciles de perseguir cuando corren por la cancha sin el balón.

’La regla Reggie Miller’

Reggie Miller, un miembro del Salón de la Fama considerado uno de los mejores tiradores en la historia de la NBA, era hábil metiendo tiros profundos y provocando faltas a su favor con su infame movimiento: la zancadilla. Miller se volvió famoso por extender su pierna cuando hacía tiros de suspensión para que pareciera que los defensores habían hecho contacto ilegal con él. El movimiento funcionó con la suficiente frecuencia como para que Miller enfureciera a defensores y entrenadores rivales.

Chris Webber, también miembro del Salón de la Fama, lo llamó “The Human Kickstand” (El paral humano) en una entrevista de radio de 2018. Miller (quien se retiró en 2005) y Webber se enfrentaron en la década de 1990 y principios de la década de 2000, y luego trabajaron juntos como comentaristas de baloncesto para TNT.

“Todas esas cosas con las piernas de las que se queja cuando narramos los juegos, él ayudó a inventar todo eso con la manera en que solía disparar triples”, le dijo Webber a Dan Patrick en la entrevista de 2018.

Por años, los jugadores copiaron el movimiento de Miller y obtuvieron los mismos resultados.

“Cuando comienzas a ver que algo se empieza a pitar —y la liga siempre está un poco rezagada al respecto— tu ojo no es propenso a captar esa sintaxis visual”, dijo McCutchen. “Como tal, la época en la que jugó Reggie fue en la que apenas comenzamos a ver a los jugadores hacer eso para tratar de engañar a los árbitros”.

En 2012, la NBA informó que los árbitros comenzarían a normalizar la aplicación de una regla existente sobre faltas ofensivas que se aplicaría a los jugadores que parecieran extender de forma intencional sus piernas al brincar.

Movimientos antinaturales

En los últimos años, estrellas de la NBA como James Harden de los Nets de Brooklyn y Trae Young de los Hawks de Atlanta se habían vuelto en particular hábiles al provocar faltas a los defensores apoyándose en ellos, saltando de lado en su dirección o enganchando sus brazos. Fue algo creativo de su parte, y la intención era engañar a los árbitros y hacerles creer que un defensor había iniciado el contacto. Otros jugadores también comenzaron a hacer aspavientos durante los juegos, intentando que los árbitros pitaran faltas. Críticos dentro y fuera de la liga afirmaron que este estilo de juego había hecho que la NBA fuera cada vez más injusta e imposible de disfrutar.

En el verano, la NBA anunció que las jugadas con “movimientos antinaturales” serían ignoradas o pitadas como faltas ofensivas. El impacto fue inmediato: Desde la pretemporada, en especial Harden obtuvo notablemente menos faltas, así como otros jugadores.

Jordan Clarkson, un base de los Jazz de Utah, dijo que el cambio le permitió a los defensores “jugar un poco más con las manos”. Cuando se le preguntó si estaba usando más sus manos como resultado, Clarkson respondió: “Por supuesto que sí. Todo el tiempo”.

El ala-pívot de los Warriors de Golden State, Draymond Green, quien ganó el premio al Jugador Defensivo del Año en la temporada 2016-2017 y está acumulando méritos para ganarlo otra vez esta temporada, dijo que, gracias a este cambio reciente, “nuestro juego es mejor”.

“Disfruto viendo los partidos de la NBA”, dijo Green después de una práctica reciente. “Ya no veo juegos que terminan 144 a 148 en tiempo reglamentario. Esos números altos no eran producto de grandes anotadores, aunque sí tenemos grandes anotadores en la liga. Eran producto de mucha gente que aprovechaba para meter triples y sabía cómo provocar faltas”.

Green añadió: “Creo que ahora sí estamos viendo un baloncesto valioso”.

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