Juventus, en crisis: el discreto encanto de la burguesía

Ángel Di María y Leandro Paredes pueden quedarse sin la Champions League por la sanción impuesta a Juventus.
Ángel Di María y Leandro Paredes pueden quedarse sin la Champions League por la sanción impuesta a Juventus. - Créditos: @Mondadori Portfolio

“L’Avoccato” Gianni Agnelli, playboy con calle, chequera y poder, senador vitalicio, entraba al vestuario y veía a su amado Michel Platini fumando minutos antes de que empezara el partido. “Me preocupa”, le decía Agnelli. Platini sonreía: “Solo deberías preocuparte si él empezara a fumar”. “El” era Massimo Bonini, que corría por todos. Era la Juventus de los años ‘80. “La Vecchia Signora” (La Vieja Señora) de las tres S: “stile, simplicitá, sobrietá”. El equipo con más títulos y más hinchas de Italia. El que juntaba a Palmiro Togliatti, líder histórico del Partido Comunista Italiano (PCI) y al neofascista Giorgio Almirante. A Luciano Lama, capo sindical, y a Henry Kissinger. El equipo de la Fiat protegida por Mussolini, que daba trabajo en Turín a los que escapaban del Sur pobre, escuelas para sus hijos y protección social. El equipo del poder. El equipo ahora sancionado que tiene bajo shock al fútbol de Italia.

El lunes pasado fue el vigésimo aniversario de la muerte de Agnelli. Aquel día hubo programas especiales, suplementos en los diarios. La muerte de un monarca. Lo era. Nikita Krushev, ex líder en la vieja URSS, lo tomó alguna vez del brazo. “Prefiero hablar con usted, que está siempre en el poder, y no con los políticos, que cambian todo el tiempo”. Federico Fellini fue claro: “Pónle una corona en la cabeza, súbelo a un caballo, es un rey”. El rey de “La Dolce Vita”. La actriz sueca Anita Ekberg bañándose en La Fontana de Trevi. La mujer más deseada del mundo lideró su lista de amantes. Un documental de HBO habla de cocaína, lanzamientos al mar desde su helicóptero en la Costa Azul y del Don Juan refinado pero que (según sus hermanas) leyó un solo libro (“El viejo y el mar”, de Ernest Hemingway). “El hombre que inventó la vanidad” no entendió jamás a su único hijo varón, Edoardo, estudioso del Islam, adicto a la heroína, suicidado a los 46 años. Agnelli, que controló a Juventus casi medio siglo, coleccionó 32 títulos y siete Balones de Oro, murió tres años después. Cáncer de próstata.

El presidente de Juventus, Andrea Agnelli, miembro de una dinastía vinculada con el club de Turín.
El presidente de Juventus, Andrea Agnelli, miembro de una dinastía vinculada con el club de Turín.

De Mussolini al Plan Marshall y de Khadafi a la Chrysler, Fiat, que tampoco es hoy lo que era, supo reciclarse tanto como Juventus. Pero el ciclo iniciado en 1994 por su hermano Umberto comenzó a acumular escándalos: doping masivo y descendido y despojado de títulos por corrupción. Andrea Agnelli, hijo de Umberto, inició en 2010, con apenas 35 años, la última etapa dorada: 19 títulos (nueve de Liga seguidos, cero Champions), además del nuevo Juventus Stadium y el equipo femenino quíntuple campeón al hilo. Pero saltó primero la sanción por vínculos con “ultras” amigos de la ndraghetta (la mafia calabresa). Y a fines de 2022 estallaron los balances dibujados y la quita de quince puntos (que será apelada) que podría dejar a Juventus afuera de la Champions: un negocio roto estimado en 80 millones de euros .

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La “ingeniería contable” incluyó trasferencias infladas y reducciones salariales en tiempos de Covid-19 que pusieron al club y a sus estrellas como modelos sociales, pero que eran falsas. Es un punto que, además, violaría normas de fair play financiero de la UEFA. Es decir, aún llegando al menos cuarto y se clasifique, Juventus podría ser excluido de la Champions. Agnelli sigue peleado con la UEFA por el proyecto separatista de Superliga europea. Se fue peleado de la Asociación de Clubes Europeos (ECA, de la que llegó a ser presidente) y retiró también a Juventus del gobierno de la Liga Serie A. “Una gestión arrogante”, criticó un comunicado conjunto de los ultras de Drughi, Viking y Nab, que denunció “puro mercantilismo” y exigió la caída de Agnelli. Sin salida, Agnelli dimitió la semana pasada. Habló su primo John Elkann, presidente de Fiat y de Exor (controlante de Juventus) y “nieto elegido” (imposible su hermano Lapo, de historial difícil, y que en 2016 en Nueva York fingió un secuestro y pidió un rescate de diez mil dólares para pagar dos días de drogas con una prostituta).

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Elkann designó ahora a Gianluca Ferrero, contador histórico del grupo Agnelli y que al asumir retomó el reclamo de los fanáticos y exigió justicia igual para todos los clubes. ¿Sancionarán a Napoli, que se encamina a su primer scudetto posMaradona, pero que también es investigado por el fichaje del goleador nigeriano Victor Osimhen? Al enumerar los logros de su gestión (“con el título de la Argentina en Qatar somos el club con mayor cantidad de campeones mundiales”), Elkann incluyó los scudettos de 2005 y 2006 y de los que Juventus fue despojado por corrupción. “Así como tenemos que defendernos ahora, reabramos también nuestro reclamo por aquella injusticia”, demandó una voz durante la Junta de Accionistas. Era “Lucky Luciano” Moggi, el hombre de diecisiete celulares y que compraba todo, especialmente árbitros, arquitecto de aquel escándalo de 2006 llamado “calciopoli” (o “Moggiopoli”), suspendido de por vida como dirigente de fútbol. A Anita Ekberg le preguntaron hace un tiempo por La Dolce Vita de Fellini. “Es la historia de una generación perdida”, respondió, “de una Italia perdida”. De una Italia cuyos clubes, fútbol siglo XXI, hoy comienzan a ser propiedad de fondos de inversión. Lugar difícil aun para la familia Agnelli.