Juegos Paralímpicos Tokio 2020: Hossain Rasouli, el velocista afgano que ganó la medalla más importante: la libertad

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Hossain Rasouli, en la final de atletismo masculino de salto de longitud T47 en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020
Simon Bruty

Todo es relativo. Más si se analiza la reciente secuencia de hechos que llevaron al afgano Hossain Rasouli de una compleja situación a la pista atlética del Estadio Olímpico de Tokio. El atleta estuvo cerca de morir. El nuevo orden impuesto por el régimen talibán le impidió, hace unos días, viajar a tiempo para competir en los Juegos Paralímpicos de Tokio. Rasouli tuvo que planear la salida perfecta, y lo logró, con una pizca de suerte y ayuda internacional. Llegó tarde al día en el que debía debutar, pero, en un gesto de reconocimiento, le permitieron competir en otra disciplina. Salió último, pero todo es relativo, porque la alegría de haber llegado a Japón tiene sabor a triunfo para él.

El afgano Hossain Rasouli salió último en salto de longitud masculino.
PHILIP FONG


El afgano Hossain Rasouli salió último en salto de longitud masculino. (PHILIP FONG/)

Fue evacuado de Kabul en una operación secreta. Y no estaba solo: su compatriota, Zakia Khudadadi, huyó con él. Con ayuda del ejército australiano, consiguieron salir del país y, tras un paso por Dubai, pudieron prepararse una semana en el centro de entrenamiento de alto rendimiento del ministerio de Deportes de Francia. Desde allí volaron a Tokio. Desde entonces, el Comité Paralímpico Internacional los ha mantenido alejados de los medios, argumentando que necesitaban concentrarse en la competición.

Alison Battisson, fundadora de “Human Rights for All”, brinda asistencia legal a los refugiados y participó personalmente en el proceso de ayudar a los atletas. En una entrevista con The New York Times ofreció detalles de la operación. Dijo que los atletas fueron guiados al aeropuerto de forma remota usando un GPS, y que se les dijo que llevaran bufandas brillantes para identificarse ante las tropas australianas una vez dentro. A los atletas se les dieron consejos tales como esconder sus papeles y dinero en su ropa interior, “para que luego, cuando pasaran por los controles de los talibanes, sacaran sus bufandas y las agitaran”, dijo.

Rasouli, que perdió su brazo izquierdo en la explosión de una mina, debía participar en la prueba de los 100 metros, pero llegó demasiado tarde para las series eliminatorias, pero se le permitió participar en el concurso de salto en largo, una clase en la que jamás había participado en grandes eventos. Previamente, le habían ofrecido competir en los 400 metros, pero su respuesta fue contundente: “Soy un velocista de 100 metros, hacer 400 metros va a ser un esfuerzo enorme”. En salto en largo quedó último, pero eso era lo de menos. Rasouli saltó a la pista saludando a los responsables del equipo presentes en un casi vacío Estadio Olímpico. La prueba fue ganada por el cubano Robiel Yankiel Sol, de 18 años.

“Fue genial verlo”, dijo Craig Spence, portavoz del Comité Paralímpico Internacional, afirmando que el atleta estaba “muy ilusionado” por poder competir. Cuando los talibanes tomaron Kabul el 15 de agosto y no había posibilidad alguna de llegar a Tokio, el sueño paralímpico de Rasouli y Khudadadi parecía acabado, con un voluntario de Tokio 2020 encargado de llevar simbólicamente la bandera afgana durante la ceremonia inaugural, al no haber ningún atleta de ese país. La presencia de ambos en la Villa Olímpica, sin embargo, será lo más recatada posible, con la idea de evitar una sobreexposición que podría poner en riesgo a sus familias, que aún están en Afganistán.

Rasouli, al aterrizar en la caja de arena de la disciplina "salto en largo"
PHILIP FONG


Rasouli, al aterrizar en la caja de arena de la disciplina "salto en largo" (PHILIP FONG/)

Roderick Townsend, medallista de oro en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 tanto en salto en alto como en salto en largo, dijo: “Cuando miré por primera vez la lista de participantes había 12 personas anotadas. Cuando finalmente lanzaron la orden de salto, había 13. Vi su nombre allí. Con todo lo que estaba pasando en este momento, no pude evitar sentir alegría por él”.

El afgano, que solía ser futbolista, escribió un breve párrafo que resume cómo llegó a dedicarse al atletismo. Se puede leer en la página oficial del Comité Paralímpico Internacional, y dice: “Nunca pensé en mi discapacidad y durante dos años jugué al fútbol. Luego comencé a hacer ejercicios en el campo de atletismo en el Comité Paralímpico de Afganistán y en 2016, gané una membresía y asistí a varios juegos nacionales”. Rasouli representa el valor sublime del deporte amateur, ese que ni una guerra o un conflicto interno pudo ni puede detener.

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