Juan Musso, el arquero titular ante Bolivia: de chico fueron a buscarlo a su casa y hoy le hace fuerza a Messi... en el truco

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Juan Musso, en el predio de la AFA, a pocas horas de su estreno como titular en el arco de la selección, que se dará este jueves contra Bolivia por la eliminatoria para el Mundial Qatar 2022.
Media AFA

Septiembre es el mes del advenimiento de la primavera. Para Juan Musso, esta vez, es el mes de los sueños. A los 27 años, al arquero se le cumplirán dos de las metas que se puso para su carrera hace ya algún tiempo: este jueves, ante Bolivia, tendrá su primera vez como titular en la selección y el próximo martes, en Atalanta, tendrá su estreno en la Champions League. A Musso le llegó la chance en el arco grande de la Argentina de pronto y por casualidad: Emiliano Martínez debió volar a Inglaterra para reincorporarse a Aston Villa, Franco Armani fue desafectado del grupo por dolor en la rodilla derecha y Agustín Marchesín no estuvo entre los convocados porque fue operado del menisco interno de la rodilla derecha. Sin embargo, la de la titularidad es una posibilidad que el ex arquero de Racing espera desde los 15 años, cuando ya formaba parte de los seleccionados juveniles.

La paciencia, al cabo, es lo que define la carrera del nicoleño. Y el saber que hay que estar preparado para cuando aparezca el momento. Musso pasó por cada una de las categorías de las inferiores de Racing hasta que, en 2012, lo subieron al plantel de la primera. Su físico espigado y su presencia entre los tres palos llamaron la atención desde los 12 años en la porción celeste y blanca de Avellaneda. Cuando, cansado de la vida lejos de su ciudad, dejó la pensión y volvió a San Nicolás, un grupo de dirigentes fue a buscarlo a su casa para convencerlo de que volviera. Hoy una habitación de la Casa Tita lleva su nombre.

Cinco años pasaron desde que subió a la primera hasta que tuvo su presentación, en mayo de 2017, contra San Lorenzo. Pese a que era convocado a los seleccionados juveniles y a que se destacaba como capitán en la reserva académica, el arco de Racing tenía otro dueño: Sebastián Saja. El Chino es el referente que tiene Musso, más allá de su padre, de quien heredó el oficio de arquero. Lejos de frustrarse por una oportunidad que no aparecía, optó por absorber como si fuera una esponja los consejos de Saja y se negó en cada mercado de pases a ser cedido para sumar rodaje.

Sebastián Saja y Musso, en tiempos en los que compartían el plantel de Racing; el actual arquero de la selección tomó aprendizajes de su entonces compañero.
Instagram


Sebastián Saja y Musso, en tiempos en los que compartían el plantel de Racing; el actual arquero de la selección tomó aprendizajes de su entonces compañero. (Instagram/)

A su rutina sumó la práctica de yoga, a la que luego agregó la meditación. “Siento más lenta la mente cuando no lo hago. Siempre supe que el trabajo mental, el tener libre la cabeza, llevaban a que las cosas salieran mejor”, explica. También ensayó el juego de pies, su gran falencia en las inferiores: lo trabajaba de manera especial con los entrenadores de arqueros y también pedía sumarse a los clásicos “locos” de calentamiento. “Desde que subió vimos que era un pibe recontra maduro. Se veía que era un animal del arco. Y además estaba preparado, como lo está ahora para la selección. Tenía seguridad en sí mismo. Autoestima, que para un arquero es todo”, recuerda hoy Luciano Aued, referente de aquel plantel académico.

Por toda esa expectativa que se había generado, el apellido de Musso fue coreado por los hinchas en su debut. El nicoleño tomó la titularidad y no la soltó, salvo por alguna lesión muscular. Lo que esperó durante toda su vida duró apenas una sola temporada: fue arquero de Racing durante apenas 34 partidos. Sus 191 centímetros de altura y su estilo copiado de referentes como Thibaut Courtois e Jan Oblak resultaron un imán para los captadores de talento. Y llegó el salto a Europa. Udinese estaba decidido a pagar 5 millones de euros, y le aseguraba la titularidad.

Musso, más joven, en tiempos de Racing; el nicoleño optó por esperar en Avellaneda y no por ser suplente en un club que pagara mucho por él.
Emiliano Lasalvia


Musso, más joven, en tiempos de Racing; el nicoleño optó por esperar en Avellaneda y no por ser suplente en un club que pagara mucho por él. (Emiliano Lasalvia/)

Llegó a la Serie A en 2018, con 24 años y ya algunas clases de italiano en el bolso. Tardó nada en hacerse un nombre. Y en aparecer en el radar de los grandes, Inter, Juventus, Milan. En Udinese se volvió ídolo. Los chicos no sólo los chicos compraban su buzo: también lo apodaban “Superman” y “Hulk”. Fue paciente para dar el paso siguiente porque no quería pasar a un grande para sentarse otra vez en el banco. Mientras la Argentina allanaba el camino hacia el título en la Copa América, en julio, Atalanta pagó 20 millones de euros por él. La segunda de las cifras más altas de la historia para un arquero argentino, detrás de lo que Aston Villa abonó por “Dibu” Martínez, a quien a Musso le tocará reemplazar este jueves.

Convocado por primera vez en marzo de 2019, Musso vivirá ésta como apenas su segunda vez en el arco de la selección: suma unos minutos como reemplazo de Esteban Andrada en un amistoso de 2019, ante Marruecos. Nunca se desesperó. “Cada etapa tiene su momento lindo y su aprendizaje”, es un mantra que repite desde chico. Pisa el predio de Ezeiza desde hace más de diez años. Allí se cruzó con Diego Maradona por única en su vida, cuando formaba parte de la sub 15. Ahora se divierte intentando adivinar adónde irán los zurdazos de Lionel Messi. El equipo de los arqueros, que conforma junto a Marchesín y a Dibu Martínez, fue de los que más fuerza le hicieron jugando al truco al conjunto del rosarino, que se completa con Leandro Paredes y Rodrigo De Paul.

Musso, listo para reemplazar a Emiliano "Dibu" Martínez como titular en la selección argentina.
Media AFA


Musso, listo para reemplazar a Emiliano "Dibu" Martínez como titular en la selección argentina. (Media AFA/)

El talento de Musso está en sus manos. Además de atajar, de adolescente tuvo sus ratos en la batería y en el bajo. Siempre con el rock. Y de más chico, su primer deporte fue el básquetbol. De ahí sacó uno de sus rasgos distintivos como arquero: con sus dedos enormes toma la pelota con una sola mano.

Este jueves no recibirá una ovación, como sí le ocurrió aquel día de su debut en Racing. Pero habrá un pequeño rincón del Monumental que va a estallar: amigos y familiares viajarán desde San Nicolás para ver el partido. Como pasaba en el Cilindro de Avellaneda, será fácil reconocerlos: la mayoría vestirá buzos de arquero que le regaló el propio Juan. Son quienes lo acompañan desde que dejó su ciudad a los 12 años. Y quieren estar en el momento más importante de su carrera.

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