Juan Ignacio Dinenno, el fallido ídolo de Pumas que les quita más de lo que aporta

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Juan Ignacio Dinenno durante un partido con Pumas. (Mauricio Salas/Jam Media/Getty Images)
Juan Ignacio Dinenno durante un partido con Pumas. (Mauricio Salas/Jam Media/Getty Images)

Juan Ignacio Dinenno ha sido luz y sombra en su paso por los Pumas. Desde su arribo al equipo felino, en el Clausura 2020 (torneo suspendido por la pandemia), el argentino ha combinado la imagen de goleador certero con la de atacante impreciso. El partido ante Tigres fue una muestra más. Dinenno marcó un gol de gran manufactura que adelantó a Universidad en el marcador, pero dejó ir dos oportunidades claras que pudieron sellar la urgida victoria para su equipo. Al final, André Pierre Gignac castigó esos yerros y rescató el empate para la visita.

A pesar de que le han entregado las llaves ofensivas del equipo, Dinenno destaca primordialmente por su irregularidad. Los números lo dicen: en 89 partidos de Liga MX, el Comandante ha marcado 33 goles, lo cual deja su promedio en 0.3 goles por partido. Esas cifras son bajísimas para un atacante de equipo grande y que, ciertamente, ha recibido tantos elogios de prensa y afición. En el futbol mexicano no abundan los goleadores de cepa de otros días y eso ha provocado que cifras como las de Dinenno, que apenas y podrían catalogarse como cumplidoras, lo coloquen en la vitrina de referente auriazul.

Es cierto que en la Concachampions 2022 marcó nueve goles en ocho partidos, pero no deja de ser un torneo de menor nivel en el que, además, Pumas tuvo la deshonra de perder la final ante un equipo de la MLS, algo que no había sucedido en 17 años —el último equipo azteca en caer en esa instancia también habían sido ellos—. Para Pumas todo va cuesta arriba desde hace bastante tiempo, pero en este torneo armaron un buen plantel que, pasada la mitad del certamen, está decepcionando a todo mundo. La renovación de Dinenno, una de las principales apuestas del equipo, empieza a ser vista con ojos de reproche.

El asunto principal es que Pumas echa de menos a un delantero "matón". Su referente más cercano había sido Nicolás Castillo, que a decir verdad jugó muy poco tiempo ahí como para considerarle un ídolo —aunque su fichaje al América caló hondo en la afición universitaria—. Previamente, Ismael Sosa, que fungía más como mediapunta con llegada y pegada, cumplió con ese rol de anotador entre 2014 y 2016. Pero, en realidad, habría que remontarse a la era de Bruno Marioni para encontrar a un delantero decisivo y constante (necesitó 57 partidos para marcar 34 goles; es decir, un gol más que Dinenno con 32 partidos menos).

Bruno Marioni necesitó 32 partidos para marcar más goles que Dinenno. REUTERS/Daniel Aguilar
Bruno Marioni necesitó 32 partidos para marcar más goles que Dinenno. REUTERS/Daniel Aguilar

Dice mucho que el último "gran" centrodelantero de Pumas, en la memoria de sus aficionados, haya sido Dante López, un atacante que en 208 partidos marcó 38 goles. Sin embargo, esos son los parámetros de Universidad Nacional: bastan unos cuantos juegos buenos para convertirse en referente. La vara está tan baja que en los últimos años han encumbrado a jugadores de rendimiento mediano: Alan Mozo, Alfredo Talavera, Carlos González, Juan Pablo Vigón y , desde luego, el propio Dinenno. De cualquier modo, no sería sorpresa que en poco tiempo el punta pampero sea traspasado a Monterrey o Tigres, tal como dicta la tradición en los últimos años.

Pumas vive prisionero de su propia autocomplacencia. Mientras no lo entiendan, estarán condenados a repetir el ciclo una y otra vez. Pero tampoco se les puede adjudicar ese vicio únicamente a ellos: en todo el futbol mexicano es una tendencia idolatrar o alabar a quien ha hecho menos de la cuenta para merecerlo.. Pumas, sin embargo, es uno de los equipos que más empeño pone en institucionalizar la medianía. Saben, al final del día, que unas cuantas migajas bastarán para enorgullecer a su afición.

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