Jorge Fernández Valdés: tras el año del despegue, redobla la apuesta en el golf profesional

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Jorge Fernández Valdés aspira a grandes conquistas en 2022
Jorge Fernández Valdés aspira a grandes conquistas en 2022

Los golfistas argentinos nunca la tuvieron fácil. El golf es hipercompetitivo a nivel mundial, las distancias de nuestro país hacia los grandes escenarios de juego resultan una complicación y los costos en dólares y euros dificultan a niveles insospechados la chance de participar. En esta idea de remar en medio de una brava marea aparece Jorge Fernández Valdés, que alcanzó un estatus diferente al consagrarse a principios de mes en el 115º VISA Open, en la cancha de Nordelta.

Un ganador del Abierto ya se ubica en otra categoría, y más cuando ese triunfo otorga el pasaje al Open Británico. Su experiencia en Saint Andrews, para formar parte del Major más antiguo del calendario, será sin dudas un gran hito en 2022 para este cordobés de 29 años. “Ya tuve dos vivencias únicas allí –le cuenta a LA NACION-. Será mágico estar de nuevo en el Old Course y no me imagino lo que será integrar el field de jugadores del torneo 150°. Es la cancha en donde comenzó el golf y será inolvidable. Pero al mismo tiempo, es un juego totalmente distinto, bajo un clima adverso. Quiero estar allá en las semanas previas para jugar algún certamen del Tour Europeo o del Challenge de Europa en una cancha link; sería la mejor forma de prepararme”.

Jorge Fernández-Valdés, el festejo en Nordelta con el trofeo del Abierto y el pasaje para el Open Británico 2022
PGA TOUR


Jorge Fernández-Valdés, el festejo en Nordelta con el trofeo del Abierto y el pasaje para el Open Británico 2022 (PGA TOUR/)

El primer puesto en Nordelta y el segundo lugar en el Abierto de Chile significaron un arranque ideal para Fernández Valdés en la nueva temporada del PGA Tour Latinoamérica. Los 745 puntos que ya acumuló en la TotalPlay le dieron un colchón numérico y un envión anímico óptimos para aspirar a subir al Korn Ferry, su gran objetivo en 2022. Es el circuito que antecede al PGA Tour y del que ya fue miembro tres veces, pero sus altibajos en el juego le trajeron como consecuencia una marcha atrás en su carrera. “En el Korn Ferry, las canchas son demandantes, los golfistas mejoran en cada temporada y cada vez se pega más largo. Me faltó más aprendizaje. Siento que hice las cosas bien, pero a veces no me salieron del todo. La parte mental influye mucho y quizás no me logré focalizar definitivamente. Tuve una chance muy concreta de subir a la gira más grande pero no la pude aprovechar, por eso voy a hacer hincapié en el tema de la cabeza”.

Un paso brillante por el amateurismo no garantiza el éxito en la etapa profesional. Fernández Valdés conoce bien el rigor de este cambio de condición, como emprendió desde 2012, año del tránsito hacia el campo rentado. En la temporada 2016 del Korn Ferry, por ejemplo, sufrió resultados devastadores, que le aniquilaron la confianza: no pasó el corte en 15 de los 20 torneos que jugó. Una realidad que agitó el fantasma del retiro de la actividad. “Tuve momentos muy duros en los que me planteé muchas cosas. Ahí es cuando el staff que te rodea, la familia y los amigos cumplen un rol enorme. Y es fundamental la garra que uno le meta. Después de lo que había logrado y las ganas que le puse luego, me di cuenta de que valía la pena seguir intentándolo y continuar de la mejor manera”, confiesa.

Jorge Fernández Valdés
Jorge Fernández Valdés


Jorge Fernández Valdés

Hoy, “Jorgito” o “Ior”, como se lo conoce en el ambiente del golf, acumula cuatro títulos en el PGA Tour Latinoamérica y una ganancia aproximada de 550.000 dólares entre los dos circuitos, aunque entiende que su carrera está para mucho más. “Tuve años muy buenos, otros no tan buenos, algunos malos, pero siempre conservé el objetivo de mejorar y llegar lo más alto que pudiera. Mi Norte es ése: hacer las cosas bien porque nunca sabés cuándo te toca la semana indicada, esa semana importante. Ultimamente, era cuestión de seguir haciendo lo mismo y en cualquier momento iban a llegar los buenos resultados, como ocurrió en Nordelta y en Chile”.

Sus dos grandes referentes locales en el golf atraviesan momentos muy difíciles: Angel Cabrera fue condenado a dos años de prisión efectiva por lesiones agravadas, violencia de género y hurto simple, mientras que Eduardo Romero dio a conocer públicamente su delicado estado de salud a sus 67 años. Fernández Valdés prefiere recordarlos en su época de plenitud: “Soy de otra generación, pero de chiquito fueron mis ídolos, estaban acá cerquita en Córdoba. A los 13 o 14 años, yo ya formaba parte a la entidad de donde fueron ellos toda la vida, el Córdoba Golf Club. Siempre señalaron el camino y demostraron que desde esta provincia y de la Argentina se podía llegar al mejor golf del mundo. El Pato nos dio unas alegrías enormes que nos motivaron a los chicos de esa camada y nos hizo saber que todo era posible, más allá de que hablamos de un talento casi único. Y el Gato, siendo más grande, fue quien motivó a Cabrera. Espero poder seguir sus pasos en el golf”.

Habrán pasado 9 semanas desde el segundo puesto en Chile hasta el próximo torneo en Mazatlan, México. Una interrupción muy larga y seguramente inconveniente, por el empuje que traía: “Es importante seguir haciendo las cosas bien porque el PGA Tour Latinoamérica es muy exigente, dentro de un calendario corto de doce torneos que te obliga a aprovechar cada semana al máximo. Mi hija va a nacer el 3 de marzo, así que habrá una semana en la que estaré ausente. Busco capitalizar cada instante con la importancia que tiene para dar el salto y ubicarme en donde quiero. La tranquilidad del descanso me va a durar poco, no voy a levantar el pie del acelerador en cuanto a la intensidad de entrenamiento”, relata Fernández Valdés, ilusionado con la llegada de su beba “Azalea” –floración típica del Masters de Augusta-, fruto de su relación con su mujer, Martina. A la espera del nacimiento, la pareja regresó a Córdoba, pero el plan a mediano plazo es volver a establecerse en el estado de Florida, en los Estados Unidos.

Muchos argentinos que se perfilaban para grandes cosas en el golf fueron perdiéndose en el camino, aun habiendo sido ganadores del Abierto. Fernández Valdés cree saber cuál es la plataforma de lanzamiento para que un triunfo lleve a otro, atraiga más sponsors y su trayectoria termine de levantar vuelo: “Es una suma de todo: poder estar bien físicamente, técnicamente, contar con un buen equipo de trabajo y tener la parte económica tranquila para poder jugar bien preparado y disponer de la chance en cualquier momento. Es un combo, una combinación de varias patas que tienen que estar firmes para llegar adonde uno quiere”.

El cordobés, un producto genuino de la Asociación Argentina de Golf –representó al país en numerosos torneos sudamericanos y de nivel mundial-, está frente al desafío de revalidar esta explosión golfística que demostró hace unas semanas, cuando cortó en Nordelta una racha de siete años sin victorias de jugadores locales en el Abierto. “Al final del camino, me gustaría retirarme sabiendo que aporté un grano de arena para el golf argentino y mundial, además de un legado para los menores que van surgiendo de nuestros clubes. Quiero disfrutar del proceso de mi carrera y aprender del deporte, además de crear buenas relaciones. Voy a intentarlo todo para ser el mejor golfista que pueda ser. El triunfo se reflejaría ganando en el golf internacional, pero también ayudando a los más chicos”.

Jorgito x 6

El “clic” para ganar el Abierto. “Desde la primera semana en Nordelta venía haciendo un muy buen trabajo con mi equipo, con todo lo que abarca este deporte, tanto en lo técnico como en lo mental. Había llegado bien preparado al 115º VISA Open, más allá de que no se me había dado en la escuela clasificatoria para entrar al Korn Ferry, pero ya venía jugando bien. En las vueltas de práctica empecé a pegar como quería y en esa semana no cambié nada. Se alineó todo, me mantuve paciente y cumplí el objetivo de llegar a los últimos hoyos con chances de ganar el Abierto. Finalmente, aproveché la chance y gané”.

La diferencia entre amateur y profesional. “Cuando sos aficionado, uno se entrena y se prepara para las competencias de la mejor forma, pero también pasás por alto algunas cosas. No hacés tanto hincapié en varios aspectos como en el profesionalismo, cuando ya se convierte en tu trabajo. La carrera amateur ayuda mucho para luego conseguir sponsors y todo lo que va detrás de eso, pero en el día a día, quizás uno no pone tanto esfuerzo en cada detalle. Cuando sos profesional, en cambio, las exigencias y las presiones hacen que todo eso que está detrás se haga de manera mucho más meticulosa. Ya la competencia pasa a ser enorme, es como cuando diversas empresas o negocios compiten entre ellos”.

El análisis del golf argentino. “El golf profesional de Argentina creció un montón, porque cada vez hay más jugadores esparcidos por los circuitos. Y tenemos unos grandes talentos en nuestro país por los que se debe apostar. Creo que es un tema que hay que tomarlo en serio, porque se pueden conseguir muchas cosas. Y los amateurs demostraron en las universidades de Estados Unidos y en los torneos de afuera que tienen mucho potencial. Incluso, muchos se codean con los mejores del mundo a nivel aficionado, algo que les sirve para dar el salto. Entiendo que nuestro golf puede ser cada vez más grande”.

Su relación con Emiliano Grillo. Con Emi compartimos muchos Sudamericanos, Mundiales y torneos en los Estados Unidos. Tengo muy buena relación, pero él está jugando desde hace varios años en el PGA Tour y la vida golfística no nos cruzó dentro del profesionalismo. Poder practicar y jugar con él en el máximo tour es lo que estoy buscando desde hace varias temporadas. Y la verdad que no hablamos mucho, pero siempre nos hemos llevado muy bien”.

La radiografía técnica. “Lo que más se destacó siempre fue mi juego largo, más allá de que tuve una época sin tanta confianza en este aspecto. Es muy importante en mi repertorio de tiros. Ultimamente mejoré muchísimo sobre el green y estoy progresando en mi approach, esto me dio fe durante los torneos. Cuando se unen todas las partes del juego, es el momento en que mi golf explota al máximo”.

El aprendizaje con la AAG. “Gracias a los resultados que fui teniendo, desde chico pude viajar por todo el mundo representando al país a través de la Asociación Argentina de Golf. Fue un pilar muy grande para potenciar mi carrera y mi persona; por eso es que estoy agradecido a todas las personas que me ayudaron y me guiaron dentro de la Asociación. Esa contención que recibí fue clave”.

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