El verdadero problema de eliminar periodistas

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Javier Tebas y Juanma Castaño en 'El partidazo de Cope'.
Javier Tebas y Juanma Castaño en 'El partidazo de Cope'.

Hace una semana se viralizaron en Twitter unas viejas palabras de Javier Tebas en ‘El partidazo de Cope’. Se trata de aquel pasaje, que aquí ya hemos comentado en alguna ocasión, en el que Tebas —para indignación de Juanma Castaño— asegura que los periodistas que participen en las retransmisiones de LaLiga deben preguntar conforme a la línea editorial de LaLiga. Se puede estar de acuerdo o no, pero incoherente no parece.

Lo primero que hizo Tebas para defenderse, no sabemos muy bien por qué, fue tirar de manual y decir que las declaraciones estaban sacadas de contexto. A mi juicio, no es cierto. Ningún contexto se privaba a quien viera el vídeo. Nada dijo Tebas antes ni después que alterara mínimamente el sentido de sus palabras.

Aprovechando el ‘revival’, y al calor de las quejas por las transmisiones de LaLiga TV, en ‘El partidazo’ montaron un debate de periodistas sobre periodismo, o sobre la ausencia de él. Aunque yo me alineo con los argumentos que ofrecieron Siro López, Mónica Marchante o el propio director del programa, Juanma Castaño, en la columna de hoy me gustaría también tratar de entender al de enfrente. Es decir, a Tebas y a LaLiga. Y me pregunto: ¿Resulta extraño que quieran mantener el mayor control posible sobre su producto? ¿Está obligada LaLiga a hacer periodismo, cuando ni siquiera lo hacen las empresas periodísticas? De hecho… ¿entran en esta categoría grandes plataformas audiovisuales como Movistar+ o DAZN?

El debate se centró —demasiado, para mi gusto— en la libertad de los reporteros de LaLiga TV para preguntar a futbolistas y entrenadores. Pero lo mollar del monopolio de LaLiga y su socio audiovisual Mediapro es que son ellos quienes deciden qué imágenes vemos y cuáles no. De hecho, la viralización del vídeo de Tebas viene por las quejas de aficionados atléticos, que echaban de menos determinadas repeticiones del partido que su equipo había jugado ante la Real Sociedad. Son críticas similares a las que muchos madridistas llevan años expresando en las mismas redes, por no hablar de las de Florentino Pérez en una asamblea, en la que aludió no sólo a los comentaristas sino a las repeticiones.

Que Isabel Forner o Edu Aguirre pregunten con el freno de mano a Ancelotti o Xavi, no se vayan a ofender, es un tema menor. Quince minutos más tarde, en la sala de prensa, otro periodista que no esté sometido a un pliego les puede preguntar lo que desee. El peligro de eliminar a los intermediarios y dejar todo en manos de LaLiga es, ante todo, que se elimine también todo lo que no ayude a proyectar una imagen idílica de LaLiga, un campeonato Disney, a costa de desnaturalizar el fútbol con sus tanganas, sus patadas y sus escupitajos. Y por supuesto, a costa de todos aquellos aficionados a los que les dé la gana cantar: «¡Tebas, vete ya!», que son unos cuantos. Quizá el problema sea el que apuntó Isaac Fouto, periodista de Cope que también trabaja para LaLiga TV: «Últimamente tenemos un énfasis de libertad de expresión que alucino».