James Lewis Parker, un Gladiador con sangre norteamericana y pulso de NBA que elige jugar al handball para la Argentina

James Lewis Parker vuela y convierte; es una de las caras del futuro de la selección argentina de handball en este ciclo
James Lewis Parker vuela y convierte; es una de las caras del futuro de la selección argentina de handball en este ciclo

La Argentina es un país que no se caracteriza por buscar talentos deportivos afuera de sus fronteras, como sí lo hacen otras naciones. A cada competencia internacional de cualquier disciplina, las selecciones albicelestes las conforman jugadores nacionales y son escasas las excepciones en las que algún atleta nacido en tierras foráneas decide ser parte. Entonces, cuando aparece en una lista un nombre como el de James Lewis Parker, lateral de la selección argentina de handball en el Mundial de Polonia-Suecia que se desarrolla hasta el 29 de enero, la pronunciación resuena más de lo normal. Pero James no es un foráneo, aunque tenga sangre y apellido de basquetbolista norteamericano ex NBA.

El cotizado goleador, es una de las caras nuevas de los Gladiadores (aunque no tan nuevas, ya venía formando parte de los procesos) en una Copa del Mundo y parte del recambio generacional del equipo pese a que está haciendo su estreno en una cita ecuménica a los 28 años. Es hijo de un ex basquetbolista norteamericano que militó en la mejor liga del planeta, la NBA, pero que en la década del ‘90 llegó a la Argentina para jugar en la Liga Nacional (LNB). James Parker padre jugó en varios clubes y ganó el Torneo Nacional de Ascenso (TNA) 1991/92 con Regatas de San Nicolás. En esa ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires, nació el otro James, éste, el 9 de junio de 1994. Su mamá es argentina: Ivanna Melian.

“Con mi familia tengo buena relación, pero con quien más afinidad tengo es con mi mamá, con quien hablamos todos los días prácticamente, y con mi hermana. Mi papá está en Estados Unidos y tengo relación, pero no mucha”, le cuenta James Lewis Parker (hijo) a LA NACION desde Polonia. Son las horas previas a debutar en la Copa del Mundo contra Países Bajos, un partido en el que la selección caerá 29 a 19 aunque él será uno de los goleadores del equipo junto a Diego Simonet, con cinco tantos. Así, desanda parte de su historia.

Parker es una de las esperanzas del recambio, pese a que juega su primer Mundial con 28 años
Parker es una de las esperanzas del recambio, pese a que juega su primer Mundial con 28 años

Aunque es nicoleño por nacimiento, James Lewis Parker se identifica con San Luis, donde se mudó cuando todavía era un bebé. Su padre había jugado previamente en Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos (GEPU), histórica institución puntana de la LNB que logró dos títulos en la élite. Hizo su vida allí y es donde regresa cada vez que el calendario deportivo le da descanso. “Solo nací en San Nicolás, pero no viví ahí ni nada. Fui alguna vez, pero no voy normalmente”, aclara.

Antes del handball pasó por otros deportes. Jugó al básquet, nobleza obliga por descendencia familiar; tenis y golf. Siendo un adolescente de 17 años del colegio San Marcos y cursando el último año de la secundaria, aceptó por fin la insistente solicitud de un profesor de practicar handball y, desde entonces no lo abandonó. “Yo creo que no elegí al handball como deporte, el handball me eligió a mí”, ríe. Y agrega: “Me gusta el básquet, me encanta verlo pero jugar no. Desde que tengo uso de razón yo quería ser deportista sin importar el deporte”, se sinceró.

En 2014 fue convocado a la selección argentina Sub 20 y viajaba asiduamente desde San Luis a la Ciudad de Buenos Aires a concentrar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Allí conoció a otros jugadores de su edad y uno de ellos le presentó al entrenador de su club, el Mariano Acosta. Entrenó y enseguida el director técnico le ofreció alojamiento para jugar desde 2015 en esa entidad. Por entonces todavía no tenía en la cabeza ser un atleta profesional, algo que se dio con el tiempo y terminó de concretar cuando, tras un par de años en la Liga de Honor porteña con la camiseta de la Sociedad Alemana de Gimnasia de Los Polvorines, emigró a España para ponerse la casaca de Alarcos.

La selección argentina de handball masculina quiere mejorar el undécimo puesto en Egipto 2021
La selección argentina de handball masculina quiere mejorar el undécimo puesto en Egipto 2021

James Parker pudo haber elegido la selección de Estados Unidos y no aceptó: “Hace unos años un contacto me preguntó si quería jugar jugar para ellos, lo hablé a Guillermo Milano (hoy cabeza principal de los Gladiadores), que por entonces era el segundo entrenador y me aconsejó que espere un poco a tomar la decisión. Yo por entonces no estaba en la selección argentina. Pero decidí jugar para este país, aposté a estar en un futuro y creo que fue una decisión acertada”. Con la camiseta albiceleste acumula 22 partidos desde 2018 hasta 2022 y marcó 42 goles. En el último campeonato Centro-Sur en Recife a principios de 2022, en el que el combinado albiceleste fue subcampeón de Brasil y clasificó al Mundial en tránsito, fue el máximo artillero del equipo y elegido entre los mejores jugadores del certamen.

Para él, la Copa del Mundo de Polonia-Suecia que juega con la Argentina a los 28 años es la primera, tras quedar afuera de la edición 2019 en el último corte y no poder jugar en Egipto 2021, cita en la que el combinado nacional terminó undécimo y logró su mejor ubicación histórica. Entonces, lo puso en jaque un esguince de grado 2 con ruptura parcial del ligamento lateral en el tobillo tobillo derecho. Fue disputando un partido de la Liga Asobal de España con Benidorm.

Para Parker, sin embargo, esta no es una revancha personal: “Por alguna razón no habré estado en el Mundial de 2019 y hacia el siguiente me lesioné. Ahora estoy con más ganas que nunca de jugar en la selección, así que espero que se dé bien. En lo personal quiero hacer un buen Mundial, no me planteo objetivos en cuanto a números o premios individuales”. Y redobló la apuesta en lo colectivo: “Queremos superar la mejor clasificación, sabiendo que es difícil pero a eso hay que aspirar”.

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El año pasado fue de ensueño para Parker. Logró la medalla de oro con la selección nacional en los Juegos Suramericanos de Asunción, Paraguay, y, en septiembre, Zamalek Sporting, el club más ganador de la historia de Egipto, le pagó a Benidorm de España los 30.000 euros de la cláusula de rescisión de su contrato para hacerse con los servicios del potente goleador que, con cada camiseta que viste, no se cansa de convertir. Con el elenco español hizo historia al llegar a una final de la Copa del Rey y clasificar al campeonato europeo con un cuarto puesto en la Liga Asobal: en la temporada 2021/22 integró el equipo ideal de esa competencia.

Este martes, cuando los Gladiadores vuelvan a saltar a la cancha para intentar vencer a Macedonia en el cierre del grupo F, tras las caídas ante Países Bajos y la potencia Noruega (32 a 21), James será de la partida. No importa si con otra nación podría haber tenido otra realidad en su deporte: sólo siente la camiseta argentina, aunque las cosas cuesten el doble. La esperanza de una clasificación a la siguiente instancia aún está viva, animada por los recuerdos de días los heroicos del handball albiceleste.

Si durante el Mundial de fútbol Qatar 2022, el diario Washington Post de Estados Unidos se preguntó “por qué en la Argentina no hay jugadores negros”, ahora bien puede repreguntarse por qué sí en la cita ecuménica de handball el mismo país presenta uno. Advertirá enseguida que, fiel a la historia deportiva albiceleste, James Lewis Parker es “más argentino que el mate”.