Italia: el arquero de la selección que recibió un premio por hospedar en su casa a una familia ucraniana

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Guglielmo Vicario, arquero de la selección italiana, con la camiseta-premio por su tarea humanitaria tras hospedar en su casa paterna a una familia ucraniana que huyó de la guerra
Guglielmo Vicario, arquero de la selección italiana, con la camiseta-premio por su tarea humanitaria tras hospedar en su casa paterna a una familia ucraniana que huyó de la guerra - Créditos: @Twitter @EmpoliFC

El seleccionado italiano se entrena para la Nations League en las afueras de Florencia. La Argentina de Lionel Messi tiene a su centro de práctica en Ezeiza; la Italia dirigida por Roberto Mancin cuenta con el predio de Coverciano. Allí, hubo un acontecimiento especial, más cercano al corazón que al fútbol. Este lunes, Guglielmo Vicario, arquero de Empoli, de 25 años, recibió un premio como “Embajador de Bondad en el Deporte y la Vida”. Desde fines de marzo, el futbolista hospeda en su casa familiar de Údine a una familia ucraniana desmembrada por la guerra: Hanna, de 34 años, y Milan, de 11, huyeron de Dnipro, su ciudad, tras la invasión rusa.

“Agradezco este premio”, dijo Vicario. No era un cheque. Ni un trofeo. No tiene valor económico. Era apenas una camiseta blanca con un corazón. “Estoy contento de que la familia ucraniana que está con nosotros se esté integrando. El nene, Milan, está bien. Está empezando la escuela y para mí era algo muy importante que pudiera interactuar con nuestra cultura”, aseguró el arquero de 25 años que vistió las camisetas de Venezia, Cagliari y Perugia antes de recalar en Empoli, su actual club. “La oportunidad de estar rodeado de niños de su edad es muy importante y lo ayuda a distraerse un poco de los problemas que ocurren en su país”, agregó. Vicario mide casi dos metros y parecía un gigante. Pero lucía emocionado. Además, era su primera convocatoria con la Azzurra . “Living the Dream” (”Viviendo el sueño”, en inglés), escribió en su perfil de Instagram.

Italia se prepara para enfrentar a Inglaterra y Hungría por la Nations League y Vicario podría ser considerado por Mancini para alguno de los dos partidos, más allá de que el titular indiscutido sea Gianluigi Donnarumma. Para muchos, el arquero es uno de los máximos responsables del buen arranque de Empoli, acostumbrado a pelear por evitar el descenso a la Serie B. Los de la Toscana ocupan el puesto 14, fuera de la zona de peligro, con siete puntos, a diez unidades de los líderes, Napoli y Atalanta.

La llegada de la familia ucraniana

Milan, el niño refugiado junto a su madre en la casa de los Vicario, es muy fanático del fútbol. Puso su mejor sonrisa cuando se enteró que Guglielmo era jugador profesional. Unas semanas después de pisar Italia, ya estaba en una cancha. Y su foto daba la vuelta al país: ingresó junto al futbolista de Empoli antes de un encuentro de la Serie A, como mascota.

“Hanna y Milan, madre e hijo, llegaron a la casa de mis padres y vivirán con nosotros indefinidamente. Nos encontramos a última hora de la tarde y cenamos juntos”, contó Vicario al diario Corriere della Sera en marzo, cuando los refugiados recién habían arribado procedentes del horror. “El niño es muy apasionado por el fútbol y cuando supo que soy jugador se emocionó mucho, pero es una situación que a mí también me conmovió profundamente: después de cenar hice el viaje a la Toscana (donde se entrena con Empoli) con este único pensamiento”, reveló el arquero.

Y sobre cómo nació la idea de recibirlos en su casa familiar, Vicario agregó: “Hace unos diez días se abrió esta posibilidad a través de Danieli, una empresa friulana que tiene una oficina en Ucrania: se habían hecho cargo de las familias de los trabajadores allí y buscaban destinos para acoger a las personas. Mis padres me preguntaron qué pensaba y les dije que sería una gran cosa poder darles una pequeña mano a las personas que están viviendo este drama”.

Además, contó que la barrera idiomática (la familia refugiada habla ucraniano; los dueños de casa, italiano) se solucionaba con la ayuda de la tecnología: “No fue simple, porque no hablan ni italiano ni inglés, así que usamos Google Translate y nos hicimos entender. Pudimos apreciar su inmensa educación”, relató Vicario en la entrevista con el Corriere della Sera. Y añadió: “Milan estaría muy feliz de jugar al fútbol y yo estoy trabajando con mi papá para permitirle entrar a una en Údine (su ciudad), para perseguir ese sueño. También intentaré poner a su disposición un profesor de italiano para que aprendan el idioma, porque también creo que vivirán con nosotros durante bastante tiempo. Pasarán a formar parte de la familia y esto es algo que me hace muy feliz”.