Una iraní rompe barreras con su moto a 160 km/h

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La iraní Maryam Talaí rompe barreras en su país a lomos de una motocicleta, a 160 kilómetros por hora en los circuitos de carreras, a la vez que no puede conducir vehículos de dos ruedas en las calles, algo prohibido por ley en Irán.

Talaí (1980, Shiraz) creció en una casa con cuatro hermanos obsesionados por los coches, las carreras y las aventuras, y no ha dejado que las restricciones que pesan sobre las mujeres en Irán se interpongan en sus sueños.

“Adoro las motos. Son parte de mi vida”, dice a Efe embutida en un traje de piloto de carreras.

“Me da poder estar a lomos de la moto y es una especie de meditación para mí”, asegura.

La iraní alcanza los 160 kilómetros por hora en los circuitos y llega hasta los 190 en las rectas de las autopistas en su moto de 250 cc.

Pero el camino para cumplir sus sueños no ha sido fácil en un país donde las leyes y las costumbres limitan lo que las mujeres pueden hacer desde la Revolución Islámica liderada por ayatolá Ruholá Jomeiní en 1979.

Talaí comenzó a montar en moto y competir en Canada en 2009, país al que se mudó hace años.

Pero de vuelta en su país de origen, la Federación de Motociclismo no permitía a Talaí ni a otras mujeres usar los circuitos.

La iraní Maryam Talaí rompe barreras en su país a lomos de una motocicleta, a 160 kilómetros por hora en los circuitos de carreras, a la vez que no puede conducir vehículos de dos ruedas en las calles, algo prohibido por ley en Irán.
La iraní Maryam Talaí rompe barreras en su país a lomos de una motocicleta, a 160 kilómetros por hora en los circuitos de carreras, a la vez que no puede conducir vehículos de dos ruedas en las calles, algo prohibido por ley en Irán.

“Lo intentamos una y otra vez y en 2016 nos permitieron usar un circuito un día a la semana, dos horas, para entrenar”, explica.

“Desde hace tres años nos permiten competir además”, añade.

Ahora mismo, unas 30 mujeres compiten en motociclismo en el país persa.

PROHIBIDO EN LAS CALLES

La piloto encuentra “extraño” estas dificultades para competir en motociclismo. Y a ello se suma que la ley prohíbe a las mujeres conducir motos en la vía pública.

“Si una mujer va de pasajera con un hombre conduciendo la moto está bien. Pero si se desplaza 25 centímetros adelante (hasta la posición del conductor) entonces es algo terrible”, explica.

“Es simplemente extraño. Las mujeres pueden conducir coches grandes e incluso pilotar aviones. Pero no podemos hacer esto específicamente”, continúa.

Si la Policía detiene a una mujer conduciendo una moto por la calle puede multar a la conductora e incluso incautar el vehículo.

A pesar de los avances en los últimos años y conseguir que les permitan competir en circuitos aún se enfrenta a tabúes por ser motorista.

“Nos miran como si fuésemos raras. Muchos no nos aceptan”, cuenta la iraní.

De hecho, durante las competiciones femeninas no se permite la presencia de hombres en los circuitos ni se televisan esas carreras.

La iraní Maryam Talaí rompe barreras en su país a lomos de una motocicleta, a 160 kilómetros por hora en los circuitos de carreras, a la vez que no puede conducir vehículos de dos ruedas en las calles, algo prohibido por ley en Irán.
La iraní Maryam Talaí rompe barreras en su país a lomos de una motocicleta, a 160 kilómetros por hora en los circuitos de carreras, a la vez que no puede conducir vehículos de dos ruedas en las calles, algo prohibido por ley en Irán.

No puede venir ni mi abuelo”, explica la piloto.

Ello a pesar de que visten los trajes de pilotos de carreras que “disimulan” el cuerpo: “No puedes ver que somos mujeres”.

Además de piloto, Talaí es fotógrafa, ha realizado documentales, tunea coches y tiene un refugio para con cientos de perros en un país donde estos animales están mal vistos al ser considerados impuros.

PARA TODAS LAS MUJERES

Su mayor aventura fue en África, continente que recorrió en 2019 durante seis meses, en los que “aprendió un montón de otras culturas” y “hasta dónde podía llegar”, algo de lo que está orgullosa.

Hice algo que ninguna mujer iraní había hecho antes. Algo completamente diferente”, afirma.

Todo esto es una forma de luchar para expandir los límites de lo que una mujer puede hacer en el país persa.

“Estamos tratando de cambiar el sistema. Estamos tratando de que la gente se acostumbre y los organismos se acostumbren”, asevera.

Y no solo para ella.

“Rompo barreras para las mujeres iraníes. No solo lo hago por mí, lo hago por todas las mujeres”, asegura.

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