El inesperado foco de resistencia política a la “revolución de los autos eléctricos” que vive Estados Unidos

En esta imagen de archivo, autos eléctricos, estacionados delante de una central de carga en Sacramento, California, el 13 de abril de 2022. (AP Foto/Rich Pedroncelli, archivo)
En esta imagen de archivo, autos eléctricos, estacionados delante de una central de carga en Sacramento, California, el 13 de abril de 2022. (AP Foto/Rich Pedroncelli, archivo)

WASHINGTON.- Estados Unidos ha comenzado a transitar la revolución de los autos eléctricos. Este año, por primera vez, se prevé que se venderán más de un millón de vehículos eléctricos nuevos, y su participación en el mercado crece, aunque el país todavía corre muy por detrás de China y de Europa. Pero como suele ocurrir en cualquier revolución, existen focos de resistencia. En Wyoming, un estado prominentemente rural, conservador, y donde la industria petrolera pisa fuerte, un grupo de legisladores republicanos decidió intentar nadar en contra de la corriente: propusieron “eliminar gradualmente” la venta de vehículos eléctricos nuevos para 2035.

El proyecto, presentado hace unos días en la Legislatura, se lee como una oda al pasado. El texto destaca que la producción de petróleo y gas ha sido durante mucho tiempo “una industria orgullosa y valorada” en Wyoming, y que ha creado “innumerables puestos de trabajo”, y que el vehículo convencional a nafta “ha permitido a las industrias y empresas del estado participar en el comercio y transportar bienes y recursos de manera más eficiente en todo el país”.

Auto eléctrico
Auto eléctrico

“Los vastos tramos de carretera de Wyoming, junto con la falta de infraestructura de carga de vehículos eléctricos, hacen que el uso generalizado de vehículos eléctricos sea impracticable para el estado”, sostiene el proyecto de los legisladores.

El proyecto presentado en Wyoming va a contramano del mercado y del mundo, y brinda una pauta acerca de las dificultades y las trabas imperantes en el país para acelerar la transición a una economía verde y sustentable que permita atenuar el impacto del cambio climático, un esfuerzo que, en el mundo desarrollado, requiere la eliminación gradual del uso de los combustibles fósiles. En Wyoming, como en otros estados del país, se trata de una cruzada que choca de frente con la historia y la cultura norteamericana, y el lobby de la industria petrolera.

De hecho, la iniciativa de Wyoming nació como una respuesta a una movida antagónica adoptada en California, ampliamente visto como uno de los estados más vanguardistas y progresistas del país: eliminar las ventas de vehículos convencionales que funcionen solamente con combustible hacia 2035.

“Esta es la próxima gran industria global y California quiere dominarla. Y eso implica desintoxicar y descarbonizar nuestras flotas de transporte”, dijo el gobernador de California, Gavin Newsom, al anunciar la medida en plena pandemia. “Y hoy, California está haciendo un movimiento grande y audaz en esa dirección”, completó.

Wyoming es uno de los cincuenta estados que forman los Estados Unidos de América (Foto:IStock)
Wyoming es uno de los cincuenta estados que forman los Estados Unidos de América (Foto:IStock)

Como Wyoming, California también actúa pensando en su economía: el “Golden State” alberga 34 empresas vinculadas a la producción de vehículos eléctricos, y la mitad de las ventas de vehículos eléctricos están concentradas allí.

La revolución ya está en marcha. En 2022, se vendieron más de 800.000 vehículos eléctricos nuevos en Estados Unidos, casi un 6% de las ventas totales que se concretaron en todo el país. Si bien la participación del mercado aún es baja, se duplicó respecto del año anterior. Y las ventas aumentaron un 65% de un año a otro, mientras que las ventas totales de vehículos cayeron un 8%, según datos de Kelley Blue Book, que recopila información del mercado. Cox Automotive pronosticó que este año se venderán más de un millón de vehículos eléctricos nuevos, un hito que en el mercado creen que marcará un punto de quiebre.

La movida de los legisladores de Wyoming sí tocó una fibra al poner sobre relieve “la falta de infraestructura de carga” para los nuevos automóviles, un déficit que funciona como una barrera para los consumidores interesados en pasarse de los motores a nafta a los motores impulsados con baterías de litio. La ley de infraestructura del gobierno de Biden, que la administración consiguió aprobar en el Congreso con apoyo de un puñado de senadores republicanos, contempla de hecho una histórica inversión en estaciones de carga que busca cambiar el transporte en Estados Unidos, y darle un impulso imparable a la transición hacia una economía verde.

“Estados Unidos lideró la revolución automotriz original en el siglo pasado”, dijo el secretario de Transporte, Pete Buttigieg, en septiembre del año pasado cuando anunció una histórica inversión en estaciones de carga. “Y hoy, gracias a los históricos recursos de la ley de infraestructura, estamos listos para liderar el siglo XXI con vehículos eléctricos”, completó.

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Electromovilidad. La industria automotriz pide previsibilidad para liderar la transición

El gobierno federal ha aprobado proyectos en los 50 estados del país y prevé destinar US$5000 millones para cubrir la red de autopistas interestatales con una estación de carga cada 80 kilómetros, un ambicioso plan de la Casa Blanca para alentar la compra de vehículos eléctricos. Sin embargo, el plan quedó lejos de los US$ 15.000 millones que el gobierno de Biden pidió originalmente al Congreso para cumplir con su promesa de campaña de instalar 500.000 estaciones de carga para 2030. Ese objetivo quedó ahora sujeto al monto que inviertan las compañías privadas.

La administración de Biden ha puesto en marcha otros programas federales para acelerar el desarrollo de la red de estaciones de carga, la producción de baterías, y reducir el costo de los vehículos eléctricos para los consumidores.

Pese a los intentos por demorar la transición, Wyoming tiene previsto recibir casi 24 millones de dólares para instalar estaciones de carga para los vehículos eléctricos sobre las autopistas interestatales que cruzan el “Cowboy State”.