Independiente no gana y no paga: la prohibición para incorporar jugadores que le impuso la FIFA

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Sebastián Sosa, arquero de Independiente, responsable del gol sobre la hora de Vélez; los Rojos no encuentran explicaciones para el mal momento deportivo
Sebastián Sosa, arquero de Independiente, responsable del gol sobre la hora de Vélez; los Rojos no encuentran explicaciones para el mal momento deportivo - Créditos: @JORGE MATIAS BARAVALLE

Independiente no gana. O gana poco, que es casi lo mismo. Los números indican que en los últimos doce partidos del torneo solo una vez sumó de a tres. Fue en Santa Fe, un contundente 3-0 a Colón con Juan José Serrizuela ejerciendo como técnico interino. El 1 a 1 del domingo frente a Vélez -cuarto empate al hilo, quinto encuentro sin triunfos- fue una nueva perla en un collar de frustraciones que no deja de alargarse. Ni tener enfrente una alineación alternativa ni ponerse en ventaja antes del cuarto de hora ni ofrecer un buen rendimiento durante el primer tiempo le alcanzaron al Rojo para cantar victoria al final, y la campaña 2022 empieza a tener un preocupante parecido con aquellas que desembocaron en la pérdida de la categoría en 2013 .

Independiente 1 vs. Vélez 1

Hay que retroceder doce años para descubrir una performance semejante del Rey de Copas. En el Apertura 2010 las estadísticas hablan de un triunfo en 11 presentaciones. Peor todavía, ese torneo concluyó con 9 partidos sin festejos que sumados a los 4 primeros del Clausura 2011 llevaron la cifra hasta 13. La temporada siguiente casi calcó la secuencia: el Clausura 2012 terminó con 4 tropiezos consecutivos y el Inicial 2012 comenzó con 8 encuentros sin éxitos y acabó de la misma manera. Seis meses después, Independiente caería a la B Nacional (actual Primera Nacional).

El cúmulo de razones para explicar tanta desdicha en continuado apunta a varios frentes, pero todos desembocan en el mismo punto: hoy por hoy resulta muy difícil jugar en Independiente. La actualidad del Rojo muestra hoy el choque de algunas realidades irreconciliables. Por un lado están la memoria viva de un pasado que todavía resuena cercano y el gusto del hincha por un estilo de juego que, aun con sus vaivenes, mantiene alta la bandera del protagonismo ofensivo y la apuesta por los más hábiles. Por el otro, las consecuencias de una crisis dirigencial, institucional y económica que no deja de profundizarse . La conformación de planteles que sin duda no están a la altura de la historia del club es su consecuencia, pero tampoco esto explica por sí solo las dificultades para llevarse el triunfo frente a rivales del mismo nivel.

“El plantel no es tan malo como algunos piensan”, afirmó el lunes el ex arquero Carlos Navarro Montoya durante una tertulia televisiva y las redes sociales se llenaron de mensajes apoyando su idea. En general, el simpatizante de Independiente reconoce la situación y acepta que no están dadas las condiciones para pelear por un título, pero a la vez no siente que, jugador por jugador, su equipo tenga menos calidad que la mayoría del pelotón, incluidos los que están liderando el campeonato.

Julio César Falcioni, cuestionado por los hinchas de Independiente; su futuro se decidirá después de las elecciones del 2 de octubre
Julio César Falcioni, cuestionado por los hinchas de Independiente; su futuro se decidirá después de las elecciones del 2 de octubre - Créditos: @Marcelo Aguilar

Visto así, el problema pasaría por otro lado. “La verdad, si me pongo en el lugar de los futbolistas creo que preferiría que la gente no fuese a la cancha. Debe ser muy feo sentir que hay 40.000 personas insultándote”, razona Martín Ruiz, abonado de la tribuna Bochini alta. La situación, en todo caso, no es ninguna novedad. “Que se vayan todos”, el hit que se ha escuchado en el final de varios partidos este año ya sonaba en octubre de 2016, con Gabriel Milito como técnico y en los pasillos se aseguraba sin tapujos: “Acá ya no hay más paciencia para nadie”.

Es verdad que como visitante el Rojo repite los mismos defectos y manifiesta idéntica falta de confianza en sus posibilidades que en su casa, aunque la presión que baja desde las tribunas sobre los futbolistas de Independiente se hace especialmente notable en los partidos de local. “Tenemos poco material, pero tampoco nos bancamos nada”, dice Ruiz, aunque la contradicción aparece en la siguiente frase: “¿Cómo hacés para aplaudir a Vigo si tira mal todos los centros?”, se pregunta.

En este sentido, resulta llamativo observar cómo jugadores cedidos a préstamo -Ayrton Costa, Gastón Togni o en su momento Domingo Blanco- levantan su nivel al dejar el club para volver a la mediocridad en caso de regresar. Lo mismo ocurre con los entrenadores. Jorge Almirón, Sebastián Beccacece y ahora Lucas Pusineri han mejorado sus rendimientos una vez que se marcharon de Independiente.

La reelección de Julio César Falcioni para hacerse cargo del equipo tras el fiasco de Eduardo Domínguez es otro ingrediente del cóctel. El Emperador nunca fue visto con buenos ojos por la hinchada roja y solo un cambio sustancial en los resultados lo pondría a salvo del malestar general. Los empates de las últimas semanas hicieron resaltar algunas decisiones discutibles, como las de quitarle la titularidad a Tomás Pozzo (que por otra parte suele jugar en una posición que no lo favorece) y devolvérsela a Sebastián Sosa, quien para colmo cometió el error que derivó en el gol de Lucas Pratto el domingo. “Sacá al equipo, la p...”, le recriminó el público a puro grito. “Yo no meto el equipo atrás”, se defendió Falcioni tras el partido. “Hicimos todo mal en el segundo tiempo”, resumió Alan Soñora.

Lo que ocurra el sábado en el Bosque ante Gimnasia será clave para marcar cómo sigue la relación entre el entrenador y la gente, aunque nada hace suponer que el club mueva alguna ficha. A un mes de las elecciones -el 2 de octubre-, la actividad de la dirigencia saliente brilla por su ausencia y cuesta creer que tome decisiones drásticas si el rumbo no se endereza, pero hasta esa fecha Independiente debe jugar seis partidos por el torneo y posiblemente el de octavos de final de Copa Argentina ante Vélez. Demasiado tiempo para poner a prueba la paciencia.

Si faltaba algo, la FIFA ya le ha comunicado al club que no podrá incorporar jugadores por incumplimiento en el pago de 1,3 millones de dólares a Gastón Silva, y próximamente se espera que llegue otra inhibición del América de México por 5,7 millones más. “Tenemos que mentalizarnos porque lo que va a venir será peor”, dice con frialdad Martín Ruiz. Habrá que ver si cuando suba a la tribuna tanto él como el resto de la hinchada mantienen la calma para aceptar sin insultos que los jugadores de este Independiente lleno de conflictos sigan errando pases, jugando mal y ganando solo de vez en cuando.