Independiente cerró su nefasta semana con otro cachetazo: sin público y en cancha ajena, perdió ante Atlético Tucumán

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Márquez maniobra entre Rius y Garay; Independiente no pudo con los tucumanos, que quedaron punteros
Márquez maniobra entre Rius y Garay; Independiente no pudo con los tucumanos, que quedaron punteros

Independiente culminó una de las semanas más nefastas de los últimos tiempos con una derrota que, en las circunstancias que lo rodean, era casi previsible. Cayó por 1 a 0 ante Atlético Tucumán, asombroso puntero invicto del torneo, aunque esta vez no le caben demasiados reproches al juego del Rojo, que con un equipo emparchado y con varios debutantes estuvo cerca de una igualdad que mereció.

“Más que 30 deportistas, en aquel micro parecía que viajaban 30 narcos o delincuentes de alta peligrosidad. Nos esperaban con helicópteros, patrulleros, perros de policía…”. La descripción no pertenece a la actualidad. Aparece en “Por el andarivel del 8″, el libro de memorias de Miguel Ángel Brindisi, y refiere al regreso del plantel de Independiente desde Rafaela el 21 de abril de 2013 luego de una derrota 0-2. Era la décima fecha del Clausura de aquel año y faltaban nueve jornadas para que quedase decretado matemáticamente el primer y único descenso de la historia del Rey de Copas.

La situación actual del Rojo no es la misma. Los promedios no son en este momento una preocupación acuciante, pero el recuerdo no es gratuito. El despliegue policial que acompañó el traslado del plantel desde el predio de AFA en Ezeiza hasta la cancha de Platense y el que lo esperaba en el estadio Ciudad de Vicente López, más allá de que el partido se disputara a puertas cerradas, se pareció bastante a aquel episodio de hace nueve años.

El presente de Independiente está mucho más cercano a la crónica de sucesos que a las futbolísticas. Los graves incidentes ocurridos el viernes frente a la sede de la Avenida Mitre, el medio centenar de detenidos (la mayoría sin ninguna causa que lo justifique) que debieron pasar dos noches en la comisaría Primera de Avellaneda hasta empezar a recuperar la libertad en cuentagotas, y las acusaciones cruzadas para señalar responsables marcaron la previa de un partido anómalo, casi fuera de contexto.

Se realizó un gran operativo policial en las afueras del estadio de Platense por temor a que se produjeran incidentes
Se realizó un gran operativo policial en las afueras del estadio de Platense por temor a que se produjeran incidentes

El sábado había asistido a una continuación solapada de los acontecimientos del día anterior. Por la mañana, en declaraciones a Crónica TV, el presidente Hugo Moyano adelantó por un lado que en los primeros días de la semana entrante la Junta Electoral del club daría a conocer la fecha de las elecciones que tendrían que haberse efectuado en diciembre pasado. Pero por el otro echó más leña al fuego.

El titular del sindicato camionero acusó de los disturbios a “barras de sectores que no tienen nada que ver con Independiente” y le apuntó directamente a Fabián Doman, el candidato de la lista a la que en un principio se le negó la participación en los comicios; y a Patricia Bullrich, la dirigente del PRO simpatizante del Rojo: “Fue una maniobra que pone de manifiesto que quieren apoderarse del club sin esperar las elecciones como corresponde” , dijo Moyano. Desde la vereda de enfrente el dedo acusador cayó sobre el carácter antidemocrático de la gestión de la directiva del Rojo, la decisión de blindar la entrada a la sede y los excesos en la represión de las fuerzas de seguridad.

Claudio Graf, DT interino del Rojo, no lo puede creer: a su equipo le ganaron con un gol a los 50 segundos de juego
Claudio Graf, DT interino del Rojo, no lo puede creer: a su equipo le ganaron con un gol a los 50 segundos de juego

La medida de la Aprevide, trasladando de fecha y sede el encuentro ante los tucumanos, empeoró aún más el ambiente. Las redes sociales fueron una caja de resonancia para las amenazas las protestas. Se repitieron convocatorias para impedir la salida del equipo del lugar de concentración y quejas por una determinación que fue vista más como un acto de defensa a las autoridades del club que como una auténtica prevención.

El Rojo salió a la cancha en medio de esa sensación de desamparo, ampliada por las tribunas vacías y la bruma de la mañana dominguera, y expuesta en el rostro de los jugadores del Rojo en la salida al campo: ninguna sonrisa, ningún grito de aliento, ninguna arenga… Si le faltaba algo al equipo que dirige de manera transitoria Claudio Graf, era recibir un gol antes del minuto uno. El primer ataque de Atlético Tucumán encontró el desmarque por derecha de Ramiro Ruiz Rodríguez al que no llegó Sergio Barreto y el anticipo de Augusto Lotti sobre Álex Vigo. 1 a 0 que sería definitivo.

Lo que continuó fue una nueva función de las carencias habituales de Independiente, multiplicadas por el funcionamiento del Decano. Si algo caracteriza al sorprendente conjunto de Lucas Pusineri es el orden para cerrarse en torno a su área y sembrarle de obstáculos las rutas al rival. El incansable trabajo de Joaquín Pereyra, Francisco Di Franco y Guillermo Acosta en el medio junto a la eficiencia de Bruno Bianchi y Manuel Capasso en el centro de la defensa expusieron todas las dificultades que tiene el Rojo para lastimar en ataque, aumentada por las ausencias de todos sus centrodelanteros: Leandro Benegas, Facundo Ferreyra, Leandro Fernández y hasta el juvenil Santiago Hidalgo.

Lucas González pelea la pelota con Guillermo Acosta
Lucas González pelea la pelota con Guillermo Acosta

En esta ocasión, nadie podrá negarle la incansable voluntad de empujar y buscar alternativas a los jugadores de Independiente. Intentaron por todos los caminos posibles pero ya sea por deméritos propios (siempre sobró un toque o faltó un remate preciso) o por virtudes ajenas (por algo el Decano es puntero invicto con solo 3 goles en contra), no logró llegar a un empate que se hubiera ajustado más al desarrollo del juego. Ni el “tiro del final” le salió bien. En el 92, Damián Batallini consiguió por fin un mínimo espacio en el área, pero su cabezazo apurado se marchó desviado.

El Rojo terminó una semana nefasta con otra mueca de disgusto. La que viene llega con la promesa de una fecha electoral a corto plazo. Quizás pueda servir para calmar un poco las aguas en el exterior y torcer el rumbo adentro de la cancha de un equipo al cual el permanente ataque de nervios en el que vive instalado le nubla cualquier idea y le ensombrece cada vez más el futuro.

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