El impacto Tuchel, la confirmación de Scaloni, la esperanza Xavi

Madrid, 24 dic (EFE).- La profesión de entrenador de fútbol de elite es probablemente una de las más inestables del espectro universal. Los directores técnicos de clubes de elite y de selecciones nacionales siempre tienen las maletas hechas.

Raros son fenómenos como Sir Alex Ferguson en el Manchester United o Arsene Wenger en el Arsenal, incluso en la actualidad Diego Pablo Simeone en el Atlético de Madrid y hasta de Pep Guardiola en el Manchester City, de largas trayectorias en sus clubes.

El fútbol ofrece múltiples vértices y ejemplos de un lado y de otro. Clubes y federaciones buscan soluciones a situaciones complicadas y la cuerda casi siempre se rompe por el lado de los entrenadores.

En algunos casos, estas medidas dan sus frutos de forma inmediata, como ocurrió con el alemán Thomas Tuchel en el Chelsea. En otros la paciencia y la apuesta por una continuidad a plazo medio produce el efecto ansiado, como con Lionel Scaloni en la Albiceleste. En todos lo que hay es un efecto esperanza. El último ejemplo es Xavi Hernández en el Barcelona.

Tuchel, que había sido fichado a bombo y platillo por el París Saint Germain en mayo de 2018 tras su magnífica etapa en el Borussia Dortmund, fue destituido el 29 de diciembre de 2000. No le valieron los títulos obtenidos en las competiciones galas la campaña precedente, ni haber sido finalista de la Liga de Campeones.

En ese momento, el conjunto parisino era tan solo tercero en la Ligue 1, pero desde los despachos del multimillonario proyecto del PSG se optó por su relevo. Tuchel, en cambio, encontró nuevo destino en menos de un mes. El Chelsea, que navegaba sin rumbo bajo la dirección de Frank Lampard, anunció su fichaje el 26 de enero de este año.

La llegada del entrenador de Krumbach tuvo un impacto súbito. Los 'blues' reaccionaron de forma inmediata bajo la batuta del primer técnico germano de su historia. Pasaron de ser un equipo desangelado, sin alma, a ser un bloque completo, firme atrás, robusto en el centro del campo y eficaz en ataque.

Su evolución fue tan espectacular que con Tuchel como gran comandante acabó ganando su segunda Liga de Campeones, en un caso parecido a lo que le ocurrió cuando ganó el torneo europeo por primera vez con el italiano Roberto di Matteo, que había relevado al portugués Andre Villas Boas.

Tuchel, primer entrenador que llegaba a dos finales consecutivas con dos equipos distintos, logró que su equipo venciera el partido definitivo por 1-0 al Manchester City de Pep Guardiola.

El caso de Scaloni es el de un técnico que se hizo cargo de forma interina de la selección de Argentina tras la salida de Jorge Sampaoli, que no acababa de convencer del todo en los inicios allá por 2018 pero que acabó por devolver a la gloria a la Albiceleste y poner fin a una larga travesía por el desierto.

La 'Scaloneta', como se ha llegado a bautizar al conjunto argentino, al comando en el césped de Leo Messi, encontró de una vez por todas ese punto que le había faltado durante tanto tiempo.

Y tuvo que ser en Brasil, en el Maracaná, ante la Canarinha. Un gol de Ángel di María, las paradas de 'Dibu' Martínez, el fútbol de Messi, la dirección de Scaloni, llevaron a Argentina a su primer título internacional en 28 años y al primero de la 'Pulga' con la selección nacional.

Roberto Mancini vivió una situación parecida en tiempos prácticamente idénticos. También se convirtió en seleccionador italiano en 2018, en su caso después de que la 'Azzurra' se quedara fuera del Mundial de Rusia.

El preparador de Ancona fue reconstruyendo la selección y el premio final lo encontró así mismo este 2021 con la consecución de la Eurocopa en Wembley ante Inglaterra en la tanda de penaltis de la final. En cambio, no pudo con España en las semifinales de la Liga de Naciones y se jugará en la repesca el pase al Mundial de Qatar.

Didier Deschamps, que encarna la longevidad en el banquillo de Francia, a la que guió al título Mundial en Rusia, condujo a los 'bleus' a ganar la Liga de Naciones en la final ante la renovada España de Luis Enrique Martínez.

Xavi representa de forma palpable el caso de la esperanza. El Barcelona, con la pérdida de Messi, de la identidad incluso, inmerso en una más que delicada situación económica, ha confiado en uno de los mejores jugadores de su historia y del fútbol español su anhelo y necesidad de reconstrucción.

Estaba claro que el exfutbolista de Terrassa, que había comenzado su carrera como técnico en Qatar, en el Al-Sadd, iba a acabar siendo entrenador del Barcelona. Esa urgencia llevó a la directiva que preside Joan Laporta a adelantar el proceso como relevo del héroe de Wembley, de otra leyenda del cub, el neerlandés Ronald Koeman.

Tiene tanto trabajo por delante como esperanza hay en el Barcelona y el barcelonismo. En sus primeros encuentros ha confiado en La Masía y paulatinamente parece ir recuperando las señas de identidad.

En este punto inicial se encuentra otro gran protagonista de los banquillos, el portugués Jose Mourinho, que tras ser destituido en abril en el Tottenham londinense en mayo fue ratificado como entrenador del Roma, al que también intenta reconstruir ante los otros grandes de la Serie A y con el que ha superado ya los 1.000 partidos a lo largo de su dilatada y variada carrera.

A esa misma esperanza es a la que se han agarrado los rectores de la Federación Alemana (DFB) con Hans-Dieter Flick después de su exitosa etapa en el Bayern Múnich para hacerse con las riendas de una alicaída 'Mannschaft', a la que ya ha situado en el Mundial de Qatar.

De la misma forma, el Real Madrid ha reclutado de nuevo al italiano Carlo Ancelotti, el 'conductor de la Décima', tras la salida del francés Zinedine Zidane, uno de los entrenadores más laureados de la historia del club que dio por zanjada su segunda etapa en la Casa Blanca y ahora es de los técnicos que entran en quinielas de futuro de grandes clubes e incluso de la selección gala.

Y como confirmación brilla de nuevo Unai Emery. Ya conocido como 'mister Liga Europa'. El Villarreal apostó por el técnico vasco, que había ganado tres ediciones seguidas la segunda competición europea con el Sevilla, lo volvió a hacer con el 'submarino amarillo', que obtuvo ante el Manchester United su primer gran título.

El portugués Abel Ferreira entra también en los libros de oro del fútbol mundial al lograr su segunda Copa Libertadores seguida al frente del Palmeiras brasileño. Éxito que nadie conseguía desde el argentino Carlos Bianchi con Boca Juniors hace veinte años.

José Antonio Pascual

(c) Agencia EFE