Impacto en el Abierto de Hurlingham: La Natividad eliminó a La Dolfina y va a jugar su primera final de Triple Corona

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Barto Castagnola ataca a fondo contra su tío Adolfo Cambiaso, en la cancha 1 de Hurlingham; tradición, partidazo y un impacto en la temporada: La Natividad superó a La Dolfina y es finalista del segundo abierto de la Triple Corona.
Sergio Llamera

Será muy inglés de origen Hurlingham Club, pero el gol de Barto Castagnola, el 13-10 de La Natividad a La Dolfina, se festejó con sapukays en los palenques. La euforia a la correntina en tierra del prócer polístico Lewis Lacey estaba justificada: torcerle un brazo al club supercampeón y clasificarse para la final del Abierto de Hurlingham no son cosa de todos los días. De hecho, será la primera definición de Triple Corona para el otro club de Cañuelas y para los chicos Castagnola.

La afrontarán el próximo sábado contra RS Murus Sanctus, el otro equipo que tumbó a un grande, Ellerstina. Como el del sábado (13-12), este del domingo fue un partidazo. Cuando hay talento técnico suele haber vocación ofensiva, y cuando hay de las dos cosas en una buena cancha, el espectáculo tiene que ser bueno. Vaya si lo fue esta resolución de la zona B, con dos equipos lanzados a pegarle a la bocha y correr.

Bartolomé (h.) y Camilo Castagnola ganaron la Copa de la Reina y la Copa de Oro de Inglaterra, pero la euforia por acceder a la final del Abierto de Hurlingham estuvo a la par de la de esos logros.
Sergio Llamera


Bartolomé (h.) y Camilo Castagnola ganaron la Copa de la Reina y la Copa de Oro de Inglaterra, pero la euforia por acceder a la final del Abierto de Hurlingham estuvo a la par de la de esos logros. (Sergio Llamera/)

La cancha Lewis Lacey, la 1 de Hurlingham, parecía un hipódromo, que es lo que tuvo alrededor durante más de 20 años, hasta 1915, cuando fueron prohibidas las carreras en días hábiles y la pista de steeple chase (obstáculos) fue despareciendo del club fundado en 1888. Sin saberlo, Camilo y Bartolomé (h.) Castagnola, su tío Adolfo Cambiaso, Pablo Pieres, David Stirling, todos se echaban a galopar, emulando a los jockeys de aquel cambio de siglo.

Que no hubiera más goles (4-4 en el tercer chukker) obedecía a la escasez de penales –es decir, de infracciones– y a que, a tanta velocidad, más chances había de errarle a la bocha. Pero lo hicieron bastante poco. Sobre todo, la pareja de hermanos, siempre dispuesta a abrir el juego, y su back, el sudafricano Ignatius Du Plessis, que en uno de sus mejores desempeños en la Triple Corona le puso difíciles las cosas a La Dolfina, cerrando en el fondo y despejando con backhanders larguísimos.

Pablo Pieres alimenta su gran 2021; este año se mudó a Cañuelas y ahora vive cerca de su tres compañeros de La Natividad.
Sergio Llamera


Pablo Pieres alimenta su gran 2021; este año se mudó a Cañuelas y ahora vive cerca de su tres compañeros de La Natividad. (Sergio Llamera/)

El conjunto azul, en tanto, tiene un Cambiaso más involucrado en el medio juego a sus 46 años, al menos hasta que terminen de acoplarse a esta exigencia los recién llegados Francisco Elizalde y Diego Cavanagh. Alguna que otra falta evitable, alguna demora en pegarle a la bocha –con su consecuente robo por una camiseta verde–, propiciaron que su adversario se escapara en la segunda mitad, en un partido que hasta entonces estaba gol por gol en el tablero. El 11-7 en el penúltimo período presagiaba el ganador final, salvo por una razonable duda: ¿sabrían los Castagnola cerrar un triunfo que estaba al alcance de la mano contra un peso pesado?

Los reparos tenían fundamento: un par de infracciones evitables de La Natividad, y Cambiaso y compañía se pusieron a un tanto de distancia, 10-11. Pero en la desesperación, La Dolfina no estuvo todo lo quirúrgico que se requiere estarlo en esos casos y pisó el palito: entregó el foul que el rival necesitaba para asegurar la victoria (penal de 40 yardas para 12-10). Y la jugadaza que armó Camilo y remató Barto ante sus palenques fue la frutilla del postre, eso que desató los sapukays de petiseros, los gritos de allegados y los puños al aire de los jugadores. Cuatro polistas que son uno, más que nunca: Polilla Pieres se mudó de General Rodríguez a Cañuelas y ahora todos viven cerca. Espíritu de equipo, le dicen.

“No puedo creerlo. Estoy recontento”, contestó un Barto Castagnola sonriente como nunca, que no paraba de posar con gente para teléfonos/cámaras. “¿Récord de fotos? No sé, ni idea. Pero récord de alegría sí, ni hablar. Hemos ganado en Inglaterra la Copa de la Reina y la Copa de Oro, pero pasar a una final de Triple Corona no se puede explicar. Ahora hay que ganarla”, agregó desde la felicidad de sus 20 años el hermano mayor, que tiene cabeza para jugar de 3 y velocidad para atacar como si fuera 1. Y entre una cosa y la otra, se divierte en la cancha.

Camilo Castagnola supera David Stirling en la carrera; el más chico de los hermanos es el encargado de los penales de La Natividad.
Sergio Llamera


Camilo Castagnola supera David Stirling en la carrera; el más chico de los hermanos es el encargado de los penales de La Natividad. (Sergio Llamera/)

La Natividad irá por su primera copa de elite el próximo sábado, cuando haga lo mismo Murus Sanctus, otro primerizo en finales de este nivel. Más allá de lesiones en Ellerstina y de la reconstrucción de La Dolfina, será un cruce que abrirá el mapa del polo de alto handicap, que ratificará que el escenario es otro, que el duopolio se interrumpe: desde 2008 no había una final de Hurlingham sin alguno de los clubes archirrivales, cuando definieron La Aguada (campeón) y Pilará.

Lo bien que le viene esto a la Triple Corona. Ahora son cuatro los que pueden levantar trofeos, y los cuatro juegan lindo polo. Con matices, con altibajos, y con la posibilidad de que en el Campeonato Argentino Abierto, el torneo que desvela a todos y que comenzará el jueves 11, aumente la presión y, con ello, haga cerrado el juego y desluzca este muy buen polo que viene ofreciendo Hurlingham.

Como sea, el segundo certamen del mundo en importancia tendrá nuevas camisetas en el partido decisivo y la aireación traerá nuevo atractivo. Cinco de los ocho jugadores nunca fueron campeones de semejante cosa. Tal vez lo sean varias veces en adelante.

La Natividad vivió con mucha alegría el 13-10, que pegó bastante en el ánimo de La Dolfina.
Sergio Llamera


La Natividad vivió con mucha alegría el 13-10, que pegó bastante en el ánimo de La Dolfina. (Sergio Llamera/)

Síntesis de La Dolfina vs. La Natividad

  • La Dolfina: Adolfo Cambiaso, 10; Francisco Elizalde, 9; David Stirling, 10, y Diego Cavanagh, 9. Total: 38.

  • La Natividad: Camilo Castagnola, 9; Pablo Pieres, 9; Bartolomé Castagnola (h.), 9, e Ignatius Du Plessis, 9. Total: 36.

  • Progresión: La Natividad, 1-1, 2-3, 4-4, 6-5, 9-7, 11-8 y 13-10.

  • Goleadores de La Natividad: C. Castagnola, 6 (5 de penal); Pieres, 3; B. Castagnola, 3, y Du Plessis, 1. De La Dolfina: Cambiaso, 1; Elizalde, 3 (2 de penal); Stirling, 1, y Cavanagh, 5 (4 de penal).

  • Incidencias: en el 5º chukker fue amonestado Cambiaso, por protestas.

  • Jueces: Guillermo Villanueva y Martín Pascual. Árbitro: Gastón Lucero.

  • Cancha: Lewis Lacey, Nº 1 de Hurlingham.

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