El hombre que puso en riesgo al fútbol francés dice que no es su culpa

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El delantero Neymar Jr del PSG durante un partido por la Ligue 1 francesa. (Foto: Getty Images)
El delantero Neymar Jr del PSG durante un partido por la Ligue 1 francesa. (Foto: Getty Images)

Sentado solo en una mesa larga dentro de una sala de comité en lo más profundo de la Asamblea Nacional de Francia, el empresario español intentó explicar por qué habían salido mal las cosas, tan, pero tan mal.

El empresario, Jaume Roures, fundador de una empresa de medios en expansión, fue la última figura —y tal vez la más significativa— en ser interrogada por los legisladores que querían comprender por qué el colapso de un contrato televisivo había puesto al fútbol profesional de Francia al borde de la catástrofe económica.

El acuerdo, elogiado como un punto de inflexión financiero cuando se firmó en 2018, fue vendido como uno que iba a cambiar de manera drástica el panorama de los mejores equipos de Francia, pues iban a estar más cerca de sus rivales de España e Italia, y tal vez incluso los de la Liga Premier de Inglaterra, el campeonato nacional más dominante del mundo.

En cambio, el contrato por 1.000 millones de dólares con Mediapro, la empresa de Roures que tiene respaldo chino, colapsó poco después de haber entrado en vigor en 2020. Roures suspendió los pagos y solicitó una renegociación considerando el efecto financiero de la pandemia de la covid-19. La liga no estuvo de acuerdo y Roures, incapaz de obtener nuevos términos, canceló todo y se fue de Francia, un país donde alguna vez pidió asilo tras pelear contra la dictadura en su natal España.

El efecto del fracaso —para Roures y su empresa, para los ejecutivos de los clubes y para el fútbol francés— se sigue sintiendo.

Los clubes que hace poco estaban consumidos por los pensamientos mareadores de poder competir con algunos de los mejores de Europa ahora están consumidos por preocupaciones más oscuras sobre su supervivencia. En el mercado de transferencias de verano, los clubes se deshicieron donde pudieron de jóvenes estrellas y veteranos confiables —a veces por tarifas menores al valor de mercado pues el mercado mismo sucumbió—, para cubrir los huecos en las atribuladas hojas de balance. Además, una licitación para elegir al remplazo de Mediapro como la transmisora de la liga terminó cuando Amazon accedió a pagar menos de una tercera parte de lo que habían prometido alguna vez Rourse y Mediapro.

En su audiencia de septiembre, Roures, calvo y de lentes, lucía más como un profesor universitario que un magnate mediático. Con la mirada sobre un manojo de papeles ordenados frente a él en la habitación 6242 del Palacio Borbón, Roures comenzó con un soliloquio disperso en un francés con acento español que mencionó varios factores para explicar por qué, según él, todo se desmoronó de una manera tan espectacular. Se mantuvo monótono hasta que intervino uno de los legisladores, Cédric Roussel.

“Da la impresión de que la culpa fue de todo el mundo menos de Mediapro”, comentó Roussel, sentado en un estrado que compartió con otros miembros del comité.

En Francia, mucha gente sigue furiosa por la salida de Roures, por cómo cerró un nuevo canal para transmitir partidos, por cómo pudo evadir sus compromisos tan solo pagando 100 millones de euros de indemnización y por cómo sus negocios han comenzado a recuperarse de la pandemia mientras que el futuro de los clubes franceses sigue envuelto en dudas e incertidumbre. “Pudimos tener una catástrofe postergada”, mencionó Pierre Maes, consultor y autor de “Le Business des Droits TV du Foot”, un libro sobre el mercado de derechos en el fútbol.

En una entrevista con The New York Times, celebrada poco antes de su audiencia con los legisladores, Roures reafirmó que creía que su plan habría funcionado si la pandemia no hubiera cambiado todo. No obstante, para que hubiera funcionado, el nuevo canal de Mediapro, Telefoot, habría necesitado 3 millones de suscriptores, muchos más de los supuestos 300.000 que había logrado atraer para cuando ocurrió el colapso.

Al ver en retrospectiva la manera en que se desarrollaron las cosas, ahora Roures asegura que la liga francesa cometió el error de no renegociar con él. Sostiene que su nueva oferta —unos 580 millones de euros (675 millones de dólares)— era el doble de lo que la liga logró extraerle a Amazon; que el fracaso del gobierno para hacer frente a la piratería también contribuyó a la apresurada salida de Mediapro; y que Canal Plus, el principal operador de televisión de paga en Francia, intentó abusar de su posición dominante.

Esa postura podría explicar por qué Roures no pudo renegociar su contrato con la liga en el otoño de 2020. Según el dueño de un equipo que también es parte del consejo de la liga francesa, Roures “perdió toda credibilidad y nadie quería saber de él”.

Un vocero de la liga no respondió a una solicitud para ofrecer comentarios.

Mientras tanto, Roures, quien alcanzó prominencia a comienzos de siglo cuando se hizo de los derechos nacionales de transmisión de los gigantes españoles del Barcelona y el Real Madrid, lamentó el precio que había pagado. “Nuestra reputación ha sufrido un daño significativo”, comentó en una entrevista desde las oficinas centrales de Mediapro en Barcelona, España.

Cuando se le preguntó si alguna parte de su incursión en el fútbol francés le quitaba el sueño, respondió que no: “Duermo como un bebé”.

© 2021 The New York Times Company

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