“Segundo hogar”. Juan Martín Del Potro volvió a Flushing Meadows, peloteó con John McEnroe y habló de su recuperación

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John McEnroe y Juan Martín del Potro charlan en una entrevista en Flushing Meadows, durante el Abierto de Estados Unidos.
Captura ESPN Live

Se recupera en Miami de la fractura de rodilla y las operaciones posteriores. Le gusta, lo fascina, el Abierto de Estados Unidos, el que conquistó en 2009. Es una estrella del tenis y, como a Gabriela Sabatini en su momento, el público neoyorquino lo quiere mucho. Entonces, para Juan Martín del Potro era lógico hacer unos kilómetros, darse el gusto de pelotear en una cancha de Flushing Meadows, ir a ver algún partido y volver a tener, aunque desde fuera, algo de las sensaciones que vive cada año cuando afronta el US Open.

Y si ese peloteo era con una leyenda que lo admira, el hoy comentarista John McEnroe, tanto mejor. Así que el argentino, invitado por la organización del último certamen de Grand Slam de la temporada, se dio una vuelta por el National Tennis Centre, intercambió tiros con Big Mac en una cancha auxiliar, miró un rato de Daniil Medvedev vs. Botic Van de Zandschulp y se prestó a una entrevista con ESPN, con el estadio Arthur Ashe como fondo.

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Este torneo me hace sentirme increíble tanto en la cancha como fuera de ella. Por eso decidí venir”, contó Del Potro. Y agregó: “Estoy muy contento de estar acá, en mi segundo hogar”. Siempre lo dijo: siente a Flushing Meadows como una casa. Allí le ganó a los 20 años una final, una gran final de cinco sets, a Roger Federer. “Ojalá el año que viene sea protagonista otra vez acá”, anheló. Tiempo tiene; si en algún momento proyectó reaparecer en los Juegos Olímpicos de Tokio...

No llegó a tiempo, claro. La rodilla. Una lesión, la enésima. “Éste es el partido más duro de mi carrera”, apuntó, sobre la lucha con los percances físicos. Pero advirtió que nunca se dará por vencido al perseguir un sueño. “Dentro de mí creo que voy a dejar esto atrás, seguro”, confió el tandilense. Y esa confianza está alta. Muy alta, a sus casi 33 años: cree que si está sano puede estar en el nivel de los jóvenes que vienen. Stefanos Tsitsipas, Alexander Zverev, el propio Medvedev, Andrey Rublev vienen haciendo ruido ya con veintipocos y no tan pocos. Los hay más jóvenes: Jannik Sinner, el sorprendente español Carlos Alcaraz (cuartofinalista este año)...

Optimista incorregible, Delpo presiente que la vuelta está, por fin, cerca. Espera que esta visita a Flushing Meadows sea como una punto de lanzamiento para su regreso, y que él ya pueda hablar más de los torneos por jugar que de su rodilla. Estímulo no le falta allí. “Los hinchas acá, especialmente los latinoamericanos que vienen a verme, son los mejores del mundo”, elogió a los que lo aclaman. El Del Potro de siempre: amado y a gusto en Queens

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