Historia de amor: el Luna Park se reencuentra con las noches de bravura

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Marcela Acuña, la Tigresa, y Brian Suárez, en la presentación de la vuelta del boxeo en el Luna Park
Mauro Alfieri

No hay caso. Hay amores que son eternos. Que ni el paso del tiempo, ni la muerte de sus celestinos, ni las crisis económicas y ni las pandemias son capaces de apagar la llama de la pasión con que nacieron. El boxeo y el Luna Park es uno de esos amores imperecederos. Después de todo, uno y otro son la razón de su existencia y su desarrollo. Con idas y vueltas externas a su esencia, pero siempre fieles, el próximo 20 de noviembre volverán a encontrarse, tras ocho años de extrañeza, de silencios de campana y murmullos de golpes.

En una noche que promete ser nostálgica e histórica, el reencuentro del boxeo y el mítico escenario de Corrientes y Bouchard tendrá como excusa una cartelera de nivel internacional y la oportunidad de ver nuevamente en acción a Marcela “La Tigresa” Acuña, que disputará el título mundial vacante de la categoría supergallo, versión Federación Internacional de Boxeo, posiblemente ante la entrerriana Debora Dionisius. “Estoy muy entusiasmada con esta oportunidad. Es una mochila muy pesada y me la voy a sacar cuando suba al ring”, expresó en la conferencia de prensa en la que se presentó la reunión.

La Tigresa Acuña se subirá nuevamente al ring en busca de una conquista mundial
Mauro Alfieri


La Tigresa Acuña se subirá nuevamente al ring en busca de una conquista mundial (Mauro Alfieri/)

Cómo sucedió en 2002, cuando Omar Narváez comenzó su derrotero como hijo pródigo de la nueva era, la empresa responsable de la reapertura será OR Promotions, que comandan los hermanos Sebastián, Georgina y Natalia Rivero, hijos del reconocido promotor Osvaldo Rivero. “Me propusieron hacer nuevamente boxeo en el Luna Park y no me pude negar. Es el templo y es muy necesario que vuelva a sus orígenes”, expresó, emocionado, Rivero, mentor de 40 de 71 campeones mundiales –entre hombres y mujeres–, que dio el boxeo argentino al mundo.

A los 45 años, Acuña subirá al ring del Luna Park por octava vez, tras su debut en 2003. Allí se coronó campeona mundial y supo protagonizar combates emblemáticos ante Alejandra “Locomotora” Olivera, la mexicana Jackie Navas y la jamaiquina Alicia Ashley. Además, esa misma noche, se presentará el noqueador bonaerense Brian Suárez ante el colombiano Juan Boada Velez, por el título latino semipesado. “Voy a cumplir uno de los sueños que tienen los boxeadores: pelear en el Luna Park. Con todo respeto, espero robarle la noche a la Tigresa”, comentó Brian, quien ostenta un récord de 16 triunfos con 15 KO.

El semipesado Brian Suárez, otro protagonista en la vuelta del boxeo al escenario de Corrientes y Bouchard
Mauro Alfieri


El semipesado Brian Suárez, otro protagonista en la vuelta del boxeo al escenario de Corrientes y Bouchard (Mauro Alfieri/)

Debido a las nuevas normativas que impuso la pandemia del coronavirus, la vuelta del boxeo al Luna se realizará con un 60 por ciento de aforo. Esta situación obliga a que los precios de las 6000 localidades que se pusieron a la venta varíen desde los 5500 pesos (plateas y súper pullman) hasta los $1800 las cabeceras. “Esperemos que en los próximos eventos que tenemos programados sean con mayor capacidad”, auguró Georgina, la mayor de los hermanos Rivero, encargada general de la organización.

El romance del Luna Park y el boxeo se formalizó en 1932, por obra y gracia de Ismael Pace y José “Pepe’' Lectoure. Muertos sus propulsores, el manejo quedó en manos de Ernestina Devecchi, la viuda de Lectoure, que puso al frente de todo el manejo deportivo y comercial del estadio a su sobrino, Tito Lectoure. Allí el amor gozó de los mejores momentos de su historia, hasta que, en 1987, la crisis económica y la hiperinflación obligaron a Tito a bajar los cortinados. Luego de su muerte, en 2001, su sobrino Esteban Livera, asumió el legado y junto con Rivero hicieron posible la reconciliación. Fueron años en los que Omar Narváez, Marcela Acuña y Marcos Maidana movilizaron multitudes.

El empresario Osvaldo Rivero y sus hijos, que tomarán el testigo del regreso del boxeo al escenario de Puerto Madero
Mauro Alfieri


El empresario Osvaldo Rivero y sus hijos, que tomarán el testigo del regreso del boxeo al escenario de Puerto Madero (Mauro Alfieri/)

Sin embargo, entre más sombras que luces, el 7 de septiembre de 2013, la relación volvió a sufrir un impasse, tras el combate que protagonizaron Javier Maciel y Gustavo Falliga, en ocasión de la exhibición de “Locomotora” Castro hizo ante Marcelo Dominguez, que tuvo como juez a Roberto Mano de Piedra Durán. Desde entonces, con el fallecimiento de Ernestina, pasó a manos del Arzobispado de Buenos Aires. Sin dudas, los rumores de demolición por posibles emprendimientos inmobiliarios alentaron una ruptura definitiva. Pero, como en las viejas historias de cine, el final fue otro. “Este será el primero de los muchos eventos boxísticos que tenemos programados”, confirmó Natalia Rivero, CEO de OR Promotions.

El Madison de Sudamérica, como la llaman, ha reflejado por años la historia deportiva y cultural de Argentina. En su puerta siete se lee la leyenda “mucho más que espectáculo”. Y es cierto. Ahí tocó Sinatra, se le dio el último adiós a Gardel, se conocieron Perón y Evita, la selección de básquetbol se consagró campeona del mundo en 1950, se congregaron 20.000 nazis en un acto, el Papá Juan Pablo II brindó una misa, Muhammad Ali subió en su ring, en 1979, y Diego Maradona se casó con Claudia Villafañe. Lo tuvo todo ese cuadrado mágico conformado por las avenidas Corrientes y Madero, y las calles Lavalle y Bouchard. Tanto que, transformado en un vacunatorio contra el coronavirus, sobrevivió 18 meses sin shows en vivo.

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