Hubo de todo, menos goles en el clásico

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Sebastián García M.

CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 26 (EL UNIVERSAL).- El Estadio Azteca volvió a vibrar como hace mucho no lo hacía. Ambiente inmejorable para un América-Guadalajara, en un inmueble que lució al 75 por ciento de su capacidad.

Sin embargo, a la cancha nunca llegó la máxima alegría. Águilas y Chivas empataron a cero en juego que se calentó más con polémicas declaraciones, que con acciones en la cancha.

El "vamos a callar a todo México", "Chivas es un rival más", "se juega su final ante nosotros", fue coronado con un abucheo de la afición.

Primeros 15 minutos de gran intensidad. La primera la tuvo Chivas, pero terminó en una pifia de Alexis Vega. El mismo Alexis aprovechó un resbalón de Jorge Sánchez, llegó a la portería y envió un pase a Uriel Antuna, pero Salvador Reyes y Ochoa estuvieron atentos.

La polémica no faltó. Cristian Calderón pisó a Jorge Sánchez en la espinilla, pero el árbitro César Ramos no marcó nada y el VAR tampoco lo hizo ir a revisar. Se calentaron los ánimos al terminar la primera parte. Miguel Ponce y Henry Martín iniciaron un conato de bronca que finalizó con tarjeta amarilla para el defensor de Chivas por una agresión al delantero de las Águilas.

Henry Martín tuvo dos claras llegadas que dejó escapar. En ambas quedó incómodo, pero hasta ese tiempo era el mayor peligro generado por los azulcrema. Santiago Solari mandó al campo a Sebastián Córdova y Federico Viñas, ambos jugadores ofrecieron muy poco, aunque a su entrada fueron ovacionados. Bruno Valdez, con un cabezazo a los 82’ estuvo cerca de convertirse en héroe, pero Raúl Gudiño lo impidió con gran atajada. El Clásico de Clásicos prometió mucho y ofreció poco. Santiago Solari sigue con deudas, mientras Marcelo Michel Leaño hizo su show: muchos gritos y saltos en su banca.

Los directores técnicos

Santiago Solari no se salió del librito; fue superior, pero no suficiente. Marcelo Michel Leaño le cambió la cara a Chivas, mas no le alcanzó.

Regreso del público da vida al juego

La afición hizo vibrar al Estadio Azteca, que lució al 75 % de su capacidad; y aunque sufrió por la lluvia y encharcamientos, por ambiente, no quedó de los seguidores.

Reprobado

Mal arbitraje de César Ramos, quien permitió agresiones que pusieron en riesgo el juego.

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