Gigliotti y Holan: el dolor del jugador, el apoyo del DT y las viejas heridas cicatrizadas

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Ariel Holan y Emmanuel Gigliotti, en la etapa en Independiente; levantaron una copa internacional en 2017, antes de distanciarse.
Club Atlético Independiente

Ariel Holan y Emmanuel Gigliotti se encontraron por primera vez a fines de febrero de 2017. Por entonces, el entrenador llevaba un par de meses en Independiente, tras la salida de Gabriel Milito, y con miras a la segunda mitad de la Superliga consideró que el Puma era la mejor opción para finalizar los ataques. Con Germán Denis desplazado y rescindiendo su contrato, el DT olfateó que el goleador que necesitaba en el equipo era quien hasta ese momento jugaba en Chongqing Lifan, de la segunda categoría de China, luego de su paso por Boca. Hubo fuego sagrado al principio, saltaron algunas chispas más adelante y quedaron tibias brasas tras la intempestiva partida del jugador a comienzos de 2019. Hoy, uno y otro vuelven a convivir en León, de México, sin mirar atrás, aun cuando la lupa está puesta en la relación entre ellos.

El delantero extendió su préstamo por seis meses, aunque podía regresar a Toluca sabiendo que llegaba Holan después de desvincularse de Santos, de Brasil. Gigliotti eligió quedarse. Un gesto. Lo pasado, pisado. En el Rojo se habían abrazado a una cuota de gloria. El goleador y figura en aquella Copa Sudamericana que conquistó el equipo de Avellaneda en 2017 dejó el club abruptamente para irse a Toluca sosteniendo que iba a “extrañar a los hinchas” y calificando como “rara” su salida. “Se hizo creer que era una decisión económica, pero me empujaron a irme. No fue mía y fue futbolística”, aseguraba, después de que el DT decidiera no tenerlo en cuenta.

Emmanuel Gigliotti festeja su gol contra Pumas UNAM.
AP Photo/Eduardo Verdugo


Grito de gol de Emmanuel Gigliotti en León, una imagen que se replica ahora con Ariel Holan como DT. (AP Photo/Eduardo Verdugo/)

El sábado pasado, por la cuarta fecha de la liga mexicana, León goleó a Mazatlán. Emmanuel, que había sido titular en los dos primeros juegos del torneo pero no había actuado ni un minuto en la jornada anterior, entró en el segundo tiempo y fue abucheado, pero a los tres minutos consiguió el 3-0 con una gran definición cerca del área chica, tras una muy buena jugada colectiva. Lo gritó con bronca. Casi tanta como la que tuvo en el tiempo adicional, cuando remató por arriba del travesaño un penal que habría sido su doblete y el 4-0. Pero el desahogo, con llanto, encerraba algo ajeno al pasado turbulento.

“Estoy muy contento porque veo que empiezan a disfrutar el fútbol que juegan y es gran mérito de ellos, y estoy contento puntualmente por Gigliotti, porque su padre está muy grave de salud en la Argentina. Aunque el club le dio facilidades para viajar, decidió quedarse. Se lo valoro. Está pendiente todo el día de la situación en Buenos Aires y él entra y hace un golazo. El apoyo de sus compañeros me pone feliz, porque nos hace crecer humanamente como grupo”, remarcó Holan. Dos días más tarde, Federico Gigliotti falleció.

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Cuando la entidad del estado de Guanajuato hizo oficial la contratación al DT, con una presentación atípica en la que los hinchas marcaban un número de teléfono y se escuchaba el mensaje de su llegada, las especulaciones sobre un reencuentro áspero entre ambos argentinos cobraron fuerza. Los protagonistas no se subieron a ese tren. “Ojalá me toque quedarme en el club, con un técnico que conozco y con el que gané dos campeonatos. Así como hace jugar, me dan ganas de quedarme”, dijo el Puma en ese momento. Tiempo después de alejarse de Independiente, Gigliotti había salido a desmentir haberse ido a las manos con Holan, pero algo se había resquebrajado. De aquel “la nuestra era una relación entrenador-jugador; al principio teníamos un poco más de comunicación y jamás discutí con él, pero ya no tenemos relación”, pasó algo más de dos años y medio hasta el nuevo contacto.

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En este presente delicado en lo personal, y con los hinchas desamorados con el goleador, el número 20 encontró respaldo donde se podía intuir un enemigo íntimo. Y hoy saca el pecho por el DT: “Ariel trabaja muy bien en lo específico de cada puesto y le gusta que los delanteros hagan goles. Creo que es una de las mejores opciones que podía tomar el club. Yo con él aprendí muchísimo y por eso creo que fue el mejor momento de mi carrera. A muchos técnicos les gusta hacer experimentos raros. Él pone el inodoro en el baño y la heladera en la cocina. Otros quieren innovar con el inodoro arriba de la mesa, y eso no va. Muchos se reían de los drones, pero eso nos daba una gran perspectiva para ordenar al equipo”, destacó el delantero.

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En su primera experiencia como entrenador en México, Holan sienta las bases de su proyecto, en plena etapa de definición de la Leagues Cup (el club se clasificó para las semifinales). Y Gigliotti aparece otra vez como una apuesta para su juego vertical. En medio, se vislumbra el intento de que nuevos éxitos ahuyenten los fantasmas, con el DT acompañando en medio del dolor.

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