Gerardo Martino va por otra proeza

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 22 (EL UNIVERSAL).- Gerardo Daniel Martino nació el 20 de noviembre de 1962... Hace ya 60 años.

Y no sabe por qué le dicen el Tata. Hay muchas especulaciones al respecto, pero no quiere entrar en detalles. Un apodo no lo marca ni habla de su forma de ser, de su personalidad.

Esa la ha formado con el tiempo, desde jugador en el equipo de su ciudad, del que se enamoró al grado de defenderlo de él mismo.

La carrera del Tata como profesional duró 12 años. Se fue enojado con su amado Newell's Old Boys, al que regresó varias veces... Hasta como técnico, para salvarlo de su propia desgracia.

Bohemio y trovador, ya como entrenador se fue a buscar fortuna lejos del terruño. En Paraguay se volvió un santo, hizo campeón a los nuevos equipos y reforzó el orgullo de los viejos; se ganó el dirigir al conjunto nacional, al cual llevó —en el Mundial Sudáfrica 2010— al quinto partido.

Cuando se acabó la magia con los guaraníes, volvió a rescatar a los rosarinos, y después fue llamado a España, al mismísimo Barcelona de Messi, donde no cuajó. No soportó los caprichos de un clan, además de los malos manejos del club.

No dirigió en Rusia 2018.

Se fue a experimentar a la liga de Estados Unidos, donde fue campeón con el Atlanta United y —como buen personaje metódico— ya tenía todo preparado para tomar las riendas de la Selección Mexicana a partir de 2019.

Con el Tricolor, Martino ha vivido altas y bajas, maduras e inmaduras, pero —a final de cuentas— está donde quería: A las puertas de volver a hacer historia, para ser el gran rescatista, una palabra muy utilizada en su biografía.

Esa en donde no se sabe aún ¿Por qué le dicen el Tata?