Piqué y Twitch, el demonio al cuadrado

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BARCELONA, SPAIN - APRIL 03: Gerard Pique of FC Barcelona looks on during the LaLiga Santander match between FC Barcelona and Sevilla FC at Camp Nou on April 03, 2022 in Barcelona, Spain. (Photo by Eric Alonso/Getty Images)
Gerard Piqué, presidente de Kosmos. (Foto: Eric Alonso/Getty Images)

La semana pasada, después de que ‘El Confidencial’ publicara los audios de Geri a Rubi y de Rubi a Geri, Geri (en lo sucesivo, Gerard Piqué o simplemente Piqué) convocó a los periodistas para dar explicaciones. Como el Barça jugaba esa noche —sin Piqué— contra el Cádiz, la cita se fijó para la medianoche, una vez que el partido quedara ya fuera de foco.

Para la conferencia de prensa, Piqué no utilizó las instalaciones del FC Barcelona, algo que habría estado feo —¿se puede considerar conflicto de interés?— al tratarse de un tema personal y de su empresa, Kosmos. Tampoco citó a los medios en un hotel, como suele hacerse, sino que eligió la vía telemática. Los periodistas podrían hablar con él a distancia y la comparecencia se emitiría a través del canal de Twitch del futbolista. Puede sonar muy disruptivo, pero en realidad parece bastante lógico y sencillo.

La transmisión, eso sí, comenzó mal. El sonido llegaba duplicado y con desfase. Un caos. Hasta que se pudo solventar la incidencia pasaron varios minutos. ¿Cuántos? Los suficientes para que varios periodistas corrieran a dejarnos claro lo cutres que son los nuevos canales de la información y la comunicación, que palidecen al lado de la seriedad, la eficacia y hasta el glamour de los tradicionales.

En la Ser se lo tomaron con humor, sin hacer sangre. “Tiene que darle todavía un par de clases Ibai”, ironizó Yago de Vega, al que le hizo bastante menos gracia que, unos minutos después, se le colara en antena la voz de Juanma Castaño, que pensaba que tenía el turno de palabra. Al “En fin…” del suplente de Manu Carreño le siguió una desconexión abrupta.

En el programa de Castaño, ‘El partidazo de Cope’, Emilio Pérez de Rozas abrió el fuego contra el demonio: “Esto es la modernidad, los nuevos medios de comunicación que nos barren”. Juan Antonio Alcalá se sumó al pateo: “Es cojonudo esto de Twitch y la nueva comunicación. [...] No es serio que un asunto que ha centrado toda la actualidad deportiva de hoy, cuando llegan las doce de la noche, estemos en esta mierda de comunicación. [...] Es que esto es un ridículo…”

Castaño apuntó la posibilidad de que todo el problema técnico fuera culpa de los periodistas. Según me dijo este domingo Pablo Juanarena en ‘Marcador’ de Radio Marca, es muy posible que esa duplicación de sonido se debiera a una emisora que devolvía el audio.

“Con lo fácil que hubiera sido convocar en un hotel…”, lamentó Castaño, a lo que De Rozas y Mónica Marchante repusieron casi al unísono: “Es que ahí no hay negocio”. “Piqué quiere la comisión de Arabia y la comisión de Twitch”, añadió De Rozas. Ignoro a qué se referían, porque desde un hotel y con los periodistas Piqué podía haberlo retransmitido por su canal exactamente igual. Superado el problema inicial, los periodistas pudieron preguntarle y hasta debatir con él en ‘prime time’ radiofónico, ya fuera desde el estudio, desde casa o aún desde el Camp Nou, como fue el caso de Alfredo Martínez (Onda Cero). La convocatoria de Piqué fue un puntazo. Otra cosa es que nos convenciera de algo, claro. Puedes dar la cara de forma telemática durante una hora, como Geri, o de forma presencial durante dos horas y media, como Rubi, pero vender la moto y transparencia siguen sin ser sinónimos.

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