Garrincha dejó a Pelé sin su mejor compañero en la Canarinha hace 40 años

Río de Janeiro, 19 ene (EFE).- Hace exactos cuarenta años este viernes, la muerte de Manoel Francisco dos Santos "Garrincha" dejó al también futbolista Edson Arantes do Nascimento "Pelé" sin su mejor y más eficaz compañero en la Canarinha, ya que la selección brasileña nunca perdió un partido cuando los alineó juntos.

Hace exactas tres semanas la pareja más famosa y peligrosa en la historia del fútbol brasileño volvió a encontrarse, tras la muerte a los 82 años del tricampeón mundial y considerado por muchos mejor futbolista de todos los tiempos, víctima de complicaciones de un cáncer de colon.

"Mané Garrincha", el punta derecha apodado como "Genio de las Piernas Torcidas" y "Alegría del Pueblo", se despidió el 20 de enero de 1983, de forma prematura, a los 49 años, víctima de cirrosis alcohólica, pobre y abandonado.

Tras la partida de ambos, Brasil recuerda la productividad de su más famosa pareja de atacantes. Pelé y Garrincha disputaron juntos 40 partidos vistiendo la camisa de la selección brasileña, con un saldo de 36 victorias, cuatro empates y ninguna derrota.

Juntos, los dos mayores ídolos en la historia de los entonces rivales clubes Santos y Botafogo, respectivamente, conquistaron dos títulos mundiales: el de Suecia en 1958 y el de Chile en 1962.

Mientras que el jugador del Santos, pese a sus entonces 16 años, brilló en Suecia, donde anotó seis goles y fue elegido el mejor jugador juvenil del Mundial, el del Botafogo, con Pelé lesionado desde el segundo partido, fue la estrella en Chile, con cuatro goles y elegido como héroe de Brasil.

Y en 40 partidos juntos anotaron 55 goles: Pelé 44 y Garrincha 11. Pero la productividad del ídolo del Botafogo fue notablemente superior cuando estuvo al lado de Pelé, pues, de sus 17 goles con la Canarinha, el 64 % los convirtió actuando junto a "o rei".

PELÉ REGRESÓ A LA SELECCIÓN PARA HOMENAJEAR A GARRINCHA

Pelé disputó su último partido con la selección brasileña en 1971, un año después de conquistar su tercer Mundial en México, pero aceptó volver a vestir la camiseta verde y amarilla dos años después para participar en un partido en homenaje a Garrincha ante 150.000 espectadores en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

La primera vez que jugaron juntos fue en un amistoso en mayo de 1958 en que Brasil se impuso por 3-1 a Bulgaria con dos goles de 'O Rei' y otro de Pepe, quien fuera el mejor compañero de Pelé en el ataque del Santos pero sin la eficacia conseguida con Garrincha.

La última vez en un partido oficial fue en el debut de Brasil en el Mundial de Inglaterra 1966 en que la Canarinha se impuso por 2-0 a Bulgaria, con un gol del eterno camisa 10 y otro del inmortal camisa 7.

El tricampeón mundial reconoció varias veces que nunca encontró un mejor compañero que Garrincha.

"Nunca jugué con nadie ni contra nadie mejor que Garrincha. En el campo éramos compañeros. Fuera del campo éramos hermanos", afirmó en un mensaje que publicó en sus redes sociales en 2018, cuando se recordaron los 85 años del nacimiento del punta en la pequeña Pau Grande, un suburbio de Río de Janeiro.

Garrincha también lo reconocía. "Pelé es otro genio, diferente. Pelé es el hombre-gol. Yo siempre fui el que le preparaba la jugada. No tengo nada (malo) que decir a su respecto. Para mí, él es un amigo y es el rey del fútbol, y yo me conformo con estar en segundo plano", dijo en una entrevista.

La gran diferencia entre ambos fue que mientras que Pelé siempre se esforzó por mantenerse en el trono como el mejor del mundo, lo que le exigió una vida muy disciplinada, Garrincha prefería disfrutar la vida fuera de la cancha y exagerar con fiestas, mujeres y bebidas, que terminaron siendo su perdición.

Y tras la muerte esas diferencias se mantuvieron. Mientras que Pelé fue sepultado en un mausoleo dorado en Santos, los restos del considerado mayor regateador en la historia de Brasil y de un milagro deportivo por brillar con una pierna más larga que la otra están en un cementerio en su natal Pau Grande en una tumba desconocida.

Hace algunos años, cuando la alcaldía de Pau Grande quiso rendirle homenaje a Garrincha, descubrió que en el cementerio Raíz da Serra había dos nichos diferentes con el nombre del futbolista, que aún hoy tienen señales de abandono, y ningún documento oficial que supiese explicar el misterio.

Carlos A. Moreno

(c) Agencia EFE