Frente a los reclutamientos, los rusos se enfrentan a la resignación y la fuga

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Según anunció Vladimir Putin el miércoles 21 de septiembre, al menos 300.000 reservistas tendrán que ir combatir en el frente ucraniano para apoyar a las fuerzas rusas en lo que llama la “operación militar especial”. Tras el anuncio, miles de rusos se alistaron sin esperar a recibir su convocatoria mientras que otros miles intentaron huir del país.

El anuncio de Putin, aunque esperado por unos, tuvo un efecto detonante en Rusia, llevando a unas situaciones de caos tanto en las fronteras rusas como dentro de las oficinas de reclutamiento. El presidente ruso anunció la movilización de 300.000 reservistas para apoyar a las tropas rusas en el frente, algo que no había pasado en el país desde la Segunda Guerra Mundial.

Los hombres movilizados tienen en su mayoría entre 25 y 35 años y ya han hecho el servicio militar. El Ministerio de Defensa considera prioritaria la movilización de tiradores, tanquistas, artilleros, conductores y mecánicos.

Según Vladímir Shimlianski, portavoz del departamento de movilización del Estado Mayor ruso, serán eximidos los estudiantes que cursen estudios presenciales, “los informáticos, empleados de banco, especialistas en comunicaciones y periodistas, además de trabajadores de empresas de la industria militar, padres de familias numerosas, aquellos que estén a cargo de inválidos y enfermos, y rusos que vivan en el extranjero”.

La prensa independiente informó de la existencia de una cláusula que permitiría al Ejército llamar a filas hasta a un millón de hombres, lo que fue negado por el Kremlin. En caso de negarse a participar en la guerra, se enfrentan a procedimientos judiciales y posiblemente la prisión.

Los migrantes que intentan trabajar en Rusia son particularmente apuntados por este llamado. La Duma ha aprobado una ley para simplificar la adquisición de la ciudadanía rusa. Según ella, los extranjeros que hayan concluido un contrato de servicio de un año en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa podrán obtener la ciudadanía sin largos tiempos de espera y otros obstáculos burocráticos, como anunció el alcalde de Moscú, el 20 de septiembre.

Un efecto caótico en Rusia

Los llamados al combate no tuvieron que esperar más de unas horas después del anuncio para recibir su convocatoria. En toda Rusia, un reclutamiento exprés ha sido organizado, pero aparentemente de forma improvisada y con poca coordinación informática. Los futuros soldados rusos recibieron, por la mayoría, su convocatorio en forma de papel, a veces con la policía desplazándose hasta su domicilio para entregárselo.

Además, y en contra de las promesas de las autoridades, parece que también se están reclutando hombres sin experiencia de combate.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, intentó tranquilizar a la gente, explicando que el Gobierno respondería a las dudas de todas las personas reclutadas.

"Uno podía entender de alguna manera la reacción histérica, extremadamente emocional en las primeras horas después del anuncio, incluso en el primer día, porque, efectivamente, hubo cierta escasez de información, que también es comprensible y justificable", señaló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en una rueda de prensa este viernes 23 de septiembre, añadiendo, "Pero, desde ayer, todas las líneas directas y oficinas de información se han activado de acuerdo con la decisión del Gobierno".

Unos no esperaron su convocatoria y se presentaron de manera voluntaria. Según el ejército ruso, cerca de 10.000 hombres se alistaron en las filas del Ejército ruso para ser enviados a Ucrania.

“En la primera jornada de movilización parcial en los comisariados militares se personaron voluntariamente cerca de 10.000 personas sin esperar a recibir su citación", explicó Vladímir Shimlianski.

Sin embargo, muchos otros, aunque apoyan la operación militar de Putin, se presentaron en las oficinas con reticencia, teniendo miedo de dejar sus familias y su trabajo. Sin embargo, se resignaron a ir al frente “por una buena causa”.

Una ola de rechazo

Por otro lado, miles de rusos intentaron y siguen intentando abandonar el país desde el anuncio de Putin el miércoles. Unos se fueron en avión a países que no requieren visa para los rusos, como Turquía o Armenia, donde los billetes de avión desde Rusia se dispararon desde el miércoles.

Otros decidieron cruzar los países fronterizos en coche, creando largas colas en las fronteras, como la de Kazajistán, Mongolia, Georgia, o Finlandia.

Finlandia, que es la puerta de entrada a la Unión Europea, vio su número de visitantes rusos subir drásticamente en los últimos días, con unas 7.000 personas entrando desde Rusia el jueves, unas 6.000 de ellas rusas, según los guardias fronterizos. Pero el gobierno finlandés, que no quiere que el país se convierta en una importante nación de tránsito, planea impedir la entrada de todos los rusos con visado de turista en los próximos días, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Pekka Haavisto.

Tras el anuncio de Putin, varios centros de reclutamiento militar en Rusia han sufrido ataques con cócteles molotov, según informaron este viernes varios medios locales. Dichos eventos tuvieron lugar en San Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Orenburg y Zabaikal, entre otras ciudades.

El anuncio también llevó a la gente a participar en manifestaciones en al menos 38 ciudades de todo el país en contra de la movilización, aunque no fueron a gran escala. Más de 1.300 personas fueron detenidas el miércoles en las marchas, sin embargo, no impidió a la oposición de convocar una nueva protesta nacional para este sábado.

Al mismo tiempo, se puso en marcha este viernes los referéndums de anexión en las regiones ucranianas parcialmente ocupadas de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia. La votación se concluirá el próximo martes y se espera un resultado largamente en favor de Moscú, aunque la comunidad internacional ha enfatizado varias veces que no reconocerá el resultado de estos referendos.

Con EFE, AFP y Reuters