Franco Armani, clave para mantener de pie a un River desordenado y expuesto

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Franco Armani respondió con atajadas decisivas en el empate de River ante Estudiantes 1-1 en La Plata
Prensa River

El mal menor. Así se podría definir el empate 1-1 que River se llevó de su visita a La Plata frente a Estudiantes. En un partido disputado, dinámico y de constante ida y vuelta, el líder de la Liga Profesional solo pudo sostener durante seis minutos el resultado a favor y sufrió defensivamente como hace tiempo no le pasaba. Pudo ganarlo por el espectacular momento que atraviesa la joya Julián Álvarez, imparable para cualquier rival. Pero también estuvo cerca de perderlo y necesitó de la figura salvadora de Franco Armani para sostenerse con atajadas cruciales. Por la paridad, las dificultades que le presentó la noche del domingo y los errores poco habituales que cometió, la igualdad terminó siendo un punto que, a futuro, valorará con creces si logra revalidarlo en las seis fechas restantes.

Desde lo numérico, debido a las victorias de sus perseguidores, el empate acorta distancias: el escolta Talleres quedó a siete puntos y el tercero Lanús se puso a nueve a falta de 18 por jugar. Además, cortó la seguidilla de ocho victorias en fila y no pudo alcanzar el récord del ícono Ángel Labruna, quien como entrenador en el Torneo Metropolitano 1975 logró nueve éxitos en fila. Pese a eso, el lado lleno del vaso marca que rescató un interesante punto frente a un rival incómodo que lo suele poner en aprietos y también pudo sostener el invicto en la Liga que ya suma 14 juegos con 11 triunfos y tres empates.

Las atajadas de Armani

La excursión en el estadio UNO comenzó con el pie izquierdo: Paulo Díaz sufrió una molestia muscular en su aductor derecho en los ejercicios precompetitivos, no pudo jugar el partido y en su lugar entró Felipe Peña tras su expulsión en Córdoba. En un inicio movedizo, Estudiantes se posicionó mejor con intensidad y actitud para disputar cada pelota.

Plantado con un 5-4-1, el local supo cómo incomodar y doblegar a la defensa millonaria. Sin ir más lejos, a los ocho minutos comenzó a aparecer la categoría de Armani en el resultado: con una atajada fenomenal evitó el 1-0 de Leonardo Godoy tras un gran desborde por izquierda de Gustavo Del Prete, el más incisivo de la noche en el local.

River hizo pie después del primer cuarto de hora y comenzó a dominar la pelota y los espacios en el campo con carácter. Con el correr del cronómetro fue imponiendo sus condiciones y llevando el juego para el terreno que más cómodo le sienta con el manejo de los hilos. Así, buscó constantemente sorprender con pases filtrados para romper líneas y remates de media distancia entre Agustín Palavecino, Enzo Fernández y Julián Álvarez, pero siempre le faltó precisión o se topó con buenas intervenciones de Mariano Andújar.

Una vez más, Álvarez fue el gran gestor de los mejores ataques millonarios durante los 90 minutos con ingenio, desequilibrio y explosión para penetrar el cerrojo defensivo del Pincha. Pero la paridad del partido se destrabó con una pelota parada. A los 45 minutos, en la última jugada de la primera parte, un gran centro de Palavecino desde el córner derivó en un certero cabezazo de Robert Rojas en el área chica. El defensor paraguayo, afianzado en el lateral derecho, convirtió su octavo gol en 64 partidos oficiales y el segundo en el torneo en otro juego crucial.

Escena del partido que disputan Estudiantes y River Plate
NACHO AMICONI


Escena del partido que disputan Estudiantes y River Plate (NACHO AMICONI/)

Pero la ventaja le duró solo seis minutos. Porque el trámite y el marcador se volvió a equiparar en el inicio de la segunda parte con dos yerros consecutivos de la defensa millonaria: Enzo Pérez despejó mal de volea una pelota que tenía controlada, David Martínez falló en el cálculo del cabezazo para corregir el error y sacar el balón de la zona del área y Estudiantes aprovechó para poner el 1-1. Del Prete habilitó a Leandro Díaz y el delantero definió en soledad frente a Armani.

Esos fallos poco comunes le costaron caro y terminaron siendo un dolor de cabeza. Porque el equipo de Ricardo Zielinski se animó y entendió que podía lastimar de contragolpe con los espacios que dejó River durante toda la segunda mitad. Así, el área millonaria empezó a sufrir constantes embates y volvió a surgir la jerarquía de Armani para salvar su arco. Primero, brilló con una espectacular atajada para evitar el gol de cabeza de Agustín Rogel a los 16 minutos. Y luego, a los 28, le ahogó el segundo grito a Díaz, quien quedó mano a mano en una salida larga desde el fondo y su remate fue contenido por el arquero millonario.

Escena del partido que disputan Estudiantes y River Plate
NACHO AMICONI


Escena del partido que disputan Estudiantes y River Plate (NACHO AMICONI/)

Así jugó el Millonario el segundo tiempo. Desordenado y expuesto. Atacó y lastimó con la lucidez del intratable Álvarez. No pudo marcar el 2-1 en una jugada clarísima que construyó Julián sacándose tres marcas de encima en el área y que Braian Romero definió con un remate muy desviado en soledad frente al arco.

Tampoco pudo aprovechar los constantes desbordes de sus laterales ni los pases filtrados para sus delanteros. Y se mostró más endeble y dubitativo que lo normal en su línea de fondo. Por eso, en ese contexto sin tanta seguridad como en los últimos encuentros, el 1-1 terminó siendo lógico y justo. Ahora, la llave la tiene River: está en sus manos aprovechar no haber perdido un partido contra el rival que más cerca estuvo de cortarle el invicto.

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