Frances Osorio, una veterana del ejército que regala autonomía con un 'kite'

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Madrid, 4 jul (EFE).- "Cuando alguien tiene una discapacidad, quizá pierde el sentido de la independencia. Y este deporte te enseña que es posible recuperarlo".

Desde Miami, la puertorriqueña Frances Osorio hace un alto en su trabajo como representante de ventas de 'kiteboarding' para defender con vehemencia la capacidad integradora de esta modalidad de la vela, una de las más espectaculares, en la que la tabla es impulsada por una cometa.

Ella sabe de lo que habla: esta veterana del ejército de Estados Unidos, de 34 años, convive desde hace más de una década con una prótesis, tras sufrir la amputación de la parte inferior de la pierna izquierda. Y no solo practica el kiteboarding al máximo nivel, sino que también es instructora, ha contribuido a aumentar la independencia física y mental de otros veteranos con discapacidad y colabora ahora en la creación de una nueva clase paralímpica que sueña con ser admitida en los Juegos a partir de 2032.

El lago de Garda, en Italia, es el escenario en el que once pioneros del parakiteboarding, entre deportistas y técnicos, se reunieron hace una semana para participar en el primer programa de desarrollo de este deporte organizado por la Federación Internacional (World Sailing). Frances Osorio fue una de ellos.

"Lo impactante cuando fui a Italia es que éramos siete deportistas, pero nos dijeron que 25 personas habían solicitado ir, 25 personas que ya tienen el conocimiento. Tenemos suficientes atletas para tener una clase que es espectacular. Esto me emocionó mucho. Con discapacidad ya durante más de una década, vi algo que nunca pensé que fuera posible, que era un sueño. Ver a lo que está llegando y el impulso que se le está dando al parakiteboarding..., me dan hasta ganas de llorar", dijo Frances Osorio a Efe al llegar a Miami tras esa experiencia.

"Yo he competido en la última década siendo la única con discapacidad y he llegado al podio en varias ocasiones. Pero tener una clase propia, que es igualdad para todos, me parece ideal", aseguró.

World Sailing ha emprendido una campaña para que la vela, que fue suprimida de los Juegos Paralímpicos, regrese a esta gran cita. Lo intentará para Los Ángeles 2028. Al tiempo, quiere explorar y desarrollar el 'parakite' por su gran potencial, aunque no sabe aún cuándo podría ser olímpico. Antes tiene la ambición de verlo en las pruebas mundiales de kitesurf. Con tiempo suficiente para desarrollar su estructura, reglas, etc., los Juegos Paralímpicos de Brisbane 2032 se presentan como un plazo razonable para su estreno.

"En el momento en que eso suceda, si puedo levantarme y salir corriendo, no importa que sea de aquí a ocho años, doce o dieciséis, yo estaría muy dispuesta a representar a Estados Unidos o, si no, a Puerto Rico y hacer la carrera paralímpica", afirmó Osorio.

La puertorriqueña empezó a practica el 'kite' en su isla en el año 2007, en la playa de Ocean Park, "Como un hobby". Vivió en la isla hasta 2015, cuando se mudó a Miami en busca de oportunidades laborales. A los 21 años entró en el servicio militar y aparcó la cometa por un tiempo.

Año y pico después de entrar en el servicio militar tuvo el accidente de coche en el que perdió la pierna.

En realidad, en el accidente solo se rompió un tobillo. "Pero la cirugía que hicieron para tratar de arreglarlo se complicó: comprimió arterias y venas y en el hospital no se dieron cuenta. Cuando quisieron hacer algo al respecto la pierna había muerto", relató Osorio.

Recibió una exención del ejército, volvió a Puerto Rico y allí retomó muy poco a poco el deporte.

"Empecé con 30 minutos porque me daba mucho dolor en el muñón. La sensibilidad de la pierna se redujo con el tiempo y empecé a dar clases como instructora. Estuve cuatro años en Puerto Rico dando clases y me mudé a Miami en 2015", repasó. Allí comenzó a buscar un patrocinio y habló con Cabrinha, empresa puntera del ramo del kite, fundada hace más de 20 años en Maui (Hawai).

Cabrinha contactó con ella y le ofreció no solo patrocinio, sino un trabajo. Hoy es representante de ventas para Sudamérica, Centroamérica y el Caribe de las marcas Cabrinha (velas y tablas) y Dakine (accesorios), "un campo que en los dos último años ha explotado y evolucionado de manera increíble". Argentina y Brasil son dos mercados "gigantes" con mucho interés por este deporte.

Como veterana del ejército estadounidense, Osorio tomó la iniciativa de enseñar la práctica del kiteboarding a otros veteranos con discapacidades, en cursos patrocinados y a veces organizados por su empresa. Luego el programa se extendió también a personas sin relación con el ejército.

"El año pasado la compañía decidió hacer su propia campaña para enseñar a personas con discapacidad. Siempre he mantenido que es algo que a mí me ha ayudado mucho con mi salud mental. Cuando comencé esos programas con veteranos, esa era mi manera de dar mi granito, pues no podía estar activa en el servicio. Y se ha evolucionado a esto, a expandir el deporte para que tengamos un foro lo suficientemente grande y en el futuro se convierta en un deporte paralímpico", señaló.

El 'kite' no es un deporte con tradición entre los discapacitados, un escenario que Osorio ha empezado a cambiar.

"Muchas personas piensan que es algo que no es posible hacer con discapacidad. Cuando uno tiene una discapacidad el mundo se le cae el encima. Es mas complicado, toma más tiempo, requiere mucha paciencia, pero día a día, con empeño y ganas es posible", afirmó.

"Cuando hacemos estos cursos, verle los ojos a la gente, saber que es posible, que pueden estar en un deporte que es muy intenso, con mucha adrenalina, y al mismo tiempo conectado con los elementos de la naturaleza, es muy estimulante", continuó.

"Eres el agua, el viento y tú. Tú con los elementos. Cuando alguien con discapacidad se encuentra con este deporte es un poco intimidante, pero una vez ven la dinámica se dan cuenta de que tienen independencia y no importa la discapacidad", aseguró.

Frances Osorio disfruta de ayudas del Ejército estadounidense para sufragar sus gastos médicos, una ventaja que agradece y que le permite tener varias prótesis para sus distintas actividades.

"Tengo la suerte de que cuando sucedió el incidente la tecnología de las prótesis estaba bastante avanzada. El detalle está en que para cualquier cosa que quieras hacer necesitas una prótesis diferente", explicó la regatista. "El sistema para veteranos me ayuda con las prótesis. Tener una para estar en el agua, otra para caminar, otra para correr… no todo el mundo puede tener las que necesita si es muy activo. Yo tengo mucha suerte".

Para hacer kite utiliza una prótesis "que parece un pie normal".

"Tiene un circulito que, cuando muevo la rodilla, me ayuda para tener algo de torsión", precisó.

Cuando Frances Osorio comenzó a navegar en Puerto Rico eran "10 o 15 personas" las que hacían kiteboarding en la escuela de "un muchacho que daba clases a sus amigos de la universidad". Hace un año acudió a la misma playa de Ocean Park en la que ella aprendió para organizar un acto promocional gratuito para el público. De instruida a instructora, de alumna a maestra. "Fue como cerrar un círculo".

Natalia Arriaga

(c) Agencia EFE

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