La flexibilidad

“No es mi intención convertirme en un pretzel”, decía un amigo cuando comenzamos a hablar de las diferentes formas de estiramiento y la flexibilidad que tiene el cuerpo. ¿En qué momento comenzamos a pensar que para ser flexibles tenemos que convertirnos en chicles, pretzels, o ligas?, ¿sabemos siquiera para qué sirve la flexibilidad?, ¿cómo mejorarla con una buena postura? (Texto: José Manuel Nava / Imágenes: iStockphoto)

Flexibilidad

Definitivamente no creo que te interese trabajar en el gimnasio para adquirir una flexibilidad como gimnasta ruso, pero sí es necesario para mejorar las funciones de nuestro cuerpo. Sentarse enfrente de una computadora o pantalla casi todo el día tiende a reducir nuestra flexibilidad y atrofiar los músculos.

Flexibilidad

La flexibilidad correcta comienza desde la postura del cuerpo, es decir, cómo nos paramos y/o caminamos. Si aventamos los hombros hacia delante, la espalda se hace curva y algunos músculos se alargan; como consecuencia de tener los músculos largos en la espalda, los muslos se acortan y pierden flexibilidad.

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Terminamos con unos músculos largos y débiles y otros cortos y atrofiados; comienzan a pelear en el cuerpo para ver cuál puede mantener su estatus, y ¿qué crees?, al final el que pierde eres tú, porque el cuerpo comienza a deteriorarse sin que te des cuenta.

Flexibilidad

La flexibilidad va relacionada a tu postura, así que actívate y comienza a estirar esos músculos para mejorar las funciones en tu cuerpo. Intenta poner atención a tu postura durante dos semanas y conscientemente trata de mejorarla. Alarga la espalda y aprieta el abdomen para sostener tu columna. Con este sencillo paso dejarás de presionar órganos internos y podrán trabajar correctamente. Te darás cuenta que haciendo esto lograrás mejorar las funciones del cuerpo, tu digestión mejorará y podrás realizar actividades diarias con menor esfuerzo.

Flexibilidad

Cuando tenemos flexibilidad, es más fácil realizar tareas diarias como levantar cosas del piso sin lastimarte la espalda o aumentar el rendimiento de actividades deportivas sin lastimarte. Intenta levantar tus calcetines del piso y fíjate cómo lo haces, ¿inclinas la espalda hacia delante?, ¿o flexionas las rodillas y la espalda? La forma correcta de hacerlo es utilizando las piernas flexionadas, ¿sabes por qué no puedes hacerlo así?, porque te falta flexibilidad.

Flexibilidad

Parte de conocer nuestro cuerpo es poner atención a la postura que adoptamos cuando nos sentamos o caminamos. Antes de comenzar a practicar algún deporte te recomendamos que le pidas a tu entrenador a que te someta a una prueba de flexibilidad, ya que si, por la falta de ésta, tus articulaciones o ligamentos están recibiendo un exceso de carga, podrías lastimarte. Es difícil que un corredor de Fórmula Uno corra una carrera con las llantas ponchadas, ¿cierto? Evita lesiones alineando primero tu cuerpo.

Flexibilidad

En el gimnasio te encontrarás con la siguiente situación: las personas que tienen mucha flexibilidad van a clases de yoga, así no tienen que esforzarse creando fuerza muscular; las personas con poca flexibilidad van a las pesas porque así no tienen que estirar. Si te encuentras en cualquiera de estas situaciones te recomendamos que tomes control de tu cuerpo y escojas una actividad que desafíe tu fuerza y flexibilidad. Mantén tu cuerpo en equilibrio.