Flamengo apabulló a Vélez con jerarquía individual y riqueza técnica y colectiva en la ida de su semifinal por la Copa Libertadores

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El vuelo del goleador Pedro, autor de tres goles frente a Vélez en Liniers; el delantero es el máximo artillero de la Copa Libertadores, con 11 tantos.
El vuelo del goleador Pedro, autor de tres goles frente a Vélez en Liniers; el delantero es el máximo artillero de la Copa Libertadores, con 11 tantos. - Créditos: @Mauro Alfieri

La Copa Libertadores es la meta de Flamengo, que todavía mastica bronca por la derrota frente a Palmeiras en la final de Montevideo, de 2021. Tiene madurez y contundencia, y cuando le ofrecen la posibilidad, también brilla. Lo sufrió Vélez, en Liniers: el 4-0 resultó una muestra del gigantesco poderío económico de los clubes de Brasil respecto a los argentinos. No existieron equivalencias en la semifinal y el desquite del próximo miércoles en Río de Janeiro puede convertirse en un suplicio para el Fortín, que necesitará de una noche de enorme inspiración para revertir la serie.

La táctica de no regar la cancha para que la pelota no corriera y así no favoreciera el juego que desarrolla Flamengo no resultó. La jerarquía individual y la riqueza técnica y colectiva del conjunto carioca hicieron que el equipo se adaptara a esa circunstancia pensada para quitarle brillo al rival, pero que el desarrollo mostró absurda. Descubrir que Vélez jugaría agazapado para correr en los últimos 35 metros de la cancha con Luca Orellano, Walter Bou, Lucas Janson y Lucas Pratto, sus cuatro piezas ofensivas, no era una tarea compleja: así se siente cómoda la estructura del Cacique Medina, que miró el juego desde un palco, por la expulsión frente a Talleres (en el banco de los suplentes estuvo su asistente Fernando Machado). Así eliminó el Fortín a River y a los cordobeses en los mata-mata del torneo Pero ofrecerle el control de la pelota a Flamengo implicaba un riesgo: la formación de sociedades para avanzar es un sello del que es el mejor equipo del continente.

Compacto de Vélez 0 vs. Flamengo 4

En los nombres y la trayectoria también se exhibía un abismo: Vélez, con juveniles como Nicolás Garayalde, Valentín Gómez, Francisco Ortega, frente a David Luiz, Filipe Luís, Giorgian De Arrascaeta, Everton Ribeiro, Gabigol... Imponerse en las pelotas divididas era crucial, y a partir del dominio del capitán Everton Ribeiro y de Thiago Maia Flamengo marcaba el pulso. Soltar a los laterales era el siguiente paso, y la movilidad de João Gomes y del tridente de ataque De Arrascaeta-Gabigol-Pedro, que no ofrecía una posición para los marcadores, hacía que el juego se volcara sobre el arquero local, Lucas Hoyos.

La serenidad de Flamengo, sabedor de su jerarquía, contrastaba con la intranquilidad y el nerviosismo de algunas piezas de Vélez, en particular Matías De los Santos. El zaguero fallaba en la marca y también cuando debía ser salida. João Gomes cobró un error y remató desviado; Pedro aprovechó una nueva equivocación del defensor y Hoyos controló.

La primera acción de riesgo que hilvanó el Fortín ocurrió a los 28 minutos, cuando Janson giró tras un pase de Garayalde y el arquero Santos se estiró para rechazar al tiro de esquina. Pero Fla solucionó con un gol el pequeño apagón futbolístico: Léo Pereira lanzó un centro, De los Santos se pasó y Pedro, máximo goleador de la Copa Libertadores, con 11 tantos, abrió de sobrepique abrió el marcador.

La desazón invade a Vélez, que fue ampliamente superado por la jerarquía individual y colectiva de Flamengo en el propio José Amalfitani.
La desazón invade a Vélez, que fue ampliamente superado por la jerarquía individual y colectiva de Flamengo en el propio José Amalfitani. - Créditos: @Mauro Alfieri

Ya nada fue igual en el desarrollo, por más que un tiro libre de Orellano se estrellara en un poste del arco de Santos, que increíblemente le quitó las manos al balón. Flamengo naturalizaba los movimientos y Vélez, con esfuerzo e intensidad, pretendía emparejar. Pero carecía de precisión y continuidad.

Una jugada excepcional en la que siempre el receptor tuvo línea de pase martilló la ilusión del Fortín: De Arrascaeta habilitó a Pedro, que, recostado sobre la derecha y de espalda al arco, se conectó con Filipe Luís, y éste definió sin convicción. Pero se trató de una muestra gratis: después, Everton Ribeiro, por el centro, definió otra acción colectiva, en la que participaron Pedro, De Arrascaeta y Gabigol.

Lucas Janson domina la pelota ante la mirada de Rodinei; el delantero generó en el primer tiempo una de las escasas situaciones de gol de Vélez en la ida de su semifinal de la Copa Libertadores.
Lucas Janson domina la pelota ante la mirada de Rodinei; el delantero generó en el primer tiempo una de las escasas situaciones de gol de Vélez en la ida de su semifinal de la Copa Libertadores. - Créditos: @Mauro Alfieri

El peor enemigo a esa altura para Vélez era el desorden. Porque Flamengo tiene el olfato del que huele la presa herida y no duda de atacar. Gabigol hizo diferencia con su potencia –Gómez pudo ser expulsado, por una falta contra la estrella paulista– y luego fue generoso para poner a Pedro cara a cara con Hoyos; el artillero picó la pelota y desairó al arquero. El número 9 tuvo cuatro ocasiones para marcar –una, con el arco libre–, pero la sociedad con el gol era propiedad de su compañero de fórmula, Pedro, que señaló el 4-0 con una magnífica estocada.

Mientras Vélez recurría a piezas juveniles para dar frescura y oxígeno a una estructura que tuvo que realizar un desgaste físico descomunal, Flamengo apostaba a suplentes de la valía del chileno Arturo Vidal y su compatriota Erick Pulgar. Toda una señal del poderío de un equipo que quiere nuevamente hacer historia y no repara en gastos para hacer realidad el sueño.