Finalissima: la discusión “partido oficial vs. amistoso” y el recuerdo de la última conquista en la carrera de Maradona

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El trofeo de la Finalissima, que este miércoles disputarán la Argentina e Italia, mantiene el molde de la Copa Artemio Franchi, que enfrentaba al campeón de Sudamérica con el de Europa.
Kristian Skeie - UEFA

Para unos, el partido que jugarán este miércoles la Argentina, el campeón de la Copa América, e Italia, su par de la Eurocopa, es un encuentro oficial que “aportará una estrella” al ganador. Para otros, en cambio, no es más que un cotejo amistoso entre dos seleccionados que fueron los mejores de sus regiones. Una y otra cosa sostienen Conmebol y UEFA, de un lado, y FIFA, del otro. Un detalle: a la Finalissima no asistirá el presidente del ente rector del fútbol mundial, Gianni Infantino. Sí lo harán el paraguayo Alejandro Domínguez, máximo dirigente de Conmebol, y el esloveno Aleksander Çeferin, número uno de UEFA. Desde hace tiempo las localidades están agotadas.

“Sí, es un campeonato oficial para ambas confederaciones”, dijo un alto referente de Conmebol a LA NACION ante la consulta sobre si otorgaba o no una estrella en el historial de títulos de campeón. “No importa lo que diga FIFA. Con que ambas confederaciones continentales se pongan de acuerdo en que es válido, ya está”, amplió la fuente. En FIFA, en cambio, creen que al partido “hay que considerarlo amistoso”, según contaron desde Zúrich, donde está la sede de la entidad. Y ampliaron: “Por supuesto que los equipos pueden llamar al partido como quieran y darle la importancia que quieran”. Otro detalle: en otra señal de su prescindencia respecto a la Finalissima, FIFA no designó al árbitro, que será el chileno Piero Maza.

Lionel Messi, una de las grandes atracciones del partido de este miércoles entre la Argentina e Italia en Londres, la FInalissima.
GLYN KIRK


Lionel Messi, una de las grandes atracciones del partido de este miércoles entre la Argentina e Italia en Londres, la FInalissima. (GLYN KIRK/)

El encuentro en Wembley, la catedral del fútbol inglés, forma parte de una serie de acontecimientos estratégicos y puntos en común que UEFA y Conmebol acordaron el 15 de diciembre pasado, cuando firmaron un “memorándum de entendimiento”. En ese documento, además, se establece la creación de una oficina en la capital inglesa encargada de motorizar la sinergia entre ambas confederaciones. Conmebol nominó como uno de sus representantes en ese lugar al argentino Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de AFA.

De “Superfinal” a “Finalissima”

En rigor, esta Finalissima es la secuela de las disputas del trofeo Artemio Franchi, que estuvo en juego apenas dos veces y enfrentaba a los ganadores de la Copa América con los de la Eurocopa. Los ganadores fueron Francia, que venció a Uruguay en París el 21 de agosto de 1985 por 2-0, y la Argentina, que derrotó por penales a Dinamarca (1-1 al cabo de los 90 minutos) en Mar del Plata el 24 de febrero de 1993, ante casi 35.000 personas.

Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, y Aleksander Ceferin, titular de la UEFA
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Alejandro Domínguez y Aleksander Çeferin, presidentes de Conmebol y UEFA, que tienen un acuerdo de desarrollo y una oficina en común en Londres. (@agdws/)

El primer nombre que había surgido en la nomenclatura de UEFA y Conmebol fue el de “Superfinal” para englobar al partido entre los campeones de Sudamérica y Europa. Luego, y en el marco de las reuniones entre Conmebol y UEFA que se desarrollan dentro del acuerdo programático entre ambas entidades, se acordó el nombre “Finalissima”. Pero la evocación a la Copa Artemio Franchi sigue latente: el trofeo, que pesa 8,5 kilos y mide 45 centímetros, mantiene casi igual el aspecto original, de 1985, cuando fue fabricado para el choque entre franceses y uruguayos en el Parque de los Príncipes.

Conmebol detalló en un comunicado que “la pieza de plata ahora tiene una nueva base, con un acabado niquelado en gris oscuro, que contribuye a modernizar un trofeo clásico, sin alterar su aspecto original. El diseño del trofeo renovado fue realizado por Valentina Losa”.

El último lauro de Maradona

La competencia por la Copa Artemio Franchi pasó a ser la de la Copa Confederaciones, disputada como precuela de los mundiales y homologada por FIFA. Antes del cambio, Mar del Plata fue testigo de un partido histórico entre el entonces campeón de Sudamérica, la Argentina dirigida por Alfio Basile, consagrada en Chile 1991, y el sorprendente monarca europeo, la Dinamarca de Brian Laudrup y Peter Schmeichel. Contra todos los pronósticos, los escandinavos batieron a Alemania en la final de la Eurocopa en Suecia, y luego de entrar al cuadro principal de la competencia por la ventana: accedieron por la expulsión a Yugoslavia, desangrada en medio de la guerra de los Balcanes.

El triunfo argentino por la Copa Artemio Franchi 1993

El equipo argentino se vio sorprendido al principio: a los 12 minutos perdía por un gol en contra de Néstor Craviotto, que integró la zaga central junto a Sergio Vázquez. Sin embargo, tres minutos después, Claudio Caniggia empató. El marcador se mantuvo en los 30 minutos del tiempo extra y llegó la definición por penales. El primero en patear fue Diego Maradona, el capitán, que jugó en abierto desafío a su club, Sevilla, que lo quería en Europa. Y convirtió su disparo.

La figura de la noche marplatense fue Sergio Goycochea, el arquero argentino. Como cada vez que había una definición por penales, el Vasco dio el presente, y contuvo los remates de Kim Vilfort y Bjarne Goldbaek. Caniggia erró el suyo, pero Julio Saldaña anotó el quinto penal y consiguió el trofeo para las vitrinas de AFA. Fue la última vez que Maradona, el hombre que levantó la Copa del Mundo en México 86, celebró una conquista.

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