La final del US Open: la batalla entre Carlos Alcaraz, el niño maravilla, y Casper Ruud, el cerebro de acero, la gloria y el número 1 mundial

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La era de Carlos Alcaraz en el tenis apenas comienza, más allá de lo que ocurra este domingo, en la final de Nueva York
La era de Carlos Alcaraz en el tenis apenas comienza, más allá de lo que ocurra este domingo, en la final de Nueva York - Créditos: @Agencia AFP

Carlos Alcaraz es una pasión de multitudes. Juega, gana, levanta estadios. Es un huracán, a los 19 años. Desde Rafael Nadal, también nacido en España, que no se ve nada igual. Frente a Frances Tiafoe, un norteamericano, es local en el corazón de Nueva York. En un partido electrizante, se impuso de trasnoche por 6-7 (6-8), 6-3, 6-1, 6-7 (5-7) y 6-3, en 4h19m y se cita esta tarde, a las 17, (a la misma hora que el superclásico), en la final del US Open frente al sorprendente noruego Casper Ruud. Los dos, frente a frente, por algo inédito: el número 1 mundial. Y el último gran trofeo de la temporada.

Según los especialistas, el español es el candidato natural. Y tiene un futuro brillante. Juan Martín Del Potro, campeón en el cemento en 2009, de visita por la Gran Manzana, le regaló un elogio extraordinario. “Tiene cosas de un gran campeón. Es querido y admirado por todo el mundo del tenis”, asume.

A los 19 años, Carlos Alcaraz descubre un mundo nuevo
A los 19 años, Carlos Alcaraz descubre un mundo nuevo - Créditos: @Agencia AFP

“Nunca doy una bola por perdida. Intento luchar cada punto y cada bola hasta que haya dado doble bote o lo tenga perdido. Esos puntos me ayudan para ir para arriba, para sonreír, disfrutar del momento. A veces hay que hacer algo de magia”, describe el joven, irreverente. Tercer preclasificado, tiró magia regularmente para llegar a la final. “Desde luego que habrá nervios. Y los dos los sentiremos”, acepta Ruud.

El noruego ya tomó nota de un escenario de este tipo en junio, cuando llegó a la final del Abierto de Francia y la perdió frente a Rafael Nadal, monarca 14 veces. “Evidentemente me dio una paliza”, recuerda Ruud, quien es entrenado por su padre, el extenista profesional Christian. “Después de esa final, dije: `Si llego a otra, espero que no sea contra Rafa en Roland Garros, porque ésa es una misión imposible”.

Casper Ruud, feliz y sorprendido, como un niño
Casper Ruud, feliz y sorprendido, como un niño - Créditos: @TIMOTHY A. CLARY

La inesperada caída del ruso Daniil Medvedev, fugaz número uno (12 semanas), en octavos de final ante Nick Kyrgios, agregó este codiciado botín al último Grand Slam del año. Nadal, que buscaba en Nueva York su 23º título grande, era el mejor posicionado para recuperar los galones, pero flaqueó también en octavos frente a Tiafoe. Abatido el maestro mallorquín, Tiafoe jugó con una irrefrenable confianza y el empuje de la ilusionada hinchada estadounidense, que no veía a un jugador local en las semifinales de Nueva York desde Andy Roddick en 2006.

“A partir de ahora puedo ganarle a cualquiera”. Hijo de emigrantes de Sierra Leona, Tiafoe es también el primer tenista negro a esas alturas del torneo desde que en 1972 lo hiciera Arthur Ashe, quien da nombre a la pista central de Flushing Meadows.

Campeón este año de los Masters 1000 de Miami y Madrid, el español deberá reponerse al esfuerzo de sus tres épicas victorias de esta semana (las otras, ante Marin Cilic y Jannik Sinner), que se prolongaron hasta pasadas las dos de la madrugada de Nueva York. El joven prodigio genera una conexión especial con la gente, con su carisma y juego audaz. Y no se detiene: verdaderamente va por todo.

Ruud fue el primer tenista noruego en conquistar un torneo ATP (justo en Buenos Aires, en 2020), es el jugador de ese país que más alto llegó en el ranking mundial y este domingo jugará su segunda final de Grand Slam. El muchacho nacido en Oslo avanzó a la definición del último torneo premium de la temporada al superar por 7-6 (7-5), 6-2, 5-7 y 6-2 al ruso Karen Khachanov (31° del mundo) en la primera semifinal disputada en Nueva York.

Siete en la clasificación y quinto favorito del torneo sobre superficie dura, Ruud selló su boleto al juego decisivo al cabo de tres horas. Y si llegó hasta acá, no quiere dejar pasar la nueva oportunidad de abrazarse a un gran trofeo. Será uno u otro tras la eliminación de Medvedev y las ausencias del alemán Alexander Zverev (lesionado) y del serbio Novak Djokovic, quien no pudo jugar la gira norteamericana por no estar vacunado contra el Covid-19.

El noruego alzó este año tres trofeos (Gstaad, Ginebra y Buenos Aires), todos ellos en arcilla. En Nueva York mantuvo la solidez de esta temporada y aprovechó un cuadro que apenas le cruzó con un rival de entidad, el italiano Matteo Berrettini, al que despachó en tres sets.

Todo eso es pasado. Ahora, se citan en la finalísima. Histórica, inédita. Impensada.