Fernando Gago vs. Boca: la ley del “excompañero” del hoy DT de Racing con al menos seis jugadores

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Fernando Gago disfruta del buen momento de Racing; este sábado tendrá como DT un cruce especial con Boca
Fotobaires

Que para Fernando Gago el de este sábado será un partido especial resulta obvio decirlo. Es una semifinal, acaso la instancia más importante desde que comenzó su carrera como entrenador. Ante Boca, el club de su vida, en el que jugó 199 partidos y dio nueve vueltas olímpicas. Pero para el técnico de Racing, tan obsesivo y chúcaro como cuando era futbolista, hay un dato que puede resultar más interesante que esa pertenencia: de los probable once futbolistas xeneizes que salgan a jugar el partido ante Lanús, él compartió equipo con al menos seis .

Un capital y una experiencia que busca aprovechar a la hora de elaborar el plan de partido e imaginar lo que pueda ocurrir en el césped. Todo eso se resolvió cuando se supo el martes que Racing había goleado a Aldosivi 5-0 y que Boca había eliminado a Defensa y Justicia por 2-0 en la Bombonera.

Es sabido que junto a Sebastián Battaglia, el actual DT de Boca, marcaron una época en la mitad de la cancha azul y oro durante la era de Alfio Basile, quien también los juntó en la Selección. Pero Gago además fue compañero de Agustín Rossi, Frank Fabra, Marcos Rojo, Carlos Izquierdoz (está en condiciones de volver, pero es posible que continúe en su lugar Carlos Zambrano), Sebastián Villa, Darío Benedetto y Eduardo Salvio, todos potenciales titulares el próximo sábado.

Dueño del mediocampo: Gago, en su último ciclo en Boca
Daniel Jayo


Fernando Gago, en su último ciclo en Boca (Daniel Jayo/)

A excepción de Salvio, con quien coincidió en algunas convocatorias salteadas de Diego Maradona, Alejandro Sabella y Jorge Sampaoli, con los el resto de los jugadores compartió plantel durante varias temporadas y vivió situaciones intensas. El vínculo con Marcos Rojo también se dio en la Selección: disputaron toda la Eliminatoria para el Mundial 2014, aquel subcampeonato del mundo en Brasil y también la Copa América de Chile 2015, con Gerardo Martino como técnico. Con los otros cinco convivió en Casa Amarilla. Con Fabra, Benedetto y Rossi fueron tres temporadas entre el 2016 y el 2018. Con Izquierdoz y Villa tan solo el último año de Gago en Boca, el que terminó el día de la derrota ante River en Madrid.

Durante toda esa etapa en la que aún era futbolista y miraba durante la semana dos veces el video del partido para analizar su rendimiento individual y también el colectivo, Gago ya empezaba a moldear su traje de entrenador. En un cuaderno anotaba ejercicios para prácticas imaginarias. Revisaba videos con entrevistas o charlas de Marcelo Bielsa, Pep Guardiola, José Mourinho, Luis Enrique o Jurgen Klopp, subtituladas porque no sabe hablar inglés. Ya fantaseaba cómo serían sus equipos, bastante similares a lo que hoy Racing pone en práctica. Lo que era difícil adivinar en ese entonces era que tendría que pensar la estrategia de un partido clave para lidiar con las virtudes y exponer los defectos de los que eran sus compañeros. “Es algo natural que pasa con los exfutbolistas que después se vuelven técnicos” , minimiza.

Fernando Gago durante el partido que disputan River Plate y Racing Club
Marcelo Endelli


Fernando Gago durante el partido que disputan River Plate y Racing Club (Marcelo Endelli/)

Después de jugar su primer Racing-Boca en La Bombonera, por el Apertura 2005, Gago se enteró de la muerte de su padre. Era su primera temporada en Primera. Tenía 19 años. Llevaba 22 días entre el sanatorio y Casa Amarilla: no se quería perder ningún partido ni dejar de acompañar a su papa. Fue una situación que lo marcó para el resto de su vida. El primer tatuaje que se dibujó en su cuerpo fue el nombre de su papa. Y aquella pérdida en medio de su irrupción como profesional suele tenerla a mano para retratar las obligaciones de un futbolista.

Todo aquello se dio en Boca, el club que fue su casa durante más de dos décadas. “Me crié ahí. Fue toda mi vida. Sé cómo es Boca”, decía cuando estaba en Vélez y le preguntaban por el convulsionado año electoral que vivía el Xeneize. Esa aparición de un mediocampista central fino, de largas y estéticas zancadas, parecía ir en contra de la tradición boquense. El periodista español Santiago Segurola lo definió así en el diario El País: “Guardiola ha vuelto. Tiene 19 años. Viste la casaca de Boca. Es un clon inesperado. Se llama Fernando Gago”. Lo del 5 fue contracultural: cortó con el ideal de volante central que habían escrito durante décadas Antonio Rattín, Roberto Passucci, Rubén Suñé, Blas Giunta, Mauricio Serna y Alfredo Cascini. Battaglia, justamente, era quien unos metros a la derecha le aportaba equilibrio a la mitad de la cancha. En Lanús volverán a estar cerca, pero del lado de afuera.

Fernando Gago (Vélez) vs. Mauro Zárate (Boca), por la Superliga 2019/20
ALFIERI MAURO


Fernando Gago (Vélez) vs. Mauro Zárate (Boca), por la Superliga 2019/20 (ALFIERI MAURO/)

Hasta ahora a Fernando Gago sólo le había tocado una vez enfrentar al club que lo formó. Fue un 0 a 0 como jugador de Vélez por la Superliga 19/20, en Liniers. Esta será la primera vez que lo haga fuera de la cancha, en su función de entrenador. “Hoy por hoy soy el técnico de Racing y me debo a esta institución. No me genera nada, además de que aún no se conoce el rival”, fue la corta respuesta de Gago cuando le preguntaron el martes qué significaría para él jugar ante Boca.

Desde los nombres la variante que puede meter el técnico respecto a los once que golearon a Aldosivi es el ingreso de Fabricio Domínguez por Matías Rojas. Con el uruguayo buscará perseguir a Fabra en defensa y ganar su espalda en ataque. El resto de los movimientos tácticos se descubrirán a partir de las 17 del sábado.

Gago vs. Boca

Aunque ya lo traía desde el baby fútbol en Parque, Gago siempre resalta que Boca fue para él una escuela de ganar. Ese espíritu competitivo intenta transmitir desde que desembarcó en Racing en octubre. “Cuando llegué a Madrid, Capello me sorprendió mucho con su presencia: él entraba y todo el mundo se daba vuelta. Ganador”, decía en 2007 en una entrevista a este diario. Lo mismo busca generar en sus dirigidos.

Lo produce con la indumentaria que elige para los partidos, las lecturas en la semana que luego se ven en el campo, los toques precisos cuando participa de algún rondo en un entrenamiento o cuando ejemplifica un movimiento en una práctica, con la misma clase que mostraba en la mitad de la cancha. Son algunos detalles de cómo formó ese vínculo con sus dirigidos que este sábado buscarán un lugar en la final… ante los excompañeros de Gago.

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