La maldición de Fernando Alonso se prolonga una vez más con Aston Martin

SINGAPORE, SINGAPORE - OCTOBER 02: Fernando Alonso of Alpine F1 and Spain on the grid during the F1 Grand Prix of Singapore at Marina Bay Street Circuit on October 02, 2022 in Singapore, Singapore. (Photo by Peter J Fox/Getty Images,)
Un enfadado Fernando Alonso se dirige a boxes tras su abandono en el pasado Gran Premio de Singapur (Photo by Peter J Fox/Getty Images,)

Fernando Alonso es y será -no solo para los aficionados españoles- el gran "¿y si...?" de la Fórmula Uno de lo que llevamos de siglo. Su talento está fuera de toda duda, su capacidad para adaptarse a circuitos, condiciones y coches, también. Después de los dos títulos consecutivos de 2005 y 2006, este último con tan solo 25 años, se esperaba de Alonso un dominio que durara como mínimo una década y le llevara a los números de Michael Schumacher, retirado por primera vez precisamente el año del último título de Alonso.

Sin embargo, desde entonces, la carrera de Alonso ha sido una sucesión de malas decisiones deportivas. En algunos casos, por problemas internos, en otros por problemas de rendimiento y en otros por verdadera mala suerte. En 2006, decidió irse a McLaren. Aquello tenía sentido porque, probablemente, McLaren tenía el mejor coche. El problema es que se encontró con Lewis Hamilton y no supo gestionar la presión. Los favores que Hamilton recibía por parte de la escudería al ser británico y haberse criado a los pechos de Ron Dennis desquiciaron por completo al asturiano. Ese debió de haber sido su tercer título consecutivo, pero se lo acabó llevando Raikkonen.

Tan mal fue todo en McLaren y tan mal acabaron las relaciones personales que en 2008 volvió a Renault. Solo que a un Renault de chichinabo, muy lejos del que había dominado la Fórmula Uno dos años antes. A cambio de la comodidad de lo conocido y afectado sin duda por el trauma vivido el año anterior, se condenó a dos años de irrelevancia justo cuando estaba en su mejor momento. De todos los errores, probablemente ese haya sido el más grave de todos, por su trascendencia.

Aun así, en 2010, Ferrari llamó a su puerta. Y con Ferrari estuvo a punto de ganar tres mundiales, solo que los ganó todos Sebastian Vettel. En otras palabras, llegó a un gran equipo en un momento equivocado, justo cuando Red Bull había hecho un coche perfecto, y además terminó casi tan mal como terminó en McLaren, criticando en público a ingenieros, técnicos y todo lo que se pusiera por delante. Una dinámica bastante habitual en Alonso, por otro lado.

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De ahí nos vamos a 2015, de nuevo a McLaren y de nuevo con la esperanza de futuro en un coche mediocre. La esperada evolución del motor Honda no llegó nunca y la imagen que resume esos cuatro años es la de Alonso sentado tomando el sol en una silla después de su enésimo problema técnico. A los 37 años y harto de todo, decidió retirarse de la Fórmula Uno y dedicarse a las carreras de resistencia, ganando las 24 Horas de Le Mans, las de Daytona... y disputando el Rally Dakar, tras lo cual decidió, ya a los cuarenta, volver a la velocidad pura.

¿Y qué eligió? Renault de nuevo. Esta vez bajo el patrocinio de Alpine. Todo fueron palabras de ánimo, referencias al "plan" previsto para luchar por el Mundial en 2022 bajo las nuevas reglas, pero el caso es que Alpine-Renault no ha sido competitivo en ningún momento. Un coche que le sirvió a Ocon para ganar un gran premio el año pasado y a Alonso para subir al podio en Qatar. El único podio, por cierto, desde que dejara Ferrari en 2014. De luchar por el título, nada de nada. Como mucho partirse la cara por ser el cuarto mejor coche de la parrilla.

Desencantado, peleado de nuevo con sus jefes y con los habituales desplantes públicos, Alonso decidió marcharse a Aston Martin. Entre sus apologetas se ha defendido esta decisión a capa y espada, apelando al mucho dinero que tenía la marca británica para invertir en mejoras para un coche que este año ha sumado 37 puntos, es decir, menos de una tercera parte de lo que ha conseguido Alpine. Precisamente el dinero es lo que puede causarle a Alonso su primer problema. Al parecer, tanto Aston Martin como Red Bull habrían gastado más dinero del establecido por la FIA para 2021. Es lo que se ha venido a llamar el "cashgate".

Si esto se confirma, la FIA podría sancionar al equipo donde más le duele: en lo económico. Restarle para el presupuesto del año que viene lo gastado de más el año pasado y quién sabe si añadirle una multa. ¿Qué quiere decir eso? Que el principal aliciente para irse a Aston Martin desaparecería de la noche a la mañana y las mejoras en el coche no estarían a la altura de lo prometido. ¿Tiene la culpa Fernando Alonso de esto? En absoluto, solo faltaría. Pero su mala suerte empieza a ser ya legendaria. Son demasiados cambios de equipo sin éxito por muy diversas razones. Verle un par de años más luchando por entrar en la Q3 o incluso en la Q2 nos va a partir el corazón a todos.

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