¡Al loro, que el mercado del Barcelona tampoco ha estado tan mal!

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President of FC Barcelona Joan Laporta gestures during a press conference at the Camp Nou stadium in Barcelona on August 16, 2021. - Joan Laporta explains the economic results of Due Diligence. (Photo by LLUIS GENE / AFP) (Photo by LLUIS GENE/AFP via Getty Images)
Photo by LLUIS GENE/AFP via Getty Images

Sería absurdo decir que Joan Laporta no tiene la culpa de nada. De entrada, tiene la culpa de no haber sabido gestionar las expectativas: de haber insinuado que con él habría renovación de Leo Messi, que con él llegaría savia nueva al banquillo y que bajo su mandato volvería la excelencia al campo. Eso, en la situación económica actual del Barcelona, es imposible. El Barcelona ha dejado de ser un grande que ficha a placer para mejorar su plantilla y ha pasado a ser un club que lucha por sobrevivir... sin dejar de ser competitivo por el camino.

Obviar que, de un año a otro, el Barça ha perdido a Leo Messi y a Antoine Griezmann a cambio de prácticamente nada es imposible. Hacer a un lado el hecho de que ha acabado con Luuk de Jong y Martin Braithwaite de delanteros, que Koeman sigue en el banquillo porque no se le puede pagar el finiquito -no se le ha pagado ni a Quique Setién aún- o que ha sido imposible "colocar" a Ousmane Dembélé, Samuel Umtiti o Philippe Coutinho es mucho hacer a un lado y no estamos por la labor: todo eso está ahí y es terrible para el aficionado barcelonista, que el mismo martes desayunaba con rumores que apuntaban a la compra de Dani Olmo... ¡por 75 millones de euros!

La directiva del Barça no ha sabido transmitir el mensaje correcto ni se ha preocupado demasiado por ello. No sé si porque no eran conscientes de la gravedad de la situación, porque siendo conscientes pensaban que todo se solucionaría por arte de magia... o porque el optimismo vende más y mejor. El caso es que buena parte de los medios se levantan hoy con la noticia del "papelón" del Barça por el traspaso-cesión de Griezmann al Atlético de Madrid por un tercio de lo que se pagó originalmente, y ese "papelón" solo puede verse como tal si no se atiende a lo básico: el club está en quiebra. No hay un duro. Hasta ayer, no se consiguió inscribir al "Kun" Agüero porque seguían sin cumplirse las reglas básicas de LaLiga. Ahora, tocará inscribir a Mingueza. Pequeños objetivos.

Damian Suarez and Memphis Depay during the match between FC Barcelona and Getafe CF, corresponding to the week 3 of the Liga Santander, played at the Camp Nou Stadium, on 29th August 2021, in Barcelona, Spain. Photo: Joan Valls/Urbanandsport/NurPhoto
 -- (Photo by Urbanandsport/NurPhoto via Getty Images)
Memphis Depay se deshace de un rival en el pasado Barcelona-Getafe (Photo by Urbanandsport/NurPhoto via Getty Images)

Ahora bien, lo que sí ha sabido gestionar la directiva es la realidad, que es lo que cuenta. Messi nunca habría podido renovar, a Griezmann no se le podía pagar esa ficha, los grandes jugadores con contrato están fuera del alcance del club y lo estarán durante años. En esas circunstancias, Laporta se ha movido con cierta agilidad: no ha conseguido desprenderse de tanto contratazo heredado pero ha solventado bien la crisis de Ilaix Moriba, ha sacado un dinero por Emerson de Souza y ha convencido a sus capitanes de diferir los sueldos para poder tener margen de maniobra a corto plazo.

Aparte, ha traído a Eric García, al citado "Kun" Agüero y a Memphis Depay sin tener que pagar traspaso y con unos sueldos moderados en comparación con lo antes visto. Es cierto que lo de Luuk de Jong empaña un poco todo porque ha sido lo más reciente y porque damos todos por hecho que no es jugador para el Barcelona, pero, insisto, quizá lo que tenemos que cambiar es nuestra percepción del Barcelona. Igual, ahora mismo, ese jugador sí vale para ese equipo, aunque otros años nadie se lo habría planteado.

¿Queda el Barça tan atrás como se dice en términos competitivos? No lo creo. Europa es un imposible, pero eso no es nada nuevo. Ya era imposible con Leo Messi y Luis Suárez, no lo va a ser con lo de ahora. En España, sin embargo, es otra historia. Cuando uno tiene a Ter Stegen, Piqué, Alba, Busquets, Pedri o Frenkie de Jong en la plantilla, siempre va a poder aspirar a algo. El asunto es qué pasará con los de arriba y en esto hay dos nombres clave que sobresalen del resto: Memphis Depay y, sobre todo, Ansu Fati, a punto de volver a los terrenos de juego tras un año lesionado.

Ninguno de ellos es Messi. Vamos, ni Messi, ni Ronaldinho, ni Rivaldo, ni Ronaldo, ni Romario, ni Stoichkov... y así podríamos seguir un buen rato. Eso no quiere decir que no puedan competir al nivel de Ángel Correa o Luis Suárez o Vinicius o versiones menores de Eden Hazard o Karim Benzema. El Barcelona sigue teniendo equipo para ganar la liga, pero depende de que el holandés siga mostrando esta cara superlativa que ya se insinuó a tramos el año pasado en el Olympique de Lyon... y que el canterano vuelva a un nivel parecido al jugador imparable que parecía antes de su gravísima lesión.

Con una buena versión de estos delanteros, el centro del campo funcionando como se espera de ellos y un mínimo de contundencia defensiva -hay muchas dudas con García y están justificadas, pero la paciencia con los jóvenes es clave-, el Barcelona no debería jugar mucho peor que el año pasado ni conseguir muchos menos puntos. Y recordemos que, el año pasado, el Barcelona ganó la Copa del Rey y estuvo a medio tiempo contra el Granada en casa de liderar la liga a falta de cuatro jornadas. No es el favorito, pero tampoco es un equipo de media tabla.

Del mismo modo hay que valorar su actuación en el mercado: no ha sido la habitual en un gran club, ha perdido jugadores importantes... pero ha dado un paso adelante en la solución del problema económico consiguiendo a la vez jugadores que pueden funcionar. Como esto no parece que vaya a ser algo circunstancial sino que pinta a que será la norma de los próximos mercados, bien hará el aficionado y la prensa culé en acostumbrarse y vivir con ello. Mirándolo por el lado bueno, sin dinero que despilfarrar, ya no hay despilfarro posible. Para progresar hay que conocerse y saber quién es uno en cada momento. El nuevo Barça se está conociendo. No da tan bien en el espejo, de acuerdo, pero los espejos no pueden serlo todo.

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