Facundo Sava, el día después de la consagración: la “trampa” de la victoria, el valor de expresar los sentimientos y Cachito Vigil como respuesta a todo

Facundo Sava, DT de Patronato, en las alturas: el campeón de la Copa Argentina 2022
Facundo Sava, DT de Patronato, en las alturas: el campeón de la Copa Argentina 2022

Psicólogo social, escritor y entrenador de fútbol. Uno de los buenos: acaba de salir campeón de la Copa Argentina con Patronato, una humilde entidad de Paraná. Un quirúrgico 1-0 sobre Talleres, luego de dejar en el camino a Boca y River. Facundo Sava, sin embargo, toma el celular con la misma templanza de siempre. “Hoy es un día normal, como otros. ¿Por qué habría de cambiar algo? Hay festejos en el club, hablé con amigos, es lindo, pero no me cambia nada sustancial, es como si hubiese perdido. He tenido otras alegrías, pero lógicamente que estoy muy contento. Es una felicidad enorme. Pero, sobre todo, por el camino recorrido. Hay que saber disfrutar el camino”, advierte.

-¿Qué significa exactamente eso? Pareciera que solo es importante el resultado, el éxito o el fracaso.

-Cada entrenamiento hay que vivirlo con ganas, con pasión. Con el cuerpo técnico, con los jugadores. Ir resolviendo los problemas que se van suscitando a nivel del juego, el grupo y lo personal. Somos personas.

-¿Es exactamente igual salir campeón en un grande que en Patronato? ¿No se disfruta de otro modo?

-El valor es el mismo, porque más allá de que puedas contratar mucha plata por un jugador, hay un trabajo diario. No pasa por el dinero. Sí, hay que tener en cuenta que hay diferencias, porque nosotros viajamos en colectivo para todos lados, y los otros viajan en avión o en chárter; esa posibilidad nosotros no la tenemos y el desgaste es mayor. Por ese lado, puede ser que tenga un valor mayor. Cuando llegas a un club como este, se acepta, se asimila. Y disfruto lo que tengo, no me quejo.

Facundo Sava, DT de Patronato y una alegría compartida
Facundo Sava, DT de Patronato y una alegría compartida

-¿Patronato le envió un mensaje al fútbol argentino?

-Cuando no hay recursos económicos, hay que agudizar el ingenio. Buscar otras posibilidades que no son el dinero. No es fácil. Hay que buscar jugadores en la B, en el Argentino A, en países limítrofes, en las reservas. Es un trabajo distinto de cuando uno tiene más poderío. Hay que ser creativo y trabajar mucho, no hay misterios.

-La situación dramática de aquel partido con Barracas Central, cuando el plantel quedó detenido, ¿hace más fuerte a un grupo?

-Sí, el poder de resiliencia que tiene este equipo es vital. Los jugadores tienen que expresar lo que sienten. A veces, tomarse una hora, diez minutos. Llorar un rato y después ponerse a trabajar. Otros, tal vez, dos días necesitan para recuperarse. Hay que darle tiempo a lo que sentimos, poder expresarlo; todo eso hace que después podemos estar enfocados en nuestra tarea. Hay que darles lugar a los sentimientos, eso nos posibilitó llegar a donde llegamos. Hicimos un torneo muy bueno, con 40 puntos, y ganamos la Copa Argentina.

-¿Cómo es eso de darle lugar a los sentimientos? Desde afuera, siempre se observa a los jugadores desde otro ámbito.

-Para mí es muy importante, a nivel grupo, a nivel individual. Conectarse con lo que sentimos, a nivel mental, a nivel emocional. En lo físico. Y poder expresarlo. Porque eso hace que podamos estar liberados y poder despegar nuestras alas. Si no le damos lugar a eso, nos quedamos encerrados y es muy difícil estar libres, poder ser creativos, atentos y concentrados en los partidos.

-¿Algo de eso te pasó cuando te quebrarse, te emocionaste hasta las lágrimas?

-Estaba contento, disfrutando, me emocioné cuando me hablaron de Griguol. Me acordé de mi viejo, mis amigos, mi mujer, mis hijos… Pasó por eso. Como ahí se vio (se ríe), me sirvió un poco para aliviar las tensiones y todo lo que sentía. Después, pude disfrutar más libremente.

-Solemos perder más seguido de lo que ganamos. ¿Tomás consciencia de que la Copa Argentina es una excepción?

-Todo el día ganamos y perdemos. Siempre nombro a Chachito Vigil porque él lo dice muy claro. “Sonó el despertador cinco minutos tarde y siento que perdí ese tiempo, la barrera que siempre está alta para ir al entrenamiento estaba baja, entonces, volví a perder; cuando llegué al predio me abrazó el profe y siento que gané y el café con leche que siempre me tomo tranquilo, lo hice apurado y no lo disfruté y la primera parte del entrenamiento fue un desastre, entonces volví a perder…”. La vida es así todo el tiempo. El tema es qué hacemos con lo que nos pasa sentimentalmente cuando ganamos y cuando perdemos. Cuando perdemos, nos focalizamos en la angustia, en la tristeza, en la bronca, todos sentimientos negativos. Cuando uno gana, hay sentimientos que, si no los tomamos en cuenta, pueden ser muy perjudiciales para la tarea que tenemos por delante.

-¿Salir campeón puede ser una trampa? ¿Algo perjudicial?

-Puede pasar. Cuando uno hace las cosas muy bien, es posible que se relaje. Siente que ya logró lo que quería, pero la vida continúa. Por eso, digo que hay que disfrutar el momento, expresar los sentimientos. Y después, hay que apuntar hacia adelante. Si nosotros nos enganchamos con la alegría que te produce un triunfo y no nos enfocamos en la tarea futura, puede jugarte en contra.

Facundo Sava, con la copa, todo un símbolo
Facundo Sava, con la copa, todo un símbolo

-Hay que saber administrar el triunfo…

-Si uno no sabe elaborarlo, es un problema. Lo hablo en el grupo. Hay que expresarlo. Cuando hay que llorar, lloramos. Cuando hay que transmitir bronca, dolor, hay que hacerlo. Algunos necesitan un tiempo más que otros. Hay que sacar los sentimientos hacia afuera. Hay que aprender de las experiencias. De las buenas y de las otras. Y pensar en lo que viene.

La charla con LA NACION, el día después de la consagración, sigue viajando por los sentimientos. También, por ciertas injusticias. El DT, a los 48 años, ve más allá de la montaña. “El título de la Copa Argentina me genera una felicidad muy grande. Por todo el proceso, sobre todo. Y el descenso, en su momento, fue una tristeza, porque hicimos todo para que este equipo se mantenga en primera. Hicimos 40 puntos, quedamos décimos; si fuese por ese torneo, hasta nos habríamos clasificado para la Copa Sudamericana. Pero las reglas están para cumplirse. Hay promedios. Así que no tengo mucho más para decir.

-¿Es lo mismo salir campeón luego de eliminar a River y Boca?

-Son dos equipos como cualquier otro. Teníamos que ganarles. Apareció River, después Boca, Talleres. Antes, fueron Gimnasia, Colón, Morón. Nosotros planificamos todos los partidos de la misma manera.

-¿No aparece en la cabeza la billetera, el poderío, los arbitrajes?

-No en la mía. Me concentro en la tarea que tenemos. Les doy a los jugadores herramientas para que conozcan el rival. Me dedico a eso, es mi trabajo.

-¿El que gana siempre es el mejor?

-El proceso es todo. Cuando uno va creciendo, en las experiencias, en las relaciones. Si uno puede aprender, tomar las cosas que hay que mejorar... Más allá de ganar o perder, uno es mejor entrenador, mejor jugador, mejor persona. Pasamos momentos difíciles, crecí mucho, aprendí mucho. Los momentos de felicidad hay que vivirlos, compartirlos, sentirlos. Con tus seres queridos, con los que te apoyan. Son momentos, que hay que disfrutar a pleno.