Eusebio Unzúe anuncia otro año de mediocridad para Movistar

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Movistar's Team Spanish manager Eusebio Unzue is pictured during a press conference ahead of the upcoming
RAUL ARBOLEDA/AFP via Getty Images

Si algo se le reprocha siempre al Movistar -a veces con más razón, a veces con menos- es su incapacidad para levantarnos del sillón. Sí, de vez en cuando les vemos en alguna fuga, reservando, reservando hasta que se acaban quedando. Sí, son magníficos en las generales por equipos por su regularidad y, sí, tienen en Enric Mas a uno de los mejores vueltómanos del pelotón, capaz de quedar entre los cinco primeros en el Tour y segundo en la Vuelta, solo tras el imbatible Roglic. Todo eso son triunfos estadísticos, si se quiere, de cálculo y resistencia. Pero no emocionan a casi nadie.

La marcha de Arrieta y el papel preponderante de Patxi Vila, junto a fichajes como los de Aranburu o Sosa, podrían hacer pensar en un cambio de táctica para el año que viene, pero las declaraciones de Eusebio Unzúe en entrevista al Diario de Navarra son desoladoras. La entrevista es la propia a un hombre ya un poco de vuelta de todo y consciente de los problemas económicos del equipo. Puede que, al fin y al cabo, al patrocinador le interese la mediocridad y no la actividad constante. Cuesta pensar que así sea, pero todo es posible.

El caso es que, cuando le preguntan por su sueño para la siguiente temporada, Unzúe no contesta "luchar una clásica con Iván Cortina o Alex Aranburu, ahora que los aficionados españoles se han enganchado a ese tren". No contesta "luchar por ganar el máximo número de etapas colándonos en fugas y agitando el pelotón. Ni siquiera contesta, en un ataque de optimismo exagerado, "luchar por el Tour de Francia, por el Giro de Italia, por la Vuelta a España... volver a ganar lo que no hace tanto que ganábamos con cierta periodicidad".

No, Eusebio Unzúe sueña "con que Enric Mas consiga subir al podio en el Tour". Yo ya no entiendo nada. El mismo corredor del que, pocos párrafos atrás, dice que "le cuesta una barbaridad ganar". Es decir, todo el plan de Movistar para 2022 es que uno de los suyos quede tercero en una carrera, aunque sea a lo Enric Mas, es decir, cediendo a poquitos en las altas cimas, manejándose con la habilidad justa en la contrarreloj y sin cometer demasiados errores en las etapas llanas. Que no se le vea, pero que quede tercero, vaya.

MOS, SPAIN - SEPTEMBER 04: Enric Mas Nicolau of Spain and Movistar Team crosses the finishing line during the 76th Tour of Spain 2021, Stage 20 a 202,2km km stage from Sanxenxo to Mos. Alto Castro de Herville 502m / @lavuelta / #LaVuelta21 / on September 04, 2021 in Mos, Spain. (Photo by Stuart Franklin/Getty Images)
Enric Mas, en la pasada Vuelta a España, llegando por detrás de Primoz Roglic. (Photo by Stuart Franklin/Getty Images)

El comentario demuestra una mentalidad que parece imposible de cambiar y que choca de frente con lo que los nuevos aficionados quieren. Estamos acostumbrados a exhibiciones día sí y día también, a tipos listos que se filtran en fugas y sentencian etapas, a equipos que la lían desde el inicio de cada competición... y Movistar nos pide que esperemos tres semanas, a ver si Mas queda quinto, cuarto o tercero. Y si queda tercero, ya compensa todo.

No sirven de nada las campañas de promoción tipo "El día menos pensado" si luego no hay en la carretera un espejo de esa emoción. Todo acaba quedándose en un lío de discusiones, tácticas erróneas y corredores mosqueados. Es cierto lo que dice Unzúe de que Movistar no puede aspirar, por presupuesto, a lo que consiguen Deceunink, UAE o Ineos. Pero es que nadie está pidiendo eso. Estamos pidiendo algo de diversión, algo de emoción, corredores que luchen y que no tengan al director deportivo de turno pidiéndoles que no den relevos para así guardar para más adelante.

Estamos pidiendo algo que no sea mediocridad ni racanería. Si el Movistar tiene que ser como el Kelme de los años noventa porque no hay líderes que se impongan por regularidad, que así sea. En los años más épicos que recordamos en la historia reciente del ciclismo, ya no sirve con decir "¡oh, hemos hecho podio en el Tour"! El aficionado ya ha visto muchos podios en el Tour. El aficionado, de hecho, sabe que Movistar puede hacer las cosas de otra manera, como en el Giro de 2019, que ganó Richard Carapaz. ¿Podría haberlo perdido con aquellos ataques lejanos y solitarios? Sí, claro, pero se trata de jugar, de entretener, de mantener la emoción.

Puede que Movistar sea un equipo económicamente mediocre. Y puede también, hay que reconocerlo, que no tenga ganadores... pero a puestómetro no van a enamorar a nadie. Un fichaje como el de Sosa se entiende si quieres acumular a alguien más para un posible top 10 en otra gran vuelta, pero, en principio, no te va a dar muchas victorias World Tour. Recordemos que en los últimos dos años, Movistar acumula cuatro triunfos en esa categoría. Solo el Cofidis ha ganado menos que ellos. Y no es que los triunfos lo sean todo porque nos hemos acostumbrado a segundos y terceros puestos épicos. Pero tienen que ser épicos, claro, si no, no valen. Más mediocridad como objetivo resulta chocante... pero así es el Movistar y así lo ha sido toda la vida.

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