Estudioso de la Biblia y opositor al matrimonio igualitario: quién es el hombre que debe decidir el futuro de Novak Djokovic

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    Novak Djokovic
    Tenista profesional serbio
Novak Djokovic y Alex Hawke, en una inesperada batalla legal en Australia
Novak Djokovic y Alex Hawke, en una inesperada batalla legal en Australia

A los 43 años, Alex Hawke tiene en su escritorio el expediente más importante de su carrera política: la visa temporaria de Novak Djokovic. Es el ministro de Migraciones del gobierno australiano, que encabeza un gran amigo suyo: Scott Morrison. Nieto de griegos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, Hawke es un ferviente opositor del matrimonio igualitario y defensor del capitalismo. “Las dos fuerzas más grandes del bien en toda la historia de la Humanidad son el capitalismo y la Cristiandad. Cuando se juntan son un dúo muy poderoso”, dijo este político liberal que también fue reservista del ejército australiano.

La ley migratoria australiana le concede al ministro del área una bala de plata: tiene el poder para revocar cualquier visa y deportar a la persona sin más. El expulsado no puede volver a ingresar en territorio australiano por tres años. Si algo así sucediera con Djokovic, número uno del mundo y ganador de nueve Abiertos de Australia, el serbio se vería impedido de jugar en Melbourne hasta 2025. Entonces, tendrá 37 años.

El comunicado de Djokovic en el que acepta errores en su declaración jurada al llegar a Melbourne

Hawke es una especie de Frank Underwood, el personaje de House of Cards que encarnó Kevin Spacey. En términos coloquiales, un fanático de los despachos a quien le fascina elaborar escenarios en su cabeza como si estuviera jugando al TEG. Hizo toda su carrera política como asesor parlamentario, tras haber sido delegado provincial y luego presidente de la Juventud Liberal australiana. “Me interesa influir en la política de Australia para bien, en las causas en las que creo” , contó Hawke en una entrevista. “¿Tengo que estar en el Congreso para eso? Entiendo perfectamente que no. No es necesario. De hecho, en algún sentido es más divertido estar afuera: te da más poder” , confesó.

Hawke es amigo y aliado del presidente Scott Morrison, criticado por quienes piensan que trató de manera injusta a Djokovic, principal raqueta del mundo. Parte de su electorado, en cambio, lo felicita por haber hecho valer las leyes australianas: hasta la variante ómicron, el país había sorteado con éxito las distintas variantes de la pandemia del coronavirus. “Las reglas son las reglas” , tuiteó el primer ministro australiano cuando la policía fronteriza no le aceptó el pedido de visa a Djokovic. Y lo repitió hasta el hartazgo en notas televisivas. Morrison y Hawke son mucho más que aliados políticos: comparten un grupo de estudios bíblicos que, según la prensa australiana, se reúne todas las semanas desde 2007.

El serbio Novak Djokovic se entrenó este miércoles en Melbourne Park de cara al Abierto de Australia, primer Grand Slam del año
Patrick Hamilton


El serbio Novak Djokovic se entrenó este miércoles en Melbourne Park de cara al Abierto de Australia, primer Grand Slam del año (Patrick Hamilton/)

Dos años antes, Hawke llegó a la presidencia del partido Liberal. El hoy ministro consiguió los votos para desplazar del poder al ala de izquierda, que dominaba los cargos más importantes desde hacía 22 años. Fue su primer gran éxito. Un programa de la cadena ABC (Lateline) retrató a ese grupo de liberales que había recuperado la presidencia, y que tenía a Hawke como líder. Los “Young Liberals” (“Jóvenes Liberales”) fueron filmados cantando: “Somos racistas, somos sexistas, somos homofóbicos”. Consultado sobre el valor de la religión en su vida política, Hawke respondió: “¿Inyecto mi religión en la política? No. Pero mi religión guía los valores y la ética de las cosas que hago”.

“Soy un gran creyente en las ideas que emanan de la Gracia de Dios, el perdón, la redención y las segundas oportunidades”, dice Hawke en un discurso que está publicado en su página web. Y agrega: “Son valores cristianos que han sazonado la cultura secular de un modo que la hace más humana, y a nuestro mundo, más habitable”. En otro documento público, Hawke defiende a la familia heterosexual y ataca al matrimonio igualitario. “La familia es la institución más importante de nuestra sociedad: adoptan diferentes formas y posturas. Diferentes religiones y culturas llegaron a la conclusión de que la familia es uno de nuestros pilares. Nuestra sociedad actual en Australia está construida sobre la institución del matrimonio heterosexual entre un hombre y una mujer” , sentenció.

Novak Djokovic pega de drive durante un entrenamiento de cara al Abierto de Australia, y tras haber conseguido una victoria en los tribunales por su visado
WILLIAM WEST


Novak Djokovic pega de drive durante un entrenamiento de cara al Abierto de Australia, y tras haber conseguido una victoria en los tribunales por su visado (WILLIAM WEST/)

Hawke se afilió al Partido Liberal en 1995. Ese mismo año, como destaca un perfil suyo en el diario The Age, se enroló en el ejército y pasó a integrar el plantel de reservistas. Allí se mantuvo hasta conseguir el grado de teniente, seis años después. Su certificado de servicio en el ejército está enmarcado y cuelga de una pared en su domicilio australiano, donde vive junto a su segunda mujer y a sus dos hijos. Fanático de la historia australiana, Hawke es hincha del equipo Western Sydney Wanderers, que juega en la primera división del fútbol australiano.

El caso Djokovic tal vez sea el de más alto perfil que le toca resolver a Hawke desde que es ministro. Pero no es el único. En el Park Hotel de Melbourne donde el tenista serbio estuvo recluido hasta que la Justicia le dio la razón viven otras decenas de inmigrantes a la espera de que un juez les diga si pueden quedarse o deben ser deportados. “ Usted ha visto cómo nos trata Australia. Nos alegra que haya podido salir en cuatro días, aunque nosotros todavía estemos aquí después de más de 3000 días. Por favor, cuéntele al mundo lo que nos está pasando”, fue el mensaje que un refugiado, Mohammed Joy, le entregó a Djokovic. Lleva más de nueve años recluido.

Mientras, Hawke se prepara para abrir las fronteras una vez que la pandemia quede en el recuerdo. “Australia es un destino muy atractivo. Y el gobierno hará cada vez más anuncios para incentivar a la gente que quiera volver. Extrañamos a nuestros estudiantes, a nuestros turistas; a nuestra fuerza de trabajo temporal. Y estamos convencidos de que regresarán pronto”, se esperanzó el ministro hace unos días. La decisión que tome con respecto a Djokovic será fundamental para ese futuro.

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