Esteban “Pollo” Herrera, el exfutbolista que fue campeón del mundo Sub 20 con Argentina, jugó en Boca y ahora les dice a los futbolistas cómo invertir el dinero

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Esteban el Pollo Herrera fue campeón del mundo juvenil y jugó en Boca
Esteban Herrera

“A mi carrera como futbolista la describo como la de un laburador”. A Esteban “Pollo” Herrera el deporte le dio muchísimo y sobre todo de muy chico. Sus ojos brillan y una mueca de sonrisa se dibuja en su rostro cuando le cuenta a LA NACIÓN un sinfín de recuerdos de lo que fue ser campeón del mundo sub 20 con la selección argentina, con Pekerman como entrenador. También, al transmitir lo que significó haber debutado en primera de la mano de Bianchi, en Boca, el club que le dio la posibilidad de desarrollar una carrera.

Habiendo sido un jugador trotamundos y que luego de su retiro de muy joven, intentó transmitir su enseñanza a los niños y también a los adultos, su vida en la actualidad corre por fuera del futbol. Sin embargo, sigue vinculado de alguna manera y con la misma premisa de siempre: la de un trabajador que se comporta como un consejero o como una asistidor para los futbolistas en actividad. “Con lo que hago trato de transmitir algunos asuntos económicos que conozco por mi experiencia, por lo que viví. Con los años, quiero que los jugadores a los que asesoré me agradezcan por lo que les hice hacer con su dinero”. Ese es el objetivo claro de Herrera, que trabaja para una empresa norteamericana de asesoramiento financiero a la que llegó de la mano de un ex compañero en el Xeneize.

A sus 41 años, su contextura física, acorde a la de un futbolista en ejercicio, dice que tranquilamente puede seguir jugando. Lo hace, pero en el equipo Senior de Boca, cuando puede viajar a Buenos Aires. También, despunta el vicio del deporte que ama con el alma todos los sábados, en Rafaela, la ciudad en la que vive actualmente, porque el amor le tocó la puerta de su corazón. Allí también lleva a cabo su vida laboral, sin las rutinas de un oficinista y adaptándose a un nuevo lugar en su vida.

Esteban el Pollo Herrera, a sus 41 años, se dedica a asesorar financieramente a jugadores de fútbol a través de una compañía estadounidense
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Esteban el Pollo Herrera, a sus 41 años, se dedica a asesorar financieramente a jugadores de fútbol a través de una compañía estadounidense (Esteban Herrera/)

La selección, el título mundialista y Pekerman

Son muy pocos los futbolistas en el mundo que logran jugar en un Mundial con la camiseta de su país. Muchos menos los que levantan la Copa del Mundo. En eso, Herrera es un privilegiado y tuvo la oportunidad de hacerlo en el Mundial Sub 20 disputado en el año 2001 en Argentina. “Cuando recuerdo esos momentos me da mucho orgullo. Lo festejé muchísimo, me puse muy contento, pero después de mucho tiempo te das cuenta que hiciste algo muy importante y que son pocos los que pueden lograr eso, y más todavía con la selección de tu país que es algo que soñás desde chiquito”.

A ese añorado recuerdo que le quedará para toda la vida, Herrera le puso color a todo lo que significó para él haber vestido la camiseta de la selección: “Cuando me ponía la ropa de Argentina, sentía que era el sueño logrado, me miraba y tenía el escudo de la selección, los colores”. Y en una interrupción a su propia explicación, agregó: “Más allá de que uno es hincha de un club, la selección no tiene comparación con nada. Muchas veces Messi, Di María, Agüero, Higuaín hablaron de que se sienten cosas diferentes en la selección y es así, se siente diferente en serio y hacer un gol, ni te cuento: todo un país gritando el gol que vos hiciste, es increíble”, detalla “el Pollo” que en aquella competencia marcó tres tantos y uno de ellos en la final.

Esteban Herrera fue uno de los delanteros del seleccionado juvenil campeón en el año 2001, en aquella Copa del Mundo anotó tres tantos y uno de ellos en la final
Esteban Herrera


Esteban Herrera fue uno de los delanteros del seleccionado juvenil campeón en el año 2001, en aquella Copa del Mundo anotó tres tantos y uno de ellos en la final (Esteban Herrera/)

Aquel Mundial, tuvo entre los convocados a futbolistas de la talla de Javier Saviola, Andrés D’alessandro, Maxi Rodríguez, Fabricio Coloccini, Nicolás Burdisso, entre otros. “Eran todos muy buenos chicos. Seguimos en contacto entre todos, tenemos un grupo de WhatsApp y siempre nos saludamos para los cumpleaños”, cuenta el ex delantero sobre la intimidad de ese equipo que tuvo un torneo perfecto ganando los siete partidos con 27 goles a favor y tan sólo cuatro en contra: “Al haber buenos jugadores y buena química, eso fue gran parte del éxito para mí y para todos”.

Pero para conquistar ese Mundial hubo un líder que guío a ese grupo de jóvenes que comenzaban a aparecer en los primeros planos del fútbol argentino: José Néstor Pekerman ya había logrado el mismo éxito con otros combinados juveniles en los años 95 y 97, y también pudo obtenerlo con aquel equipo: “José es una persona muy sencilla que nos transmitió muchísimo conocimiento. Futbolísticamente nos decía que juguemos corto, siempre pases cortos y que estemos unidos. Siempre exigía que mantengamos la pelota al piso, salvo en algunas ocasiones, y eso nos quedó claro. Además, nos daba libertad para jugar. Y desde lo humano era uno más, como cabeza tenía un gran liderazgo con nosotros, siempre con respeto, y ese respeto siempre fue mutuo. La sintonía que teníamos con José por conocerlo cómo era facilitaba mucho todo”, narra el ex futbolista sin dejar escapar ningún detalle positivo sobre Pekerman.

El Mundo Boca, las dificultades, Palermo y Bianchi

Pero para que Esteban Herrera pueda haber vivido momentos como los de la selección, debió enfrentar la vida del chico que se va muy temprano de la casa de sus padres para encarar el sueño de ser futbolista profesional. Proveniente de su Villa Constitución natal, Boca fue el club que le abrió las puertas. “Al principio tenía la vida del jugador de inferiores: vivía en la pensión, me levantaba, desayunaba, me iba a entrenar, dormía la siesta y a la noche iba a la escuela, de hecho, tengo el secundario completo”.

Sus buenos rendimientos en las inferiores del Xeneize le dieron la soñada oportunidad de subir al platel de primera con 17 años: “Entrenaba con Palermo, Riquelme, Samuel, Bermúdez, Córdoba y decía “puta madre, mirá dónde estoy”. Después eso se hace cotidiano, te das cuenta que estás en una burbuja, pero que es hermosa, obviamente”. El Mundo Boca de aquel equipo ganador tenía sus condimentos y Herrera ilustra cómo era: “A los entrenamientos iban los hinchas, había muchos periodistas expectantes de todo lo que pasaba. Además, empecé a ser reconocido de un momento para otro y en la calle me pedían autógrafos. Son cambios bruscos y que tenés que saberlos controlar porque Boca te exige y yo en ese momento tenía 17, 18 años. Ya a esa edad tenés que estar preparado porque ese mundo te come. Éramos chicos, pero teníamos mucho apoyo y contención de los grandes y experimentados”.

Esteban Herrera con la camiseta de Boca, en un superclásico de verano frente a River. En el Xeneize debutó con 17 años de la mano de Carlos Bianchi
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Esteban Herrera con la camiseta de Boca, en un superclásico de verano frente a River. En el Xeneize debutó con 17 años de la mano de Carlos Bianchi (Esteban Herrera/)

Muchos buenos jugadores en su puesto compartían plantel con Herrera y para poder ser titular tenía una consigna muy difícil: “Tenía que ser mejor que ellos”, responde entre risas. “En aquel momento estaban el Chipi Barijho, el Rifle Pandolfi, el Chango Moreno, grandísimos delanteros de los que había que aprender y mejorar porque si no quedaba afuera”. Otro de los que también estaba era nada más y nada menos que Martín Palermo: “Él estuvo muchos años y el tipo hacía goles de todos lados y con él adelante nos costaba muchísimo jugar. Encima le pegaba con la rodilla y hacía goles, le pegaba con la oreja y hacía goles. Lo veías como un jugador sin técnica, pero, todo lo contrario, tenía muchísima técnica”.

Además de ser dirigido por José Pekerman, Herrera contó con el honor de haber tenido a Carlos Bianchi como entrenador: “Está demás decir lo que es. Sus números y sus títulos lo dicen todo. Fue un referente en todo sentido, me hizo debutar en primera, tengo palabras de agradecimiento para él y un gran recuerdo. Cada tanto le escribo...el otro día lo saludé por su cumpleaños. Fue un grande en todo sentido para mí”. Sobre la parte futbolística también se deshizo en halagos ante el Virrey: “Antes de cada partido te marcaba diferentes situaciones como “cuidado con este rival que te puede marcar un gol; éste es peligroso; éste puede marcar la diferencia”... puntos claves que al fin y al cabo en el partido se daba tal cual lo había dicho, es un tipo que veía más allá que otros, por eso logró tanto”.

Su carrera fuera de Boca

Su deseo y sus ganas de jugar hicieron que Herrera vaya en busca de otros rumbos: “Fui un trotamundos del fútbol, cuenta sonriendo sobre lo que fue su carrera. “Estuve en Messina de Italia, en Chacarita, también jugué en Grecia donde fue mi punto de inflexión, donde mejor me sentí, en los futbolístico y en lo familiar, allí nació Valentino, mi hijo. Después estuve en Perú, volví al país para jugar en Deportivo Italiano, también tuve un paso por Ñublense de Chile y hasta llegué a jugar en Indonesia”, detalla.

Herrera festejando un gol vistiendo la camiseta de Iraklis de Grecia
Esteban Herrera


Herrera festejando un gol vistiendo la camiseta de Iraklis de Grecia (Esteban Herrera/)

Por los equipos en los que jugó, su paso por el fútbol no fue lo que soñó mientras pasaba sus días en las inferiores de Boca y vistiendo la camiseta de los seleccionados juveniles. Sobre eso, no dudó en hacer un análisis: “Me faltó suerte en el fútbol, tengo videos donde en Boca me erro goles increíbles, con tiros en los palos, con arqueros que me taparon pelotas terribles, defensores que me la sacaron en la línea. También me faltó continuidad y sin eso la confianza era diferente”. Además, se sinceró: “Nunca me conformé con mi carrera, mi sueño era jugar en España y no pude hacerlo. También me quedaron las ganas de jugar más partidos en Boca con 25, 26 años, con otra madurez y con más experiencia, para ver cómo podía rendir”.

No todo fue bueno y positivo en la carrera de este exjugador. Los momentos malos también existieron: “Hubo clubes en los que no jugaba, a veces no me pagaban el sueldo estando afuera del país, vivía al límite con la plata y encima muy lejos de mi familia”. Una anécdota que nunca olvidará le sucedió vistiendo los colores de Chacarita: “Los hinchas invadieron la cancha en un partido que jugamos de local en San Martín, contra la CAI, y hubo varios que entraron con navajas. Sólo querían las camisetas, pero la pasé muy mal y me asusté mucho”. Las exigencias también forman parte de este deporte e hizo una autocrítica sobre algunos momentos de su carrera: “Tuve años que no fueron buenos. Pero nunca pensé en dejar, no me quedaba otra que seguir e ir para adelante”.

Durante su paso por Boca compartió plantel con grandes figuras como Bermúdez, Riquelme, Serna y Guillermo Barros Schelotto
Esteban Herrera


Durante su paso por Boca compartió plantel con grandes figuras como Bermúdez, Riquelme, Serna y Guillermo Barros Schelotto (Esteban Herrera/)

El difícil momento del retiro y su vida laboral

A lo que fue su recorrido como jugador lo describió como el de “un laburador del fútbol”: “En cada año necesitaba jugar para tener trabajo al año siguiente, sea para renovar en el club o para jugar en otro lado. Además, tenía que ganar dinero para sostenerme porque la carrera del jugador es corta y para eso tenés que laburar día a día”.

Con 32 años decidió ponerle fin a su carrera, en Camioneros, y mientras jugaba no tenía ningún plan para lo que podía ser su futuro: “En su momento nadie me asesoró y yo jamás pensé qué hacer, sólo me pasaba por la cabeza jugar en el año la mayor cantidad posible de partidos para tener trabajo al año siguiente, tenía metas cortas. Cuando me di cuenta era muy joven y me choqué con la difícil realidad del ex jugador porque dejas de hacer lo que te gusta, tenés que empezar a trabajar y si no fuiste prolijo con el dinero que ganaste en el fútbol se hace difícil”, dice, expresando la realidad. Uno de los aspectos que sí se imaginó mientras jugaba fue el de continuar vinculado al fútbol: “Me imaginaba como director técnico, de hecho, hice el curso”, agrega. Gracias a eso, pudo expresar sus conocimientos: “Apenas dejé, di clases de fútbol amateur en un country, empecé con chicos muy chicos y después con grandes hasta que un día se terminó. Me gusta la enseñanza, amo enseñar, me gusta transmitir enseñanza”.

Su retiro fue a los 32 años luego de haber jugado en varios países del mundo como Italia, Grecia, Chile e Indonesia.
Esteban Herrera


Su retiro fue a los 32 años luego de haber jugado en varios países del mundo como Italia, Grecia, Chile e Indonesia. (Esteban Herrera/)

Convivir con la realidad, con el desarraigo del fútbol, pero con esa enseñanza que tanto ama como uno de los pilares de su vida, Esteban Herrera comenzó a desarrollar su “segundo tiempo”. Lo hizo a través de una vida laboral diferente, fuera del ambiente duro del fútbol, pero a través de las vivencias que le dejó su profesión: “En el año 2015 me contactó el “Pampa” José María Calvo, amigo mío y ex compañero en Boca, para trabajar de esto. Es una compañía que de Estados Unidos de asesoramiento económico. Yo por mi experiencia me incliné para hacerlo con jugadores de fútbol”, explica, y gesticula con sus manos. “Lo que quiero hacerles entender es que el dinero no es para siempre, que la etapa productiva del jugador justamente es cuando juega y que tiene que ahorrar dinero para el día de mañana tener un buen retiro, una buena jubilación y para que siga manteniendo el mismo nivel de vida que lleva ahora porque dejas de jugar y te encontrás con la realidad de que no te entra más dinero y si no te preparaste y no fuiste prolijo en lo económico podés sufrir mucho”. Un verdadero mensaje a través del conocimiento para alguien que lleva a cabo la misma profesión que tuvo Herrera y de la que todavía se siente parte.

Este ex futbolista pudo abrir su cabeza en un aspecto con total ausencia durante su carrera como jugador: “A mí me hubieran gustado que de joven me dijeran “che, preparate porque el día de mañana te puede pasar esto”, entonces yo ahora tengo y siento la obligación de transmitirle a eso los chicos y por más que esté afuera del fútbol, esto me gusta”. Uno de los propósitos que lo motiva para seguir con su actual profesión es claro: “Mi objetivo, con el pasar de los años, es que los jugadores a los que asesoro y asesoré me agradezcan por lo que les hice hacer con su dinero”, cuenta, generando confianza y seguridad plena en todos sus conceptos.

Herrera junto a su pareja, María Emilia y disfrutando de un momento familiar en Rafaela, ciudad en la que reside el ex jugador en la actualidad
Esteban Herrera


Herrera junto a su pareja, María Emilia y disfrutando de un momento familiar en Rafaela, ciudad en la que reside el ex jugador en la actualidad (Esteban Herrera/)

Actualmente, Esteban el “Pollo” Herrera está radicado en Rafaela. La tranquilidad de esa ciudad santafesina, le gusta más que la vorágine de Buenos Aires: “Me vine en el año 2020 porque conocí a mi actual pareja, María Emilia, que es de acá. De a poco me voy adaptando, voy conociendo gente y los sábados juego al fútbol que es algo que me encanta”. Tiene tres hijos Alma, Valentino y Bianca que con frecuencia viajan a La Perla del Oeste santafesino a visitarlo.

A su vida laboral, sin la rutina de horarios que le disgusta, la lleva a su ritmo: “Mi parte laboral es muy independiente, estoy alejado de Buenos Aires que era mi punto fuerte, pero el teléfono y la computadora hacen que todo sea mucho más fácil. Tengo muchas libertades y no me gustan las rutinas”. Muchos ex jugadores tuvieron que buscar algo diferente al fútbol para ocupar la cabeza porque lo que sabían hacer ya pasó y Esteban Herrera, pudo darse cuenta y ahora lo tiene claro: “Cuando me retiré tuve que aprender muchas cosas, sobre todo cambiar cosas en mi cabeza porque yo no sabía hacer otra cosa que jugar al fútbol”.

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